{"id":516395,"date":"2026-04-25T08:05:14","date_gmt":"2026-04-25T08:05:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/516395\/"},"modified":"2026-04-25T08:05:14","modified_gmt":"2026-04-25T08:05:14","slug":"karl-rosenkranz-y-el-arte-de-la-vulgaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/516395\/","title":{"rendered":"Karl Rosenkranz y el arte de la vulgaridad"},"content":{"rendered":"<p>Todas las formas <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/religion\/\" type=\"post_tag\" id=\"6780\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">religiosas<\/a> institucionales \u2014esto es: las iglesias\u2014 necesitan de la ortodoxia tanto como el arte, convertido en una religi\u00f3n alternativa por la modernidad, requiere de una preceptiva, pr\u00e1ctica que en general asociamos a la <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/grecia-clasica\/\" type=\"post_tag\" id=\"144452\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">cultura cl\u00e1sica,<\/a> pero que, aunque se camufle, tambi\u00e9n palpita detr\u00e1s de la revoluci\u00f3n rom\u00e1ntica y en los manifiestos de las enf\u00e1ticas, y a menudo fugaces, vanguardias. De una forma u otra, <strong>los movimientos culturales y art\u00edsticos \u2014igual que los <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/ser-humano\/\" type=\"post_tag\" id=\"5001\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">seres humanos<\/a>\u2014 predican sus propias creencias, aunque no siempre las practiquen,<\/strong> porque ans\u00edan la hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>No existe religi\u00f3n sin herejes ni ortodoxia sin su ant\u00f3nimo. Tambi\u00e9n el <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/cultura\/arte\/\" type=\"category\" id=\"535125\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">arte<\/a> aspira a \u2014y en ocasiones logra\u2014 fijar una doctrina ideal, convertirse en pauta, traducirse en norma. Es entonces cuando su conexi\u00f3n con la vida se quiebra, porque lo que en una determinada \u00e9poca hist\u00f3rica se convierte en convenci\u00f3n cultural, a la siguiente puede devenir en arqueolog\u00eda. Estos cambios de criterio, que son la materia de estudio de la Historia de las Ideas, deben ser entendidos como un inequ\u00edvoco s\u00edntoma de vitalidad. <strong>El arte que no evoluciona y cambia sin cesar, o que no se cuestiona a s\u00ed mismo y a su tradici\u00f3n, como los hombres, acaba siendo creaci\u00f3n muerta<\/strong> o, en el mejor de los casos, un arte difunto, aunque atesore la esperanza de resucitar bajo otra m\u00e1scara, otro nombre o en el tiempo del porvenir.<\/p>\n<p>Las preceptivas art\u00edsticas trabajan con abstracciones; los artistas lo hacen con sensaciones, materiales e instrumentos reales. Entre ellos figura, de forma adem\u00e1s recurrente, <strong>la vulgaridad, invariable universal de todas las \u00e9pocas y edades del hombre, pues atraviesa, desmiente y, en muchos casos, derriba los idealismos<\/strong> que, igual que los eslabones de una cadena, se han ido sucediendo a lo largo de la historia del arte.<\/p>\n<p>Para comprender este proceso de cambio perpetuo, con sus cimas y simas, merece la pena leer un libro cuya versi\u00f3n ampliada y revisada, al cuidado de Miguel Salmer\u00f3n, renueva el f\u00e9rtil cat\u00e1logo del sello Athenaica. <strong>Se trata de Est\u00e9tica de lo Feo, un ensayo que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Karl Rosenkranz (1805-1879), disc\u00edpulo y primer bi\u00f3grafo de Hegel, public\u00f3 en 1853.<\/strong> En t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, se trata de un libro capital; <strong>el primero que abord\u00f3 de forma sistem\u00e1tica la presencia (siempre inquietante) de la vulgaridad y el prosa\u00edsmo en las artes,<\/strong> cuyo eje dominante hasta entonces hab\u00eda sido la ardua descripci\u00f3n y definici\u00f3n de la belleza.<\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/amzn.to\/3OYvw40\" target=\"_blank\" rel=\"sponsored nofollow noopener\" class=\"to-store-widget\"><\/p>\n<p>TO Store<\/p>\n<p>            Compra este libro<br \/>\n            <\/a><\/p>\n<p>Rosenkranz se fija en algo que los grandes ret\u00f3ricos y fil\u00f3sofos antiguos ya hab\u00edan hecho notar. Junto a los temas y a los personajes nobles, a los que corresponden los g\u00e9neros mayores, como la \u00e9pica o la tragedia, existen tambi\u00e9n manifestaciones opuestas, <strong>como la comedia, destinadas a retratar lo risible, lo defectuoso, lo rid\u00edculo o lo abyecto<\/strong>. Los primeros tienen como objeto la purificaci\u00f3n de las almas sensibles. Los segundos, en cambio, retratan aquellos aspectos de la realidad que son absolutamente terrestres.<\/p>\n<p>Una patolog\u00eda ajena al arte<\/p>\n<p>Durante siglos prevaleci\u00f3 la creencia de que entre estos dos mundos exist\u00eda una jerarqu\u00eda, en lugar de una relaci\u00f3n de complementariedad. A esta idea contribuy\u00f3 el predicamento de un tratado \u2014De lo sublime, atribuido a Longino; tienen ustedes una estupenda versi\u00f3n en espa\u00f1ol en Acantilado\u2014 que diferenciaba entre el arte bello o perfecto (el ideal grecolatino) y aquel otro que causa admiraci\u00f3n y eleva el esp\u00edritu del espectador (o del lector) de forma duradera. <strong>Sublime es, en consecuencia, el arte memorable, en el que confluyen las ideas m\u00e1s nobles, la expresi\u00f3n m\u00e1s poderosa y una composici\u00f3n ordenada y coherente.