{"id":526869,"date":"2026-05-01T06:52:23","date_gmt":"2026-05-01T06:52:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/526869\/"},"modified":"2026-05-01T06:52:23","modified_gmt":"2026-05-01T06:52:23","slug":"el-diablo-viste-de-prada-2-vista-por-una-gen-z-de-relato-aspiracional-a-historia-de-supervivencia-cine-y-tv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/526869\/","title":{"rendered":"&#8216;El diablo viste de Prada 2&#8217; vista por una Gen Z: de relato aspiracional a historia de supervivencia | Cine y TV"},"content":{"rendered":"<p class=\"loc\">Madrid<\/p>\n<p>Hace veinte a\u00f1os, s\u00ed&#8230; ya veinte, se estrenaba &#8216;El diablo viste de Prada&#8217;, esa comedia dram\u00e1tica dosmilera que segu\u00eda la llegada de una jovenc\u00edsima Anne Hathaway a una prestigiosa revista de moda, donde empezaba a trabajar como asistenta de una jefa d\u00e9spota interpretada por Meryl Streep. Todo ello, adem\u00e1s, sospechosamente parecido a Anna Wintour y a Vogue.<\/p>\n<p>Esta semana llega a los cines la segunda parte, tambi\u00e9n dirigida por el cineasta David Frankel, de esta s\u00e1tira superficial del mundo de la moda y, con ella, sus memorables personajes: adem\u00e1s de los de Streep y Hathaway, vuelven Emily Blunt (Emily), Stanley Tucci (Nigel) y Tracie Thoms (Lily).<\/p>\n<p>Es cierto que la pregunta sobre su necesidad sobrevuela el proyecto. Nadie reclamaba con urgencia una segunda parte de una cinta perfectamente instalada en la nostalgia dosmilera. Sin embargo, ya que Hollywood ha decidido reabrir el expediente, la secuela resulta mejor de lo que cab\u00eda esperar, pues refresca una historia que, vista a ojos de hoy, quiz\u00e1s, ped\u00eda una actualizaci\u00f3n para seguir teniendo algo que decir en 2026. Una revisi\u00f3n dirigida, sobre todo, a la Generaci\u00f3n Z. <\/p>\n<p>La primera entrega, basada en el bestseller hom\u00f3nimo de Lauren Weisberger, convert\u00eda el universo editorial en una caricatura del abuso de poder, la explotaci\u00f3n laboral y esa peligrosa glorificaci\u00f3n de entregar la vida -incluso personal- al trabajo a cambio de una oportunidad \u00abpor la que millones de chicas matar\u00edan\u00bb.<\/p>\n<p>La secuela, ahora desligada ya de la novela, ensancha el foco y mira al derrumbe general de la profesi\u00f3n period\u00edstica: medios que cierran, la creciente dependencia de la publicidad, contenidos subordinados al click f\u00e1cil, redacciones arrasadas por la digitalizaci\u00f3n y una inteligencia artificial que llega como amenaza silenciosa sobre cualquier oficio creativo.<\/p>\n<p>Esta vez, el diablo no es una jefa d\u00e9spota ni un entorno laboral t\u00f3xico, es un ecosistema mucho m\u00e1s perverso donde la informaci\u00f3n, la cultura, la escritura y el criterio editorial han dejado de pertenecer al periodista para pasar a manos de millonarios y oligarcas tecnol\u00f3gicos. Personajes que no entienden de moda, sensibilidad cultural o enfoque, pero s\u00ed de tr\u00e1fico, m\u00e9tricas, engagement y rentabilidad. Si aquella primera mostraba una industria todav\u00eda sostenida por el papel, las grandes marcas de lujo y las editoras \u00abvisionarias\u00bb, esta retrata un negocio mucho m\u00e1s inestable, obligado a mendigar relevancia en redes sociales, con patrocinios encubiertos y tendencias que duran exactamente lo mismo que un TikTok.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, en medio de este nuevo caos, Miranda Priestly contin\u00faa siendo el centro de gravedad absoluto. El personaje de la fant\u00e1stica Meryl Streep que, por cierto, le consigui\u00f3 la nominaci\u00f3n al \u00d3scar a mejor actriz en 2007 (junto a Pen\u00e9lope Cruz por &#8216;Volver&#8217;), sigue igual de mordaz, directa y, por supuesto, igual de cruel&#8230; aunque tenga que estar un poco m\u00e1s atenta a las palabras que hace veinte a\u00f1os estaban m\u00e1s normalizadas. Con todos los cambios r\u00e1pidos retratados, es interesante ver c\u00f3mo evoluciona su cinismo. Ahora, Miranda est\u00e1 obligada a observar un mundo a\u00fan m\u00e1s banal que el que ella ayud\u00f3 a construir y a decidir si quiere hacer algo al respecto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay una actualizaci\u00f3n evidente en los cameos y en los rostros \u00abc\u00e9lebres\u00bb que orbitan la historia. Igual que en la primera entrega aparec\u00edan figuras muy reconocibles del glamour dosmilero como Gisele B\u00fcndchen, ahora la pel\u00edcula llena sus pasarelas y photocalls de iconos perfectamente identificables para la Generaci\u00f3n Z: modelos virales, rostros de redes sociales&#8230; Asimismo, aunque parezca trivial, la elecci\u00f3n de la m\u00fasica tambi\u00e9n ayuda a<b> <\/b>que la historia se actualice. Voces actuales, elegantes y de cierto nicho aspiracional como Olivia Dean, The Mar\u00edas o Raye se incorporan al relato y ayudan a construir una atm\u00f3sfera m\u00e1s contempor\u00e1nea, refinada y perfectamente alineada con el gusto est\u00e9tico de una nueva generaci\u00f3n. Dos detalles peque\u00f1os pero eficaces para subrayar hasta qu\u00e9 punto la industria tambi\u00e9n ha cambiado de due\u00f1os, est\u00e9tica y referentes.