{"id":6184,"date":"2025-07-27T04:02:10","date_gmt":"2025-07-27T04:02:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/6184\/"},"modified":"2025-07-27T04:02:10","modified_gmt":"2025-07-27T04:02:10","slug":"hacinados-en-habitaciones-por-3-000-euros-en-las-tripas-de-un-hotel-okupado-por-la-mafia-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/6184\/","title":{"rendered":"Hacinados en habitaciones por 3.000 euros: en las tripas de un hotel okupado por la mafia | Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">Si Carlos pudiera elegir, preferir\u00eda que el tipo malencarado que le ofreci\u00f3 un techo en Espa\u00f1a no tuviera la mala costumbre de destruirlo todo cada vez que se emborracha. Le gustar\u00eda no saber c\u00f3mo cambiar una cerradura a las tres de la ma\u00f1ana. Que su exmujer embarazada pudiera vivir con su actual pareja en otro sitio y no tener que compartir cama con ellos. Carlos elegir\u00eda trabajar de sol a sol, aunque el precio del alquiler se coma todo su sueldo, y no dormir escondido, como un delincuente. Si a Carlos este pa\u00eds le hubiera dado \u00abchance\u00bb (oportunidades), asegura, no vivir\u00eda aqu\u00ed.<\/p>\n<p class=\"\">La casa de Carlos est\u00e1 en un rinc\u00f3n peculiar de la costa sur de Tenerife. Una esquina de la isla devorada por el turismo masivo, que recibe m\u00e1s visitantes al a\u00f1o que toda Rep\u00fablica Dominicana: unos siete millones de brit\u00e1nicos, alemanes, franceses, rusos&#8230; Un lugar ubicado entre un barranco y la carretera que lleva a la localidad de Adeje. Del que solo se puede salir en guagua hasta para ir a comprar el pan. Un sitio que tiene un parking flanqueado por enormes palmeras, un spa, un sal\u00f3n de eventos, un parque infantil con tobog\u00e1n, minigolf, pistas de tenis, piscina. Carlos vive en un hotel. Lo que su familia no sabe es que este es el \u00fanico de la zona donde no ver\u00e1n turistas. Ni a un vecino.<\/p>\n<p class=\"\">El 17 de febrero, cuatro hombres reventaron las c\u00e1maras de videovigilancia y todos los aparatos de seguridad del edificio principal. El hotel llevaba cerrado desde octubre de 2020, tras no conseguir remontar despu\u00e9s de la crisis de la pandemia. Y ese d\u00eda, cuatro hombres tomaron en apenas unos minutos un recinto del tama\u00f1o de cuatro campos de f\u00fatbol. La administradora de la familia propietaria, Margarita Dom\u00ednguez, recuerda esas im\u00e1genes. C\u00f3mo, cuando llegaron dos agentes de la Guardia Civil al lugar, \u201cya no eran cuatro, eran 12\u201d, relata. Se llevaron detenidos a dos, otro se les escap\u00f3. \u201cTuvo que ser algo perfectamente organizado\u201d, insiste. A los tres d\u00edas ya eran m\u00e1s de 50 personas. Hab\u00edan tomado el Grand Hotel Callao.<\/p>\n<p><img alt=\"La entrada del Grand Hotel Callao, en la costa de Adeje, al sur de la isla de Tenerife\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"276\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/GFCPAHHK3JCTLCXD7P6R6VS74M.jpg\" loading=\"lazy\"\/>La entrada del Grand Hotel Callao, en la costa de Adeje, al sur de la isla de TenerifeMiguel Velasco Almendral<\/p>\n<p class=\"\">Cinco meses despu\u00e9s, tres contenedores de basura dan la bienvenida bajo el arco de la entrada principal. Las palmeras se han secado, la piscina es un vertedero, en el sal\u00f3n de eventos no queda ni una l\u00e1mpara, el campo de golf hay que adivinarlo porque lo menciona un cartel, hay gente que defeca en el tobog\u00e1n, latas de cerveza tiradas, patas de cama arrancadas junto a una jardinera. A un lado de la recepci\u00f3n se amontonan decenas de colchonetas de lo que ser\u00edan un d\u00eda las tumbonas de la piscina. Porque en este recinto enorme hay gente que vive hasta en la recepci\u00f3n. Una semana despu\u00e9s de la visita de este diario, a mediados de julio, un incendio provocado tras una pelea entre los que se ocultan en las zonas comunes quem\u00f3 a dos personas. Una de ellas sigue en el hospital.