{"id":52053,"date":"2025-08-16T19:34:05","date_gmt":"2025-08-16T19:34:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/52053\/"},"modified":"2025-08-16T19:34:05","modified_gmt":"2025-08-16T19:34:05","slug":"prohibido-morir-aqui-cuando-la-escritora-elizabeth-taylor-se-pregunto-que-estamos-haciendo-con-los-jubilados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/52053\/","title":{"rendered":"\u2018Prohibido morir aqu\u00ed\u2019, cuando la escritora Elizabeth Taylor se pregunt\u00f3 qu\u00e9 estamos haciendo con los jubilados"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-text\">\n        \u201cSomos unas pobres viejas que han vivido m\u00e1s de la cuenta\u201d. Este es el comentario de una anciana a su nueva compa\u00f1era, Laura Palfrey, una mujer de su quinta que acaba de enviudar. Se hospedan en el hotel Claremont, en Londres, un lugar sin lujos pero digno donde, adem\u00e1s de alojar a viajeros de paso, se hospedan algunos jubilados. Ellos, como la reci\u00e9n llegada se\u00f1ora Palfrey, se hallan en esa etapa en la que ya no pueden llevar el ritmo de antes, pero tampoco han entrado en la decrepitud y gozan de cierta autonom\u00eda. Una etapa sin nombre, sin quehacer y sin (apenas) compa\u00f1\u00eda. Por perder, pierden hasta el nombre: \u201cLo llamaba \u2018se\u00f1or\u2019 una y otra vez. Cuando uno se hace viejo [\u2026], nadie lo llama por su nombre de pila. Es como si no lo tuviera\u201d.\n    <\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/cultura\/libros\/escritora-coetzee-descubrio-literatura-sudafricana-cuya-obra-inconclusa-atrevio-terminar_1_12520824.html\" data-mrf-recirculation=\"saber-mas\" data-dl-event=\"saber-mas\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"><\/p>\n<p class=\"know-more__title\">La escritora con la que Coetzee descubri\u00f3 la literatura sudafricana y cuya obra inconclusa se atrevi\u00f3 a terminar<\/p>\n<p>            <img decoding=\"async\" class=\"lazy\" loading=\"lazy\" data-src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/d7bf3cc7-24e8-4847-a6cf-da9247bfa83e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=\" http:=\"\" viewbox=\"0 0 880 495\" alt=\"La escritora con la que Coetzee descubri\u00f3 la literatura sudafricana y cuya obra inconclusa se atrevi\u00f3 a terminar\"\/><\/p>\n<p>                        <\/a><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Enseguida se hace evidente que a la protagonista de esta novela le va a costar encontrar un nuevo sentido a la existencia, un conflicto al que se enfrenta mucha gente al alcanzar la tercera edad. La escritora brit\u00e1nica Elizabeth Taylor (Reading, 1912-Buckinghamshire, 1975) \u2013no, no tiene nada que ver con <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/cultura\/activista-sida-vida-focos-liz-taylor-fuera-cine_1_7334977.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">la actriz de Hollywood<\/a>\u2013 lo vio con claridad en Prohibido morir aqu\u00ed (1971; Libros del Asteroide, 2025, con traducci\u00f3n de Ernesto Montequin), su \u00faltima novela publicada en vida, que result\u00f3 finalista del prestigioso Premio Booker y fue elegida entre <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2003\/oct\/12\/features.fiction\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">las cien mejores novelas de todos los tiempos seg\u00fan <\/a><a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/books\/2003\/oct\/12\/features.fiction\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">The Guardian<\/a>. En 2005 se estren\u00f3 su adaptaci\u00f3n al cine, Una dama digna (Mrs. Palfrey at the Claremont), dirigida por Dan Ireland.