<\/p>\n<p>Y es que, realmente, todo es distinto. Tambi\u00e9n el mensaje. Cuando se estren\u00f3 la primera parte, en 2006, las pantallas estaban a rebosar de comedias rom\u00e1nticas cuyas protagonistas eran j\u00f3venes periodistas. Bridget Jones, Carrie Bradshaw, Kate Hudson en &#8216;C\u00f3mo perder a un chico en 10 d\u00edas&#8217;, Jennifer Gardner en &#8216;El sue\u00f1o de mi vida&#8217;, Drew Barrymore en &#8216;Nunca me han besado&#8217;&#8230; y as\u00ed, la lista es infinita. &#8216;El diablo viste de Prada&#8217; se inscribi\u00f3 en esa tendencia de relatos aspiracionales que convencieron a toda una generaci\u00f3n de que un periodista joven pod\u00eda permitirse una casa en una gran ciudad y c\u00f3cteles car\u00edsimos con sus amigos. Una generaci\u00f3n a la que se le prometi\u00f3 que si se esforzaban lo suficiente conseguir\u00edan alcanzar sus sue\u00f1os. Y comprarse una casa, que casi es lo m\u00e1s dif\u00edcil de todo. <\/p>\n<p>Ahora, esta segunda entrega se ha convertido casi en una pel\u00edcula de terror para aquellas periodistas cuya motivaci\u00f3n para estudiar la carrera naci\u00f3, en parte, de estos referentes. Porque donde antes hab\u00eda redacciones ca\u00f3ticas, caf\u00e9s para llevar y una promesa de ascenso profesional, ahora hay precariedad, algoritmos, teletrabajo, titulares perniciosos y, lo peor de todo, medios de comunicaci\u00f3n cerrando. Ah\u00ed es donde la pel\u00edcula acierta, porque entiende que la gran tragedia ya no es simplemente tener una jefa tan cruel como Miranda, sino trabajar en una industria que se est\u00e1 devorando a s\u00ed misma. El periodismo que en los 2000 se retrataba como una puerta de entrada a un mundo emocionante, a la cultura, a la moda, al poder&#8230; aparece, ahora, como un oficio arrinconado, obligado a justificar su legitimidad con datos de audiencia, clicks y presupuestos. <\/p>\n<p>    <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/1777514417_835_app-ser-3.png\" alt=\"Nueva APP de Cadena SER\" loading=\"lazy\" width=\"109\" height=\"82\"\/><\/p>\n<p>Descubre la nueva app de Cadena\u00a0SER<br \/>\n        Te ofrecemos una mejor experiencia de audio y video\n    <\/p>\n<p>    <a href=\"https:\/\/cadenaser.com\/estaticos\/recursosgraficos\/descarga-app\/smartlink-descarga-ser.html\" class=\"p-a-fa-b\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Descargar<\/a><\/p>\n<p>El largometraje se podr\u00eda describir como una carta de disculpa hacia toda esa generaci\u00f3n que alguna vez crey\u00f3 en lo que era el periodismo. O, por lo menos, en la versi\u00f3n embellecida que el cine y la televisi\u00f3n se encargaron de vender durante a\u00f1os. Sin embargo, hay tambi\u00e9n una especie de llamada (desesperada) a la acci\u00f3n. La cinta parece lanzar una advertencia muy concreta a quienes est\u00e1n heredando la profesi\u00f3n: si nadie vuelve a exigir cierto criterio, lo poco que queda terminar\u00e1 por desmoronarse del todo. No es casual, por tanto, que buena parte de sus gui\u00f1os musicales y visuales sean hacia la Generaci\u00f3n Z. Bajo la apariencia de secuela nost\u00e1lgica para millenials, la pel\u00edcula parece buscar, tambi\u00e9n con el ritmo narrativo, a un espectador m\u00e1s joven.<\/p>\n<p>Todo esto convierte a &#8216;El diablo viste de Prada 2&#8217; en algo m\u00e1s que en la explotaci\u00f3n de una marca conocida. Es, con bastante m\u00e1s acierto del previsto, una revisi\u00f3n fresca de una historia que entiende que las reglas han cambiado y que, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, el verdadero infierno est\u00e1 m\u00e1s arriba que la oficina lujosa de una revista de primera&#8230; est\u00e1 en un sistema entero donde el talento importa menos que la visibilidad. Bueno, y donde el criterio es un objeto de negocio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Madrid Hace veinte a\u00f1os, s\u00ed&#8230; ya veinte, se estrenaba &#8216;El diablo viste de Prada&#8217;, esa comedia dram\u00e1tica dosmilera&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":526870,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[91],"tags":[8609,103519,8141,146,147,25,24,8142,101571,23,66993],"class_list":["post-526869","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-entretenimiento","tag-20th-century-studios","tag-andie-sachs","tag-anne-hathaway","tag-entertainment","tag-entretenimiento","tag-es","tag-espana","tag-meryl-streep","tag-miranda-priestly","tag-spain","tag-the-devil-wears-prada"],"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/116498002587059015","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526869","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=526869"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/526869\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/526870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=526869"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=526869"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=526869"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}