{"id":542599,"date":"2026-05-09T23:55:15","date_gmt":"2026-05-09T23:55:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/542599\/"},"modified":"2026-05-09T23:55:15","modified_gmt":"2026-05-09T23:55:15","slug":"entre-la-hosteleria-y-la-creacion-de-contenido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/542599\/","title":{"rendered":"entre la hosteler\u00eda y la creaci\u00f3n de contenido"},"content":{"rendered":"<p class=\"ft-text ft-helper-closenews\">Hace menos de un a\u00f1o, <strong>Ana Paz<\/strong> terminaba Publicidad y Relaciones P\u00fablicas en <strong>Pontevedra<\/strong>. Hoy vive en <strong>Christchurch, Nueva Zelanda<\/strong>, casi en las ant\u00edpodas de la ciudad en la que se form\u00f3 y en uno de los puntos m\u00e1s alejados del planeta para cualquier gallego. Entre un lugar y otro hay escalas interminables, diferencia horaria y una vida que, aunque en redes pueda parecer una sucesi\u00f3n de paisajes espectaculares, tiene mucho m\u00e1s de jornada laboral que de postal perfecta.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Ana Paz, ourensana, creadora de contenido y reci\u00e9n graduada, se presenta con una naturalidad que explica parte de su conexi\u00f3n con sus <strong>m\u00e1s de 230.000 seguidores<\/strong>. \u00abSoy una persona normal, de Ourense, y empec\u00e9 en redes sociales de rebote. Al principio ni ense\u00f1aba mi cara\u00bb, resume. A su edad, no le preocupa admitir una incertidumbre que comparte con buena parte de su generaci\u00f3n: <strong>\u00abNo s\u00e9 qu\u00e9 hacer con mi vida. Tengo 27 a\u00f1os y sigo sin saber qu\u00e9 quiero\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Su v\u00ednculo con Pontevedra viene de las aulas, donde estudi\u00f3 una carrera que le gust\u00f3, aunque con matices, ya que la ve \u00abmuy desactualizada\u00bb. Aun as\u00ed, la experiencia universitaria y la ciudad le dejaron buen recuerdo. <strong>\u00abMe encanta Pontevedra\u00bb<\/strong>, afirma. Recuerda especialmente la comodidad y el contraste con otros ritmos urbanos.<\/p>\n<p>El salto a Nueva Zelanda<\/p>\n<p class=\"ft-text\">La decisi\u00f3n de irse tan lejos no lleg\u00f3 como una historia perfectamente planificada. Ana siempre tuvo la idea de marcharse fuera. Primero pens\u00f3 en Australia, despu\u00e9s en Canad\u00e1, pero los planes no salieron. La visa australiana se agot\u00f3 y <strong>Nueva Zelanda<\/strong> apareci\u00f3 como alternativa posible. La decisi\u00f3n definitiva lleg\u00f3, adem\u00e1s, en un momento muy simb\u00f3lico. \u00abLo decid\u00ed haciendo el Camino. Estuve quince kil\u00f3metros caminando y dije: bueno, pues ya est\u00e1\u00bb. Al llegar a la catedral, recibi\u00f3 el correo que confirmaba la visa, lo que interpret\u00f3 como la se\u00f1al definitiva.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">En noviembre del a\u00f1o pasado puso rumbo a Christchurch, donde residir\u00e1 hasta el 31 de octubre. Para quedarse m\u00e1s tiempo tendr\u00eda que conseguir otro permiso laboral o casarse y, de momento, \u00abambas parecen dif\u00edciles\u00bb. Su futuro se atisba incierto. \u00abMe da igual irme a Australia que a Coru\u00f1a\u00bb, reconoce. Eso s\u00ed, asegura que <strong>\u00ablas Navidades las tengo que pasar en Espa\u00f1a, si no mi familia me mata\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/8b807136-b83e-4d3c-ac65-ac300f0b3648_alta-libre-aspect-ratio_default_0_x589y520.jpg\" width=\"1200\" height=\"1589\" alt=\"Ana durante una de sus rutas de fin de semana para desconectar del trabajo.\" class=\"ft-helper-img-rd\" loading=\"lazy\" fetchpriority=\"auto\"\/><\/p>\n<p class=\"ft-helper-fontColor-quaternary ft-helper-fontSize-body-S ft-helper-spacer-t-xxs\">Ana durante una de sus rutas de fin de semana para desconectar del trabajo.  \/ @anaaapaz en Instagram<\/p>\n<p class=\"ft-text\">El aterrizaje emocional no fue sencillo. Ana no disfraza la experiencia ni convierte el viaje en una cura instant\u00e1nea. \u00abLos primeros meses estuve fatal. No empec\u00e9 a disfrutar hasta enero. No siento que haberme ido fuera solucionase mis problemas\u00bb, explica. Esa sinceridad, que tambi\u00e9n traslada a sus redes, forma parte de su identidad. Sus seguidores ven monta\u00f1as, carreteras, rutas y paisajes de pel\u00edcula, pero detr\u00e1s hay una rutina mucho menos id\u00edlica. <strong>\u00abTrabajo 40 horas. Yo ense\u00f1o que me voy a hacer mis rutas, pero eso es solo un d\u00eda a la semana\u00bb<\/strong>, aclara.