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        El hecho de que todav\u00eda no se haya resuelto la cuesti\u00f3n del encaje social del anciano en la sociedad occidental da una idea de lo mucho que se ha invisibilizado a este colectivo, por otra parte, cada vez m\u00e1s numeroso. Esto \u00faltimo, sumado al descenso de la natalidad, obliga a replantear las estrategias para combatir la soledad de los mayores y decidir qu\u00e9 espacios pueden ocupar sin menoscabo de su dignidad. Frente a la residencia, que, como en la novela, parece el \u00faltimo destino, surgen alternativas como <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/nidos\/viviendas-colaborativas-residencias-futuro_1_2978839.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">la vivienda colaborativa o <\/a><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/nidos\/viviendas-colaborativas-residencias-futuro_1_2978839.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">cohousing<\/a>, las <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/comunitat-valenciana\/buscan-jovenes-voluntarios-combatir-soledad-no-deseada-personas-mayores_1_9700385.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">iniciativas de acompa\u00f1amiento en actividades de ocio y tiempo libre<\/a> e incluso <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/galicia\/jovenes-jubilados-gallegos-unen-compartir-escalera-tribu-frente-depredacion-urbanistica_1_11677047.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">la convivencia intergeneracional, <\/a>una soluci\u00f3n que a su vez ayuda a los j\u00f3venes a acceder a una vivienda.\n    <\/p>\n<p>    No es pa\u00eds para viejos<\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Todo esto la autora lo disecciona con maestr\u00eda en una novela de t\u00edtulo juguet\u00f3n: los ancianos &#8216;no pueden&#8217; morir en el hotel, porque el hotel no es una residencia ni un hospital, pero \u2013y ah\u00ed est\u00e1 la clave\u2013 tampoco un &#8216;hogar&#8217;; no se les permite llegar a sentirse parte del mismo. La escasa vida social se reduce a charlar con sus semejantes mientras hacen calceta o a esperar, casi siempre en vano, alguna visita. La protagonista conf\u00eda en que su nieto, que vive en la ciudad, se acerque a verla. Mientras, se pregunta c\u00f3mo ocupar su tiempo, en un momento en el que comienza a notar los s\u00edntomas del declive f\u00edsico.\n    <\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/2738b662-bf3f-4ab5-bf0b-ef75e4ffae15_source-aspect-ratio_default_0.jpg\" alt=\"\" width=\"158\" height=\"\" align=\"left\" data-title=\"\"\/><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Taylor, con gran astucia, se\u00f1ala la paradoja de la vejez: al tiempo que se consigue lo que puede considerarse una libertad interior plena (\u201csolo podemos ser libres cuando nadie nos necesita\u201d), se pierde la libertad de movimiento por las crecientes limitaciones f\u00edsicas (\u201cAntes caminar era como respirar, algo a lo que no prestaba la menor atenci\u00f3n. La cat\u00e1strofe de la vejez resid\u00eda en no atreverse a ir a cualquier parte, en resignarse a perder la libertad\u201d). Y se est\u00e1 muy solo. No queda nadie que se interesa por ellos, nadie que los escuche.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        No falta la correspondiente analog\u00eda con los ni\u00f1os: \u201cSer viejo era un trabajo duro. Era como ser beb\u00e9, pero a la inversa. Un ni\u00f1o peque\u00f1o aprende algo nuevo cada d\u00eda; un anciano olvida algo cada d\u00eda. [\u2026] La primera infancia y la vejez son \u00e9pocas agotadoras\u201d. Los unos y los otros son, por motivos diferentes, esp\u00edritus libres, pero a la vez dependen de alguien de la poblaci\u00f3n activa. Es la consecuencia de una estructura social organizada en torno a la producci\u00f3n: quien est\u00e1 fuera de ella (tambi\u00e9n enfermos y algunos grupos de discapacitados) se queda al margen, no cuenta, no existe.