<\/p>\n<p class=\"\">Lo \u00fanico que queda del que fuera un hotel de cuatro estrellas es un folleto pegado a un cristal que reza: \u201cEl para\u00edso existe. Un mundo de posibilidades\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">\u2014Polic\u00eda y servicios sociales. Abra, por favor. <\/p>\n<p class=\"\">Un agente de la polic\u00eda municipal toca a las puertas de las 92 habitaciones con las que contaba el Grand Hotel Callao. Es la primera vez, seg\u00fan comenta una de las trabajadoras sociales, que hacen un recuento serio de las personas que viven ah\u00ed. Fuentes municipales se\u00f1alan a este diario despu\u00e9s por tel\u00e9fono que han sido registrados al menos 18 ni\u00f1os y calculan que hay alrededor de 300 personas.<\/p>\n<p class=\"\">La propiedad del hotel ha puesto dos demandas con medidas cautelares de desalojo por la invasi\u00f3n del recinto. Pero un fallo judicial concluy\u00f3 que sacar a la gente de ah\u00ed era una medida \u201cdesproporcionada\u201d, se\u00f1ala la due\u00f1a. Otro juez ratific\u00f3 el fallo. Y mientras la batalla se resuelve en los tribunales, con otra demanda por lo civil sin respuesta, el hotel se ha convertido en el s\u00edntoma m\u00e1s extremo de la crisis de la vivienda en la isla. La propietaria se queja de unos gastos mensuales de 30.000 euros en impuestos, luz e hipoteca.<\/p>\n<p class=\"\">Desde el ayuntamiento de Adeje reconocen que si un juez decide echar a todas esas personas de ah\u00ed, no tendr\u00edan d\u00f3nde meterlos. Con los precios de alquiler disparados, una poblaci\u00f3n que ha aumentado un 30%, y unos residentes que son cada a\u00f1o m\u00e1s pobres, seg\u00fan los datos del INE, quienes gobiernan esta esquina de la isla empleada fundamentalmente en el turismo se\u00f1alan que no cuentan con recursos suficientes como para albergar a quienes tratan simplemente de sobrevivir. \u201cLo que no puede ser es que los empresarios nos tengamos que hacer cargo de una competencia que debe ser del Gobierno. Es surrealista\u201d, denuncia Dom\u00ednguez, que trata sin \u00e9xito de vender un hotel que no se puede visitar.<\/p>\n<p class=\"\">Dom\u00ednguez se enter\u00f3 del incendio por la prensa. Cuando llam\u00f3 a la Guardia Civil \u2014que no ha respondido a las preguntas de este diario\u2014 le confirmaron que hab\u00eda habido dos heridos, pero no le dieron m\u00e1s detalles sobre lo sucedido en sus instalaciones. Los que habitan los cuartos del hotel no han sido desalojados. \u201cPodr\u00eda haber pasado algo mucho peor. Ah\u00ed no hay ley\u201d, advierte la due\u00f1a.<\/p>\n<p><img alt=\"09\/07\/2025 Costa Adeje, Tenerife. Exterior del complejo hotelero. Tras la pandemia, este especio cerr\u00f3 sus puertas y sus instalaciones fueran saqueadas.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"276\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/POKKOWPNKZAVRFUQNUWYCZYQYE.jpg\" loading=\"lazy\"\/>09\/07\/2025 Costa Adeje, Tenerife. Exterior del complejo hotelero. Tras la pandemia, este especio cerr\u00f3 sus puertas y sus instalaciones fueran saqueadas.Miguel Velasco Almendral<\/p>\n<p class=\"\">Carlos no se llama Carlos. Como tampoco Valentina, ni Eva, ni Rodrigo, ni Guillermo, que es m\u00e9dico y este mi\u00e9rcoles est\u00e1 levantando ladrillos en un proyecto inmobiliario para que otros duerman mirando al mar. Algunos llegaron de Cali (Colombia) hace un a\u00f1o. Otros salieron primero de Isla Margarita (en Venezuela) y se mudaron a la periferia de Lima (Per\u00fa) y dos a\u00f1os despu\u00e9s volaron rumbo a Canarias, donde aterrizaron hace algo m\u00e1s de tres meses. Entre todos cr\u00edan a cuatro ni\u00f1as de uno, dos, cuatro y cinco a\u00f1os. Y en uno de los pasillos del hotel han instalado una barber\u00eda para el resto de vecinos.