{"id":54223,"date":"2025-08-17T19:46:23","date_gmt":"2025-08-17T19:46:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/54223\/"},"modified":"2025-08-17T19:46:23","modified_gmt":"2025-08-17T19:46:23","slug":"andar-la-tierra-los-textos-errantes-de-gabriela-mistral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/54223\/","title":{"rendered":"\u00abAndar la tierra\u00bb, los textos errantes de Gabriela Mistral"},"content":{"rendered":"<p>En sus cuatro partes -acompa\u00f1adas por una cronolog\u00eda, una bibliograf\u00eda, fotos y el pr\u00f3logo de la editora Lina Meruane-, <b>Andar la Tierra es una colecci\u00f3n de textos sobre viajes de Gabriela Mistral: hay poemas, art\u00edculos, cr\u00f3nicas, relatos, ensayos y cartas<\/b>. El libro funciona como una muy buena introducci\u00f3n a la obra de la Premio Nobel chilena y tambi\u00e9n como un panorama fascinante de sus ideas sobre los viajes que dieron forma a su pensamiento y su literatura. Como bien dice Meruane: <b>\u201cLa errancia es un elemento determinante de la escritura de Gabriela Mistral\u201d. En ese sentido, es l\u00f3gico que el libro se centre sobre todo en g\u00e9neros que surgen justamente cuando se viaja: la carta, la cr\u00f3nica, el art\u00edculo period\u00edstico y ciertos poemas descriptivos que homenajean a lugares espec\u00edficos. <\/b><\/p>\n<p>Con toda l\u00f3gica, el libro se abre y se cierra con el g\u00e9nero que defini\u00f3 a Mistral, la poes\u00eda. En el primer poema, \u201cHe andado la tierra\u201d, publicado por primera vez en 2009 como parte de su obra in\u00e9dita, la autora reivindica su vocaci\u00f3n de viajera: dice que, aunque hace mucho que anda la Tierra, \u201cde andarla no estoy cansada\u201d. Tanto en ese poema como en el \u00faltimo, \u201cDespedida\u201d, relaciona los viajes con la vida y el llegar con la muerte, a la que entiende como un regreso esperado, tal vez hasta jubiloso. La primera oraci\u00f3n, que se repite al final, es \u201cYa me voy porque me llama\/ un silbo que es de mi due\u00f1o\u201d; el poema resume vida y viajes y, tal vez porque la vida y los viajes son lo mismo, el yo po\u00e9tico declara que la Tierra que recorre \u201cme cri\u00f3 contra el pecho\u201d, una imagen amerindia de la Pachamama. <\/p>\n<p><b>En los textos en prosa, Mistral hace descripciones po\u00e9ticas, evocativas y profundas de lugares como Florencia, N\u00e1poles, Mallorca, Brujas o Lourdes en Europa; o Nueva York, el Caribe, M\u00e9xico, Argentina y su pa\u00eds, Chile, en Am\u00e9rica. Muchos de esos textos son art\u00edculos breves (muchas veces publicados en diarios) en los que pinta lo que ve adem\u00e1s de los sentimientos que le despierta esa contemplaci\u00f3n<\/b>. Por ejemplo, en una nota sobre las cuevas de Cacahuamilpa en M\u00e9xico, explica que ah\u00ed abajo, \u201cno hay m\u00e1s rumor que el que levantan nuestros pasos\u201d y que, por eso, \u201cconocemos la desolaci\u00f3n auditiva\u201d. Sus palabras intensas reconstruyen la maravilla de esas cuevas para quienes las conocimos y las vuelven imaginables para quienes no: un mundo \u201cdonde el arriba es igual al abajo\u201d, una \u201ccatedral maravillosa\u201d, un \u201claberinto alucinante\u201d que parece contener \u201cpueblos\u201d y cuyo \u201ccielo\u201d muestra \u201clos cien mil caprichos del agua\u201d. <\/p>\n<p>Cacahuamilpa la enamora, pero Mistral habla con esa misma profundidad de los lugares que rechaza. Su reacci\u00f3n frente a las ciudades estadounidenses, a las que llama \u201cestridentes\u201d, recuerda un poco el espanto de Federico Garc\u00eda Lorca en El poeta en Nueva York y lo mismo puede decirse de sus opiniones sobre Francia y Espa\u00f1a al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando crece el fascismo en Europa. En una de sus muchas cartas a Victoria Ocampo, le dice que la raz\u00f3n por la que \u201chablo tan mal de Francia\u201d es la forma en que ese pa\u00eds \u201cabandon\u00f3\u201d a Espa\u00f1a \u201cpor avaricia de dinero y de sangre\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de