<\/strong> De este molde se infiere tambi\u00e9n una lectura moral que juzga la fealdad como una patolog\u00eda ajena al arte.<\/p>\n<p>El romanticismo, a partir de la marginalia de la cultura cl\u00e1sica y ayudado por la tradici\u00f3n medieval, postul\u00f3 una po\u00e9tica alternativa. En ella, lo excesivo y lo desequilibrado, hasta ese instante fuera del lienzo oficial del arte, se sumar\u00edan definitivamente al cuadro. Los artistas modernos m\u00e1s tempranos tambi\u00e9n creen en un arte sublime, pero enraizado en principios divergentes. <strong>Lo que conmueve y emociona al alma rom\u00e1ntica es la pasi\u00f3n, las tormentas, los precipicios, las ruinas, los abismos de la naturaleza, la ausencia de simetr\u00eda. Incluso el terror<\/strong>, seg\u00fan Edmund Burke, puede provocar una emoci\u00f3n m\u00e1s intensa y superior a la misma perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas ideas art\u00edsticas, nacidas a partir del siglo XVIII, son las que intenta sistematizar con un orden cl\u00e1sico \u2014lo que no deja de ser una paradoja\u2014 Rosenkranz en este ensayo fecundo, que en absoluto agota el tema, ser\u00e1 objeto de desarrollo e impugnaci\u00f3n por parte de otros pensadores, pero que enuncia una sensibilidad nueva, <strong>al no entender la vulgaridad como la n\u00e9mesis de la excelencia, o lo deforme como ant\u00edtesis de lo armonioso.<\/strong> El fil\u00f3sofo alem\u00e1n delimita un campo sem\u00e1ntico donde los asuntos y las formas art\u00edsticas imperfectas adquieren una categor\u00eda est\u00e9tica equivalente al papel que los silencios tienen dentro de una partitura musical.<\/p>\n<p><strong>Rosenkranz formula as\u00ed una tesis que expande los l\u00edmites de lo art\u00edstico e incorpora formas creativas como la caricatura o las primeras muestras de subg\u00e9neros como el grotesco y el absurdo.<\/strong> C\u00f3digos creativos que nos hablan de un mundo industrial, sucio y prosaico. Su libro describe este arte incorrecto, impertinente y convulso que, por contraste, denota que el clasicismo no encaja ya con la perspectiva de la modernidad. La verosimilitud no necesita armon\u00eda. Requiere una verdad naturalista.<\/p>\n<p>Lo abyecto y lo imperfecto<\/p>\n<p>\u00abLa belleza solo tiene una forma, mientras que lo feo contiene mil\u00bb, hab\u00eda escrito V\u00edctor Hugo. Rosenkranz recoge en este ensayo <strong>el primer cat\u00e1logo de las disonancias art\u00edsticas que se convertir\u00e1n en recurrentes con el correr del tiempo,<\/strong> hasta que vuelvan a invertirse los t\u00e9rminos de partida y, como las agujas de un reloj, el clasicismo vuelva a ser considerado una novedad, en buena medida debido al olvido sobre los aut\u00e9nticos or\u00edgenes del arte.<\/p>\n<p>En el fondo, la creaci\u00f3n es un sendero colmado de paradojas, porque si el arte debe imitar a la naturaleza, como sosten\u00eda Arist\u00f3teles en su Po\u00e9tica, <strong>la vulgaridad, lo abyecto o lo imperfecto forman parte sustancial de ella en igual o mayor medida que la armon\u00eda<\/strong>. Borges escribi\u00f3 en el pr\u00f3logo de Los conjurados: \u00abAl cabo de los a\u00f1os he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un d\u00eda en que no estemos, por un instante, en el para\u00edso\u00bb. Cabe decir lo mismo del infierno, que es su contrario y tiene su particular configuraci\u00f3n est\u00e9tica, como ya nos ense\u00f1ara Dante.<\/p>\n<p>Esta edici\u00f3n de Athenaica del ensayo de Rosenkranz, basada en la versi\u00f3n anotada por su autor que la editorial Borntr\u00e4ger publicase en la ciudad de K\u00f6nigsberg \u2014patria de Kant\u2014 en 1853, incorpora un \u00fatil aparato cr\u00edtico que desvela sus ambig\u00fcedades conceptuales, traduce las citas griegas de la primera edici\u00f3n e incorpora las referencias bibliogr\u00e1ficas con las que trabaj\u00f3 el pensador alem\u00e1n. Estos elementos hacen de <strong>esta sobria y hermosa versi\u00f3n del sello sevillano la edici\u00f3n definitiva \u2014en espa\u00f1ol\u2014 de un cl\u00e1sico que nos habla de esa forma de arte que retrata lo que nos desagrada, inquieta y amenaza.<\/strong> El arte de nuestro imperfect\u00edsimo presente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Todas las formas religiosas institucionales \u2014esto es: las iglesias\u2014 necesitan de la ortodoxia tanto como el arte, convertido&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":516396,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[173],"tags":[102371,229,7542,233,231,230,232,234,146,147,25,24,102372,67209,23],"class_list":{"0":"post-516395","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-arte-y-diseno","8":"tag-aristoteles","9":"tag-arte","10":"tag-arte-y-cultura","11":"tag-arte-y-diseno","12":"tag-arts","13":"tag-arts-and-design","14":"tag-design","15":"tag-diseno","16":"tag-entertainment","17":"tag-entretenimiento","18":"tag-es","19":"tag-espana","20":"tag-hegel","21":"tag-romanticismo","22":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/116464315695115586","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516395","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=516395"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516395\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/516396"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=516395"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=516395"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=516395"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}