{"id":67983,"date":"2025-08-24T00:54:15","date_gmt":"2025-08-24T00:54:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/67983\/"},"modified":"2025-08-24T00:54:15","modified_gmt":"2025-08-24T00:54:15","slug":"john-boyne-satiriza-la-ambicion-en-el-mundo-literario-a-ritmo-de-thriller","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/67983\/","title":{"rendered":"John Boyne satiriza la ambici\u00f3n en el mundo literario a ritmo de thriller"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-text\">\n        Maurice Swift <strong>quiere ser escritor,<\/strong> pero es incapaz de crear <strong>historias<\/strong>. No tiene imaginaci\u00f3n, aunque s\u00ed un rasgo que ha aprovechado desde su adolescencia, cuando descubri\u00f3 que era irresistiblemente <strong>atractivo <\/strong>para hombres y mujeres. \u00bfPor qu\u00e9 no utilizar esa ventaja para conseguir su objetivo?\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Un encuentro casual con el <strong>conocido novelista<\/strong> Erich Ackermann en un hotel de Berl\u00edn a finales de los a\u00f1os ochenta supone su primera gran oportunidad, y enseguida inicia una relaci\u00f3n con aquel hombre mayor tan <strong>famoso <\/strong>como solitario, sonsac\u00e1ndole un terrible <strong>secreto <\/strong>muy bien guardado de su pasado durante la guerra: material perfecto para su primera novela. <strong>Alcanzado el \u00e9xito<\/strong>, Swift descubre que ya no podr\u00e1 detenerse ante nada con tal de mantenerse en la cumbre: necesita m\u00e1s historias, y para ello deber\u00e1 descubrir otras presas, <strong>destruir y devorar otras vidas<\/strong>.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Ambientada en el <strong>mundo editorial<\/strong>, esta novela ofrece una mirada atractiva y <strong>mordaz <\/strong>a lo que a menudo implica la llamada escalera hacia el cielo de la<strong> gloria literaria<\/strong>, con sus premios, promociones y envidias sin fin. Con un juego de perspectivas, abundantes dosis de <strong>humor negro<\/strong> y el constante cuestionamiento moral del protagonista, <strong>John Boyne<\/strong> nos regala una experiencia de lectura cautivadora.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        \u00bfHasta d\u00f3nde est\u00e1 dispuesto a llegar un <strong>novelista <\/strong>para hallar la <strong>inspiraci\u00f3n <\/strong>que no tiene? \u00bfSaborear las mieles del <strong>triunfo <\/strong>merece sacrificar el <strong>alma<\/strong>? A trav\u00e9s de un personaje tan seductor como absolutamente desalmado, <strong>John Boyne<\/strong> aborda estas preguntas en <a href=\"https:\/\/www.penguinlibros.com\/es\/literatura-contemporanea\/390678-libro-una-escalera-hacia-el-cielo-9788419456908?srsltid=AfmBOopomVe9kCKTkkvfWdcUAFo3rvcfbF4K9mLDHMJIum3xfzkt53BB\" class=\"link\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">Una escalera hacia el cielo<\/a> (Narrativa Salamandra) una novela que llega a las librer\u00edas el <strong>4 de septiembre<\/strong> y que es tambi\u00e9n una profunda inmersi\u00f3n en el <strong>c\u00edrculo de los escritores<\/strong>, con sus dudas, sus sue\u00f1os, sus alegr\u00edas y sus <strong>miserias<\/strong>.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        <strong>infoLibre <\/strong>adelanta a continuaci\u00f3n en exclusiva un fragmento de esta novela.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        La idea de regresar a Alemania me inquiet\u00f3 desde el momento en que acept\u00e9 la invitaci\u00f3n. Despu\u00e9s de todo, hab\u00edan pasado tantos a\u00f1os desde la \u00faltima visita que era imposible presagiar qu\u00e9 recuerdos se despertar\u00edan una vez all\u00ed. Corr\u00eda la primavera de 1988, a\u00f1o en que la palabra perestroika se incorpor\u00f3 al lenguaje com\u00fan, y yo me encontraba sentado en el bar del hotel Savoy de la Fasanenstrasse pensando en mi sexag\u00e9simo sexto cumplea\u00f1os, para el que faltaban apenas unas pocas semanas.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Delante, sobre la mesa, ten\u00eda una botella de riesling que me hab\u00edan servido en una copa que, seg\u00fan informaba una nota en el men\u00fa, se hab\u00eda modelado con la forma del seno izquierdo de Mar\u00eda Antonieta. Era un vino delicioso, uno de los m\u00e1s caros de la extensa carta del hotel, pero no me sent\u00eda culpable por haberlo pedido; al fin y al cabo, mi editor hab\u00eda insistido en que no me privase de nada. De todos modos, no estaba acostumbrado a ese derroche de generosidad.