retratar el arte y los edificios que ve, Mistral se dedica a contar sus encuentros con las personas del lugar. Por ejemplo, en una carta a Alfonso Reyes, afirma que, en Puerto Rico, \u201centre gente muy buena y muy llana\u201d, consigui\u00f3 descansar del sufrimiento que le caus\u00f3 Nueva York y explicita, por ejemplo, que los mestizos y mulatos de esa parte del mundo son \u201cdistintos de los nuestros\u201d y que le gust\u00f3 mucho conocerlos, aunque le confiesa a Reyes que a ella le \u201chac\u00eda falta el indio\u201d. <\/p>\n<p>Esa \u00faltima frase es una de las muchas instancias en que la prosa del libro se impregna de una emoci\u00f3n casi (pero nunca) desbordada por el recuerdo de su pa\u00eds, en especial el valle de Elqui, al que llama \u201cmi\u201d valle. Viajar la lleva una y otra vez a la nostalgia, a la alegr\u00eda del regreso, a la necesidad de volver a ver el paisaje chileno que siente propio. Cuando habla de Chile, Mistral relaciona a su tierra con Dios y tambi\u00e9n con ese tiempo m\u00edtico que es la infancia. Lo sagrado es un rasgo importante de su obra y est\u00e1 presente en Andar la tierra. En el comienzo del segundo poema sobre Elqui, afirma: \u201cEl valle de Elqui tiene monta\u00f1as\/ que buscan a Dios en la noche\/ De peque\u00f1a me despertaban\/ con su sol dulce y ferviente\u201d; y hay una conexi\u00f3n especial con el r\u00edo de ese valle que \u201cme sabe y me nombra y me llama\u201d. <\/p>\n<p> \u201cElogios de la tierra de Chile\u201d, uno de los textos m\u00e1s hermosos de la colecci\u00f3n, es una enumeraci\u00f3n de  las \u201ccosas mejores, vistas\u201d en ese pa\u00eds, en la que Mistral une accidentes geogr\u00e1ficos como la cordillera (\u201cterriblemente due\u00f1a de nosotros\u201d) o el mar y sus \u201ccard\u00famenes de islas\u201d con personas como \u201cmineros y navegantes\u201d, paseos urbanos como \u201clas alamedas\u201d, \u00e1rboles como la araucaria (que \u201cse lanza al cielo con una masa violenta de \u00edmpetu\u201d) o el algarrobo (cuyo tronco \u201cdura el siglo y lo pasa\u201d), adem\u00e1s de frutos,  archipi\u00e9lagos y artesan\u00edas araucanas que \u201censayan la marcha de una forma a otra en bestiarios nunca vistos\u201d. <\/p>\n<p>En \u201cSaludo para Chile\u201d, otro texto importante, se define al pa\u00eds como \u201cdif\u00edcil de alcanzar\u201d y Mistral confiesa que le gustar\u00eda vivir en Valpara\u00edso, donde \u201cno necesitar\u00eda para ser feliz sino de su aire juguet\u00f3n y de la presencia del mar que en todas partes me hace dichosa\u201d y donde, la ubicaci\u00f3n del puerto le permitir\u00eda \u201csubir\u201d al valle de Elqui y \u201cbajar\u201d a \u201cmi Punta Arenas\u201d si fuera necesario. Y ella cree que lo necesita, dice, porque est\u00e1 escribiendo un poema largo sobre Chile y quiere recoger material sobre la flora del pa\u00eds.<\/p>\n<p>S\u00ed, en Andar la Tierra, el \u201cviaje\u201d (la \u201cerrancia\u201d) aparece muy alejado del turismo y no solamente como disfrute, sino sobre todo como trabajo, estudio, exploraci\u00f3n, parte de un camino que se va muy lejos pero vuelve siempre a las ra\u00edces. Mistral presta atenci\u00f3n a las ra\u00edces, hasta siente las del planeta entero a su alrededor cuando se adentra en las cuevas de Cacahuamilpa.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"En sus cuatro partes -acompa\u00f1adas por una cronolog\u00eda, una bibliograf\u00eda, fotos y el pr\u00f3logo de la editora Lina&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":54224,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,146,147,25,24,225,23642,23],"class_list":{"0":"post-54223","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-entertainment","10":"tag-entretenimiento","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-libros","14":"tag-radar-libros","15":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54223\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/54224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}