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        En el hotel, los ancianos tampoco se relacionan con los hu\u00e9spedes pasajeros, para quienes la empresa reserva las mejores estancias (\u201cUno vive all\u00ed en una especie de aislamiento [\u2026], y sin esperar nada del futuro\u201d). Su \u00fanico reducto social lo constituyen sus semejantes, cada uno con sus excentricidades. Unas relaciones llenas de suspicacias, por cuanto intentan ocultar de s\u00ed mismos (los achaques no admitidos, el desinter\u00e9s por ellos de la familia, la inseguridad creciente); no deja de ser un microcosmos con sus roles asignados, como lo es un centro de trabajo o un colegio.\n    <\/p>\n<p>            <img decoding=\"async\" class=\"lazy\" loading=\"lazy\" data-src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/7f84e1f2-b66d-449c-910f-ebdb2549df35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=\" http:=\"\" viewbox=\"0 0 1200 675\" alt=\"Los actores Rupert Friend y Joan Plowright en una imagen de 'Mrs. Palfrey at the Claremont'\"\/><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Taylor no cae en el error de retratar a los ancianos como abuelitos entra\u00f1ables (es m\u00e1s, la protagonista, al pensar en su nieto, hace una observaci\u00f3n afilada: lo cuid\u00f3 de ni\u00f1o y se sinti\u00f3 muy unida a \u00e9l, pero \u00bflo aprecia por c\u00f3mo es o porque es el \u00fanico que tiene?). Los personajes, cada uno a su modo, son supervivientes de la vida, criaturas complejas e inteligentes que rechazan el paternalismo (\u201coy\u00f3 que un hu\u00e9sped del hotel le dec\u00eda a otro al pasar junto a ellos: \u2018\u00bfNo son mon\u00edsimos?\u2019, y estuvo a punto de estallar de rabia\u201d).\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Su \u00faltimo drama es habitar un mundo que ha cambiado, que no conocen ni comprenden a sus nuevos actores (\u201cten\u00eda que inventarse reglas para afrontar situaciones que, en su juventud, se resolv\u00edan de otro modo\u201d). Se adaptan al universo min\u00fasculo del hotel, est\u00e1n pendientes de actividades como las comidas porque son una de las pocas rutinas fijas que tienen, al tiempo que esconden esa obsesi\u00f3n porque saben que revelar\u00eda una debilidad que nadie quiere exteriorizar ni con sus iguales. Son ancianos con miedos, con inseguridades, que no obstante disimulan. Porque los han educado as\u00ed. Porque temen parecer gag\u00e1s. Y porque tampoco habr\u00eda nadie con quien abrirse en canal.\n    <\/p>\n<p>    Soledades complementarias<\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        El n\u00facleo de Prohibido morir aqu\u00ed reside en la amistad entre la protagonista y un joven, Ludo, al que conoce por casualidad. Entre ellos surge una relaci\u00f3n de opuestos que, sin saber muy bien c\u00f3mo, se complementan. \u00c9l, un aspirante a escritor, trabaja en Harrods, malvive en un piso de mala muerte, pasa hambre y apenas tiene unos zapatos ra\u00eddos que ponen nerviosa a la se\u00f1ora Palfrey. Su madre, \u201cesa mujer que parec\u00eda ponerle plomo en los zapatos y dejarle un sabor amargo en la boca\u201d, se ha emparejado con un comandante y solo mantienen un contacto espor\u00e1dico por carta.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Lo que le aporta Ludo a la protagonista es evidente: compa\u00f1\u00eda, un motivo para anticipar una noche, un encuentro, con ilusi\u00f3n. Le devuelve la emoci\u00f3n al d\u00eda a d\u00eda, aunque sabe de la fragilidad del v\u00ednculo, que depende de la buena voluntad del chico. \u00c9l, por su lado, se inspira en ella para la novela que est\u00e1 escribiendo, sin decirle nada. De fondo, flota el asunto de la diferencia de clase: \u00e9l es pobre; ella no es rica, pero vive sin estrecheces. El controvertido tema del dinero como eventual intercambio se explora sin evasivas. Es el reflejo de la falta de referentes acerca de c\u00f3mo entender una relaci\u00f3n de esta naturaleza; el anciano puede sentir que le hacen un favor, pero el joven no siempre es un interesado.