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Mi carrera literaria, que constaba de seis novelas cortas y un desacertado volumen de poes\u00eda en treinta y cinco a\u00f1os, nunca hab\u00eda sido exitosa. Ninguno de mis libros hab\u00eda atra\u00eddo a muchos lectores, a pesar de haber recibido rese\u00f1as generalmente positivas, ni despertado demasiado inter\u00e9s en el \u00e1mbito literario internacional. Sin embargo, para mi gran sorpresa, el oto\u00f1o del a\u00f1o anterior me hab\u00edan otorgado un importante galard\u00f3n por mi sexta novela, Pavor.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Despu\u00e9s de ganar El Premio, el libro se vendi\u00f3 bastante bien y se tradujo a numerosos idiomas. La indiferencia con que acostumbraba a recibirse mi obra fue r\u00e1pidamente reemplazada por admiraci\u00f3n y estudios cr\u00edticos, mientras los suplementos literarios se peleaban por adjudicarse mi redescubrimiento. Pronto empezaron a llegarme invitaciones para asistir a festivales literarios y realizar giras promocionales en el extranjero. Uno de esos actos, una serie de lecturas programadas a lo largo de un mes en la Literaturhaus, se celebraba en Berl\u00edn, mi ciudad de nacimiento, aunque all\u00ed no me sent\u00eda en casa.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Me hab\u00eda criado cerca del Tiergarten, donde jugaba a la sombra de las estatuas de arist\u00f3cratas prusianos. De peque\u00f1o, me encantaba ir al zool\u00f3gico y fantasear con que alg\u00fan d\u00eda trabajar\u00eda all\u00ed de cuidador. A los diecis\u00e9is a\u00f1os estuve en ese mismo lugar junto a algunos amigos de las Hitlerjugend, todos con nuestros brazaletes con la esv\u00e1stica, y aplaud\u00ed efusivamente cuando destaparon el monumento a Bismarck, una estatua de Begas que hasta entonces hab\u00eda estado frente al Reichstag y que hab\u00edan trasladado al centro del parque como parte de los planes de Hitler para la creaci\u00f3n de la Welthaupstadt Germania. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, solo en el Unter den Linden, vi desfilar a miles de soldados de la Wehrmacht tras la exitosa anexi\u00f3n de Polonia. Y diez meses despu\u00e9s, me encontraba en la tercera fila de una manifestaci\u00f3n en el Lustgarten, rodeado de soldados de mi edad, cuando salud\u00e9 y jur\u00e9 lealtad al F\u00fchrer, que nos arengaba desde una tarima erigida delante de la catedral del Reich de los Mil A\u00f1os.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Finalmente dej\u00e9 mi tierra natal en 1946 tras ser aceptado en la Universidad de Cambridge, donde estudi\u00e9 Literatura Inglesa, antes de pasar unos a\u00f1os dif\u00edciles como profesor en una escuela de primaria de la zona, donde los ni\u00f1os, cuyas familias hab\u00edan quedado traumatizadas y diezmadas despu\u00e9s de cuatro d\u00e9cadas de conflictos armados e inestables reconciliaciones entre ambos pa\u00edses, se burlaban de mi acento. Sin embargo, una vez terminado el doctorado, obtuve una plaza en el claustro docente del King\u2019s College, donde mis colegas me trataban como a una especie de fen\u00f3meno curioso, un individuo que hab\u00eda sido arrancado de las filas de una generaci\u00f3n teut\u00f3nica homicida y adoptado por una noble instituci\u00f3n brit\u00e1nica que, tras la victoria, estaba dispuesta a mostrarse magn\u00e1nima. En menos de una d\u00e9cada me recompensaron con una c\u00e1tedra, y la seguridad y respetabilidad que conllevaba ese t\u00edtulo me hizo sentir a salvo por primera vez desde mi infancia, convencido de que hab\u00eda conseguido un hogar y un puesto de trabajo para toda la vida.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        No obstante, cuando me presentaban a gente nueva, a los padres de mis alumnos, por ejemplo, o a un benefactor que estuviera de visita, mis colegas siempre subrayaban que yo era \u00abtambi\u00e9n escritor\u00bb, comentario que me desconcertaba y avergonzaba a partes iguales. Por supuesto que esperaba poseer alg\u00fan atisbo de talento y anhelaba llegar a un n\u00famero m\u00e1s amplio de lectores, pero mi respuesta habitual a la inevitable pregunta de \u00ab\u00bfPuede ser que conozca alguno de sus libros?