<\/p>\n<p class=\"\">Luego est\u00e1 Teresa, acompa\u00f1ada esta ma\u00f1ana de su amiga Petra, que es madre soltera de dos ni\u00f1os, que naci\u00f3 en Sevilla, pero se ha criado en la isla. Que mueve su Renault Cl\u00edo destartalado desde el parking del hotel cada ma\u00f1ana hacia cualquier casa donde le dejen limpiar. Que esta ma\u00f1ana se ha puesto a temblar cuando ha escuchado a la polic\u00eda, pero sobre todo, cuando ha escuchado la palabra \u201cservicios sociales\u201d del otro lado de la puerta. \u201cPorque yo no quiero vivir aqu\u00ed, se lo juro, pero es que no puedo permitirme otra cosa y tengo dos ni\u00f1os. No puedo irme debajo de un puente\u201d, insiste.<\/p>\n<p class=\"\">En la parte de abajo est\u00e1 Federica, que tampoco se llama as\u00ed, pero pide que no se le reconozca. Que es de Marruecos y lleva viviendo y trabajando en Espa\u00f1a m\u00e1s de 10 a\u00f1os. Que tiene trabajo en empresas de empleo temporal. Y con ese dinero mantiene a su esposo, que acaba de llegar de su pa\u00eds. Federica pag\u00f3 1.000 euros a un conocido de un conocido de un conocido. Un hombre que \u201cpose\u00eda\u201d esa habitaci\u00f3n de hotel en la que vive. Le entreg\u00f3 el dinero, cambi\u00f3 la cerradura y se march\u00f3. \u201cLlevamos unos tres meses aqu\u00ed. No sabemos cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s podremos estar\u201d, cuenta.<\/p>\n<p class=\"\">Ninguna asociaci\u00f3n de inquilinos ni de las plataformas por el derecho a la vivienda de Canarias est\u00e1n presentes en este macro espacio okupado. Por una raz\u00f3n: la lucha por una vivienda digna se topa en este lugar con una realidad m\u00e1s macabra. Todos los que est\u00e1n aqu\u00ed han pagado un precio a una mafia que ha sacado r\u00e9dito de su desesperaci\u00f3n. Unos precios que var\u00edan seg\u00fan la benevolencia del vendedor, que no es otro que el que ocup\u00f3 antes esas cuatro paredes, a veces due\u00f1os de varias habitaciones: desde 1.000 euros, a los 2.800 que tuvo que pagar Carlos.<\/p>\n<p class=\"\">No hay informaci\u00f3n sobre qui\u00e9nes son los que controlan el recinto. Los que viven ah\u00ed saben que los primeros que se hicieron con el Grand Callao se adue\u00f1aron gratis de las instalaciones y despu\u00e9s intentaron sacar provecho. Pero aseguran no tener idea de cu\u00e1ntos de los \u201cokupas originales\u201d siguen todav\u00eda ah\u00ed. Los que les vendieron las suyas ya se han marchado.<\/p>\n<p class=\"\">El pago por las habitaciones es de golpe, no se hace cada mes. Entre los inquilinos se dice que \u201ccompraron\u201d una habitaci\u00f3n. A falta de un papel, el nuevo due\u00f1o ser\u00e1 siempre el que tenga la llave de la puerta. Por eso el primer paso tras entregar el dinero es cambiar la cerradura. Aunque sea de madrugada, como hizo Carlos. <\/p>\n<p class=\"\">Carlos recuerda la noche en que iba a cerrar el trato con un hombre que estaba dispuesto a darle un techo a cambio de dinero. Conoc\u00eda la historia del Grand Callao por su hermana, que llevaba un mes viviendo ah\u00ed. El hombre estaba en lo que ahora llama el sal\u00f3n de su casa \u2014un espacio de medio metro entre el armario y la cama\u2014 fumando porros y bebiendo con otros 10 hombres. Le dijo que ten\u00eda que venir de madrugada, a las 3, y darle todo el dinero en ese momento. Carlos ten\u00eda d\u00f3lares y negoci\u00f3 que al menos fuera un poco m\u00e1s tarde, cuando ya hubiera luz. \u201dEse hombre se volvi\u00f3 loco, quer\u00eda m\u00e1s dinero y empez\u00f3 a destrozarlo todo. Por suerte la cosa quedo ah\u00ed y se fue\u201d. No lo ha vuelto a ver. <\/p>\n<p><img alt=\"Una de las habitaciones okupadas por una familia de Venezuela con dos ni\u00f1as peque\u00f1as.\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"276\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/E5YNWTFCM5ED5AZI7LDCKLVHXE.