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Su rutina pasa por la hosteler\u00eda. Hay jornadas largas, madrugones, tr\u00e1fico y turnos partidos. \u00abMa\u00f1ana me levanto a las siete, cojo el coche una hora y luego trabajo de nueve a tres y de cuatro a diez\u00bb, relata. Los d\u00edas libres los aprovecha para recorrer el pa\u00eds, hacer rutas y sacar fotos, una afici\u00f3n que cada vez ocupa m\u00e1s espacio en su vida. De hecho, su autoregalo de cumplea\u00f1os de este viernes ha sido una c\u00e1mara nueva.<\/p>\n<p>El choque cultural<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Nueva Zelanda le ha supuesto tambi\u00e9n un choque cultural. Le sorprendi\u00f3 la presencia maor\u00ed, la calma y una forma de estar en la calle peculiar. \u00abLa gente va descalza al supermercado o por la calle. A nadie le importa lo que hagas. Puedo ir en pijama por la calle y nadie me va a mirar\u00bb, cuenta. Tambi\u00e9n empez\u00f3 a conducir all\u00ed, pese a no haberlo hecho antes en Espa\u00f1a, y destaca la tranquilidad: <strong>\u00abNadie pita, nadie se queja, todo el mundo va tranquilo\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Pero hay cosas que pesan. La comida es una de ellas. <strong>\u00abComo la gallega, ninguna\u00bb<\/strong>, sentencia desde la distancia. Lo que m\u00e1s echa de menos no es solo un plato concreto, sino una manera de socializar. \u00abEcho mucho de menos tomarme una ca\u00f1a. El otro d\u00eda vi un plato de jam\u00f3n y casi lloro\u00bb, admite. Los horarios son m\u00e1s tempranos, los bares no cumplen la misma funci\u00f3n y la fiesta termina pronto.<\/p>\n<p>Morri\u00f1a, familia y redes sociales<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Pese a la distancia, hace el esfuerzo por mantener el contacto con amigos y familiares a trav\u00e9s de madrugones o noches que se alargan. <strong>Sus padres<\/strong> viajar\u00e1n a verla pr\u00f3ximamente, una visita que espera con ilusi\u00f3n y tambi\u00e9n con ganas de que vivan, aunque sea de forma concentrada, el mismo choque cultural que tuvo ella.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Con las redes mantiene una relaci\u00f3n de \u00abamor-odio\u00bb. Le han dado visibilidad y oportunidades, pero tambi\u00e9n cansancio. <strong>TikTok<\/strong>, plataforma en la que muchos la descubrieron, le resulta especialmente intensa. \u00abHice las paces con TikTok, pero tengo <strong>un temporizador de media hora al d\u00eda<\/strong>\u00bb, cuenta. Cree que la aplicaci\u00f3n puede alimentar comparaciones. \u00abVeo un v\u00eddeo de Chile y pienso: ojal\u00e1 estar all\u00ed, y tengo que recordarme que no se puede tener todo\u00bb, reconoce.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/8d1c651f-67d6-457d-aa6a-ba518a7a1e72_alta-libre-aspect-ratio_default_0_x589y516.jpg\" width=\"1200\" height=\"1579\" alt=\"Ana Paz: \u00abTengo 27 a\u00f1os y no s\u00e9 qu\u00e9 hacer con mi vida\u00bb\" class=\"ft-helper-img-rd\" loading=\"lazy\" fetchpriority=\"auto\"\/><\/p>\n<p class=\"ft-helper-fontColor-quaternary ft-helper-fontSize-body-S ft-helper-spacer-t-xxs\">Ana Paz: \u00abTengo 27 a\u00f1os y no s\u00e9 qu\u00e9 hacer con mi vida\u00bb  \/ @anaaapaz en Instagram.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Tambi\u00e9n ha usado las redes para hablar en gallego, aunque detect\u00f3 que no siempre el algoritmo acompa\u00f1a. \u00abEl primer v\u00eddeo que sub\u00ed se viraliz\u00f3 porque <strong>pensaban que hablaba en portugu\u00e9s<\/strong>\u00bb, recuerda. Despu\u00e9s, dice, esos v\u00eddeos llegaron menos. Aun as\u00ed, sigui\u00f3 haci\u00e9ndolos. Para ella, el idioma y la forma de expresarse son parte de una autenticidad que no quiere perder.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Su aspiraci\u00f3n, reconoce, ser\u00eda poder vivir de crear contenido de viajes. <strong>\u00abMe gustar\u00eda que mi \u00fanico pasatiempo y en lo que me tuviese que centrar fuese hacer v\u00eddeos y fotos, poder dedicarle mucho tiempo y vivir de esto\u00bb<\/strong>, explica. Sabe, sin embargo, que las redes son inestables y que pueden cambiar en cualquier momento.<\/p>\n<p class=\"ft-text\">Quiz\u00e1 por eso Ana Paz no vende certezas. Ni sobre Nueva Zelanda, ni sobre su futuro, ni siquiera sobre s\u00ed misma. Con una visa que caduca en octubre y Galicia siempre al otro lado del tel\u00e9fono, sigue contando su vida con humor, cansancio, rutas, trabajo y mucha morri\u00f1a. <strong>\u00abSi no lo hago ahora, no lo voy a hacer con 40 a\u00f1os\u00bb<\/strong>, expresa. Y en esa frase se resume todo: v\u00e9rtigo, oportunidad y esa manera tan suya de estar lejos sin dejar de sonar cercana.<\/p>\n<p data-close=\"closedContent\" class=\"subscribeHideForDisplay\">Suscr\u00edbete para seguir leyendo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Hace menos de un a\u00f1o, Ana Paz terminaba Publicidad y Relaciones P\u00fablicas en Pontevedra. 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