\u00bb era \u00abProbablemente no\u00bb. Luego sol\u00edan preguntarme el t\u00edtulo de alguna de mis novelas, a lo que yo acced\u00eda anticipando mi humillaci\u00f3n y observando sus expresiones vac\u00edas mientras las enumeraba por orden cronol\u00f3gico.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Esa noche, la noche de la que hablo, el acto en la Literaturhaus, donde hab\u00eda participado en una entrevista p\u00fablica con un periodista del Die Zeit, no hab\u00eda salido bien. Como me sent\u00eda inc\u00f3modo expres\u00e1ndome en alem\u00e1n, un idioma que pr\u00e1cticamente no hablaba desde que me hab\u00eda instalado en Inglaterra hac\u00eda ya m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, los organizadores hab\u00edan contratado a un actor para que leyera en voz alta un cap\u00edtulo de la novela.\n    <\/p>\n<p>            <img decoding=\"async\" class=\"lazy\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=\" http:=\"\" viewbox=\"0 0 2000 3211\" alt=\"\"\/><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Cuando le se\u00f1al\u00e9 el fragmento que hab\u00eda escogido, el actor neg\u00f3 con la cabeza y exigi\u00f3 que se le permitiera leer uno del pen\u00faltimo cap\u00edtulo. Me opuse, por supuesto, ya que la parte que \u00e9l propon\u00eda revelaba informaci\u00f3n que en principio deb\u00eda ser una sorpresa para el lector. No, insist\u00ed, cada vez m\u00e1s irritado por la arrogancia de aquel Hamlet de tres al cuarto, que, al fin y al cabo, hab\u00eda sido contratado para levantarse, leer el fragmento y hacer mutis por el foro. No, le dije, alzando la voz. Eso no. Lea esto.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        El actor se ofendi\u00f3 mucho. Por lo visto preparaba sus lecturas en p\u00fablico siguiendo un m\u00e9todo tan riguroso que cualquiera dir\u00eda que se dispon\u00eda a subir al escenario del Schaub\u00fchne. Me pareci\u00f3 exagerado y as\u00ed se lo hice saber, lo que provoc\u00f3 algunas protestas airadas de los asistentes que me alteraron profundamente. Por fin, accedi\u00f3 a leer lo que yo le ped\u00eda, pero lo hizo sin gracia, y me bast\u00f3 mi oxidado alem\u00e1n para darme cuenta de que su lectura era deslavazada, carente del dramatismo necesario para conectar con el p\u00fablico. M\u00e1s tarde, de camino al hotel, muy afectado y desilusionado por todo ese asunto, me entraron unas ganas terribles de volver a casa.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Ya me hab\u00eda fijado en aquel chico, un joven de unos veintid\u00f3s a\u00f1os que se encargaba de servir las mesas, porque adem\u00e1s de guap\u00edsimo me hab\u00eda parecido que me miraba mientras me tomaba mi copa de vino. Me pas\u00f3 por la cabeza la asombrosa posibilidad de que se sintiera atra\u00eddo por m\u00ed, aun sabiendo que semejante idea era absurda. Yo era un viejo, despu\u00e9s de todo, y nunca hab\u00eda sido especialmente atractivo, ni siquiera a su edad, cuando la mayor\u00eda de la gente cuenta con el magnetismo de la juventud para compensar sus carencias f\u00edsicas. Desde el \u00e9xito de Pavor y mi consiguiente ascenso al rango de celebridad literaria, los peri\u00f3dicos me describ\u00edan invariablemente como \u00abun hombre de rostro curtido\u00bb o \u00abajado por los golpes de la vida\u00bb, aunque a Dios gracias, ignoraban lo duros que hab\u00edan sido esos golpes.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        De todas maneras, esos comentarios no me resultaban hirientes, y no s\u00f3lo porque carec\u00eda de vanidad, sino tambi\u00e9n porque hac\u00eda mucho tiempo que hab\u00eda renunciado al amor. Los anhelos que me hab\u00edan asediado y casi aniquilado durante mi juventud fueron disminuyendo con el transcurso de los a\u00f1os, aunque nadie conquist\u00f3 mi virginidad, y el alivio que acompa\u00f1\u00f3 ese progresivo exilio de la lujuria podr\u00eda compararse con el haber sido desencadenado de un caballo salvaje que por fin corriera libremente por la pradera.