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        En realidad, ambos tienen algo importante en com\u00fan: se hallan en fases transitorias. La se\u00f1ora Palfrey, entre su vida como mujer casada y la temida decrepitud final. Ludo, por cuanto carece de un arraigo en forma de vivienda y salario en condiciones y, de acuerdo con los valores de anta\u00f1o, una familia propia. La diferencia es que, mientras Ludo bebe de los sue\u00f1os, esa meta de ser escritor o el amor por una chica, a la anciana el futuro le produce v\u00e9rtigo. Solo puede aspirar a compartir su sabidur\u00eda vital, en tratar de ser \u00fatil.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Todo esto, aunque suene tan serio, se trata con gracia en la novela. Elizabeth Taylor, una autora de la estirpe de Jane Austen, conjuga esa radiograf\u00eda de la vejez con un sentido de la comicidad que se concreta en observaciones agudas, un retrato de los personajes entre la ternura y lo despiadado, y una perspicacia extraordinaria para dar con la met\u00e1fora precisa, el detalle revelador. Humor sin caricatura; implacable sin palabras gruesas. Es un libro perfecto para un club de lectura, por la fluidez de la narraci\u00f3n, ese tono ligero en apariencia, pero a la vez incisivo, que no da puntada sin hilo e invita a reflexionar sobre una multitud de temas con una sutileza impecable.\n    <\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/cultura\/libros\/noches-purpurina-rimel-corrido-retrato-viejas-coristas-hizo-angela-carter-ultima-novela_1_12533193.html\" data-mrf-recirculation=\"saber-mas-abajo\" data-dl-event=\"saber-mas-abajo\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"><\/p>\n<p class=\"know-more__title\">Noches de purpurina y r\u00edmel corrido, el retrato de dos viejas coristas que hizo Angela Carter en su \u00faltima novela<\/p>\n<p>            <img decoding=\"async\" class=\"lazy\" loading=\"lazy\" data-src=\"https:\/\/static.eldiario.es\/clip\/e60d56f6-5a64-410f-ae6b-79da92fb650e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=\" http:=\"\" viewbox=\"0 0 880 495\" alt=\"Noches de purpurina y r\u00edmel corrido, el retrato de dos viejas coristas que hizo Angela Carter en su \u00faltima novela\"\/><\/p>\n<p>                        <\/a><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Por su estilo ocurrente y sensible, y por centrarse en conflictos que a priori se alejan de los \u201cgrandes temas\u201d \u2013la vejez, la vida de las mujeres y la gente corriente en general\u2013, se la puede emparentar con coet\u00e1neas como Stella Gibbons, Barbara Pym, Muriel Spark o Anita Brookner, entre otras, una generaci\u00f3n extraordinaria de escritoras brit\u00e1nicas que en los \u00faltimos a\u00f1os est\u00e1n siendo por fin redescubiertas y reivindicadas en su justo valor. De Elizabeth Taylor, que trabaj\u00f3 como institutriz y bibliotecaria antes de casarse, cabe destacar asimismo t\u00edtulos como Una vista del puerto (1947), \u00c1ngel (1957) \u2013llevada al cine en 2007 por <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/cultura\/cine\/francois-ozon-cineasta-personaje-virgen-maria-hecho-dano-mujeres_1_11899144.html\" target=\"_blank\" data-mrf-recirculation=\"links-noticia\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\">Fran\u00e7ois Ozon<\/a>\u2013 o Un alma c\u00e1ndida (1964). Muri\u00f3 a los 63 a\u00f1os, de c\u00e1ncer. No lleg\u00f3 a vieja, pero, al crear a la se\u00f1ora Palfrey, lo fue.\n    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u201cSomos unas pobres viejas que han vivido m\u00e1s de la cuenta\u201d. 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