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Una de las habitaciones okupadas por una familia de Venezuela con dos ni\u00f1as peque\u00f1as.Miguel Velasco Almendral<\/p>\n<p class=\"\">Casi 3.000 euros no parec\u00eda un precio barato, teniendo en cuenta los enormes riesgos que corr\u00eda su exmujer embarazada, su ni\u00f1a de dos a\u00f1os y la actual pareja de su ex, que vive con ellos. Pero hizo c\u00e1lculos y se dio cuenta de algo: \u201cNo es solo una cuesti\u00f3n de dinero. Es que no pod\u00eda meterme a alquilar ning\u00fan sitio porque me piden papeles que no tengo, un contrato que no tengo, un aval que no tengo. Y, si aun as\u00ed consegu\u00eda un sitio, el precio que iba a pagar ser\u00eda demasiado\u201d, cuenta desde el pasillo del hotel. <\/p>\n<p class=\"\">En las habitaciones han instalado una cocina el\u00e9ctrica, una nevera que nunca congela encima de donde antes hab\u00eda un minibar. Han puesto focos de luz en el pasillo, que da a una zona que en su d\u00eda fue ajardinada. Lavan los platos en el lavabo, tambi\u00e9n la ropa. Valentina, su hermana, consigui\u00f3 una lavadora: es el pago que recibi\u00f3 su marido por hacer una chapuza en una casa de un vecino. La ropa tendida en el balc\u00f3n tapa las vistas al mar que a ninguno de los que est\u00e1n ah\u00ed parece interesarles demasiado.<\/p>\n<p class=\"\">Mientras Carlos habla, vigila de reojo c\u00f3mo corretean sus sobrinas. Que no pasen de una frontera invisible que ellos mismos han impuesto en el pasillo. Pues en este lugar aparentemente tranquilo, nadie se f\u00eda ni de su sombra. Y hay mucha otra gente que no les gusta. Entran y salen coches tuneados, grupos de j\u00f3venes con cervezas en la mano, otros que esperan en las esquinas de las entradas. Otros que se re\u00fanen a las 12 del mediod\u00eda a beber en la recepci\u00f3n. \u201cNosotros vamos a lo nuestro. Solo queremos trabajar, dormir y trabajar\u201d, insiste Carlos, que consigui\u00f3 empleo en una pizzer\u00eda en la que a veces le pagan en negro \u201cy a veces no\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">La Guardia Civil se asoma al recinto casi cada d\u00eda. Fuentes municipales reconocen que los pocos vecinos que viven en la zona \u2014muchas son villas de alquiler vacacional\u2014 se han quejado del hotel, han se\u00f1alado movimientos de gente \u201cextra\u00f1a\u201d y sospechan que puede tratarse de un punto de venta de droga, aunque las denuncias que han quedado registradas han sido muy pocas. \u201cY por cosas menores como ruidos, temas de recogida de basura, poco m\u00e1s\u201d, se\u00f1ala una fuente del Ayuntamiento de Adeje.<\/p>\n<p class=\"\">A las 22.00 horas, cuando el sol se pone en la barandilla del pasillo que da a las habitaciones. Carlos, su hermana, su cu\u00f1ado y otros dos amigos de Colombia, se meten en sus habitaciones. Prefieren no saber lo que sucede de puertas para afuera. Es el precio extra por vivir ah\u00ed. \u201cA m\u00ed me gustar\u00eda estar alguna vez por lo menos en la orilla, no sentir que vamos en una balsa a la deriva, en medio del mar\u201c, dice Carlos.<\/p>\n<p class=\"\">En este lugar aislado, sin supermercado cerca, ni cine, ni parque, ni apenas aceras, viven los invisibles que mueven tambi\u00e9n la econom\u00eda de la isla. Los \u00faltimos de la cadena, los que ni siquiera pueden dejarse el sueldo en un alquiler. Que han ca\u00eddo en una tierra fruct\u00edfera para el turismo, pero no para quienes la enlucen. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Si Carlos pudiera elegir, preferir\u00eda que el tipo malencarado que le ofreci\u00f3 un techo en Espa\u00f1a no tuviera&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6185,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[17,18,5165,25,24,13,14,11,19,20,9,10,15,16,5164,23,1370,12,4664,21,22],"class_list":{"0":"post-6184","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-espana","8":"tag-breaking-news","9":"tag-breakingnews","10":"tag-crisis-economica-coronavirus-covid-19","11":"tag-es","12":"tag-espana","13":"tag-featured-news","14":"tag-featurednews","15":"tag-headlines","16":"tag-latest-news","17":"tag-latestnews","18":"tag-news","19":"tag-noticias","20":"tag-noticias-destacadas","21":"tag-noticiasdestacadas","22":"tag-okupas","23":"tag-spain","24":"tag-tenerife","25":"tag-titulares","26":"tag-turismo","27":"tag-ultimas-noticias","28":"tag-ultimasnoticias"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6184\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}