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Esto, adem\u00e1s, fue muy ventajoso para m\u00ed, a la hora de enfrentarme a ese interminable torrente de chicos guapos que desfilaba por las aulas del King\u2019s College a\u00f1o tras a\u00f1o, a pesar de que algunos coqueteaban descaradamente conmigo con la esperanza de obtener mejores calificaciones, pues me volv\u00ed por completo indiferente a sus encantos. Jam\u00e1s albergu\u00e9 fantas\u00edas vulgares ni sentimientos embarazosos hacia ellos, y siempre los trat\u00e9 con una actitud entre bondadosa y distante. No ten\u00eda favoritos ni protegidos, y nunca di motivos para que se me atribuyeran intereses impuros en el marco de mis obligaciones pedag\u00f3gicas. De modo que fue una tremenda sorpresa verme contemplando a aquel joven camarero con un deseo tan intenso.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Despu\u00e9s de servirme otra copa de vino, cog\u00ed la cartera de cuero, que hab\u00eda dejado a los pies de la silla, y saqu\u00e9 la agenda y dos libros: una edici\u00f3n en ingl\u00e9s de Pavor y una copia anticipada de la novela de un viejo amigo que iba a publicarse al cabo de unos pocos meses. Reanud\u00e9 la lectura donde la hab\u00eda dejado, tal vez a un tercio del libro, pero me resultaba imposible concentrarme. No estaba acostumbrado a ese problema y mir\u00e9 a mi alrededor para analizar las causas. El bar no era particularmente ruidoso. En realidad no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n que explicara mi falta de concentraci\u00f3n.\n    <\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.infolibre.es\/cultura\/limpiezas-traumaticas-hay-muerte-sindrome-diogenes_1_2039793.html\" class=\"news-know-more partner-vertical-tablet-desktop\" data-dl-event=\"select_content\" data-dl-params=\"{&quot;content_type&quot;:&quot;ver_mas&quot;,&quot;im_link_page_name&quot;:&quot;articulo\\\/cultura\\\/2039793&quot;,&quot;im_link_text&quot;:&quot;&#039;Limpiezas traum\\u00e1ticas&#039;, la vida invisible de una persona sin hogar con s\\u00edndrome de Di\\u00f3genes&quot;}\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\"><\/p>\n<p>            <img decoding=\"async\" class=\"lazy\" src=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg xmlns=\" http:=\"\" viewbox=\"0 0 880 495\" alt=\"'Limpiezas traum\u00e1ticas', la vida invisible de una persona sin hogar con s\u00edndrome de Di\u00f3genes\"\/><\/p>\n<p>&#8216;Limpiezas traum\u00e1ticas&#8217;, la vida invisible de una persona sin hogar con s\u00edndrome de Di\u00f3genes<\/p>\n<p>Ver m\u00e1s<\/p>\n<p><\/a><\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Y entonces, cuando el joven camarero pas\u00f3 a mi lado y dej\u00f3 en el aire una dulce y embriagadora estela de transpiraci\u00f3n juvenil, me percat\u00e9 de que la causa de mi distracci\u00f3n era \u00e9l. Aquel infame se me hab\u00eda metido en la cabeza y se negaba a abandonar el sitio que hab\u00eda ocupado. Hice a un lado la novela y me limit\u00e9 a observarlo mientras \u00e9l retiraba los platos de una mesa cercana. La limpi\u00f3 con una toalla h\u00fameda, volvi\u00f3 a colocar los posavasos y encendi\u00f3 una vela votiva.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Llevaba el t\u00edpico uniforme del Savoy: pantalones oscuros, camisa blanca y un elegante chaleco granate con la insignia del hotel. Era de estatura media y complexi\u00f3n normal; ten\u00eda la piel incre\u00edblemente tersa, como si a\u00fan no hubiera conocido el roce de una hoja de afeitar, los labios rojos y carnosos, las cejas espesas y una mata de pelo rebelde, dispuesta a enfrentarse con la resoluci\u00f3n de trescientos espartanos en el paso de las Term\u00f3pilas ante cualquier peine que intentara domarla. Me recordaba al joven Minniti del retrato de Caravaggio, un cuadro que siempre hab\u00eda admirado.\n    <\/p>\n<p class=\"article-text\">\n        Sin embargo, por encima de todo desprend\u00eda una inconfundible fogosidad juvenil, una poderosa combinaci\u00f3n de vitalidad e impulso sexual, y me pregunt\u00e9 a qu\u00e9 dedicar\u00eda su tiempo cuando no estaba trabajando en el Savoy. Daba la impresi\u00f3n de ser un muchacho bueno, decente y amable. Y eso que a\u00fan no hab\u00edamos cruzado ni una palabra\n    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Maurice Swift quiere ser escritor, pero es incapaz de crear historias. 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