{"id":70259,"date":"2025-08-25T02:58:07","date_gmt":"2025-08-25T02:58:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/70259\/"},"modified":"2025-08-25T02:58:07","modified_gmt":"2025-08-25T02:58:07","slug":"hay-que-ser-respetuoso-con-quien-ya-no-esta-para-defenderse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/70259\/","title":{"rendered":"\u00abHay que ser respetuoso con quien ya no est\u00e1 para defenderse\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"\"><strong>\u00abRoald Dahl entiende al ni\u00f1o que sufre porque fue un ni\u00f1o que sufri\u00f3\u00bb<\/strong>, dice Miqui Otero en el pr\u00f3logo de &#8216;Cuentos completos&#8217; (Alfaguara) de Roald Dahl. El brit\u00e1nico, popular por ser uno de los grandes referentes de la literatura infantil, mezcla en sus  &#8230; obras lo mejor y lo peor del ser humano. Los buenos son buenos, y los malos son terriblemente malos. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">En 2023, esta maldad pareci\u00f3 perturbar a algunas mentes del mundo del libro. La editorial Puffin decidi\u00f3 revisar el lenguaje de los cuentos de Dahl para adaptarlo a \u00abun contexto m\u00e1s contempor\u00e1neo\u00bb. Las obras del ingl\u00e9s han estado siempre rodeadas de pol\u00e9mica, se\u00f1alado por una misoginia y racismo que fueron retratados no solo en sus escritos, sino en sus declaraciones, pues se<strong> autoproclamaba abiertamente como<\/strong>\u00a0<strong>&#8216;anti-israel\u00ed&#8217;.<\/strong> Esta conducta provoc\u00f3 que la familia del escritor, junto a la compa\u00f1\u00eda que gestiona su patrimonio, se disculpasen p\u00fablicamente hace tres a\u00f1os <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-familia-roald-dahl-pide-disculpas-antisemitismo-escritor-202012061629_noticia.html\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"\u00abpor el da\u00f1o duradero y comprensible que causaron algunas declaraciones de Roald Dahl\u00bb.\" data-mrf-link=\"www.abc.es\" rel=\"nofollow noopener\">\u00abpor el da\u00f1o duradero y comprensible que causaron algunas declaraciones de Roald Dahl\u00bb.<\/a><\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Los cambios de palabras y la censura no es nuevo en la literatura. &#8216;Diez Negritos&#8217; tuvo modificaciones en innumerables traducciones por incluir la eufem\u00edstica &#8216;N-word&#8217;, adem\u00e1s de cambiar su t\u00edtulo a &#8216;Y no qued\u00f3 ninguno&#8217;. Sin embargo, la censura hacia los &#8216;Cuentos Completos&#8217; de Dahl no son por t\u00e9rminos que ofenden a colectivos: esta tiene m\u00e1s que ver con <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/reescribe-roald-dahl-ejemplos-llamativos-libros-politicamente-20230219190625-nt.html\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"palabras que consideran &#039;ofensivas&#039;:\" data-mrf-link=\"www.abc.es\" rel=\"nofollow noopener\">palabras que consideran &#8216;ofensivas&#8217;:<\/a> En &#8216;Charlie y la F\u00e1brica de chocolate&#8217;, Augustus Gloop pasa de ser &#8216;enormemente gordo&#8217; a tan solo &#8216;enorme&#8217;. La se\u00f1ora Twit, en &#8216;Los cretinos&#8217;, ya no es &#8216;fea y bestial&#8217;, tan solo &#8216;bestial&#8217;. La \u00fanica discusi\u00f3n a\u00fan vigente es frente a la<strong> descripci\u00f3n de los Oompa Loompas, que parte del p\u00fablico califica como racista:<\/strong> en la primera edici\u00f3n del libro, se describ\u00edan como pigmeos africanos de piel oscura, lo que llev\u00f3 a acusaciones de racismo y explotaci\u00f3n. Aunque Dahl revis\u00f3 la descripci\u00f3n en ediciones posteriores, la controversia persiste.<\/p>\n<p>\nEl dilema de la correcci\u00f3n literaria\n<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\"><strong>En Espa\u00f1a el caso ha seguido un camino diferente.<\/strong> Frente al impulso de corregir el pasado, Alfaguara propone comprenderlo y contextualizarlo, sin borrar su aspereza ni su ambig\u00fcedad. Para <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/miqui-otero-solo-intentas-ver-mundo-veinte-20240501180259-nt.html\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"Miqui Otero, novelista y prologuista de esta edici\u00f3n,\" data-mrf-link=\"www.abc.es\" rel=\"nofollow noopener\">Miqui Otero, novelista y prologuista de esta edici\u00f3n,<\/a> cualquier intervenci\u00f3n posterior a la muerte del autor es, directamente, una forma de traici\u00f3n: \u00abHay que <strong>ser respetuoso con el texto original,<\/strong> sobre todo si lo vas a vender con la firma de quien ya no est\u00e1 para defenderse\u00bb. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Otero, sin embargo, dice que \u00aben Espa\u00f1a sabemos mucho de esto\u00bb; y es que durante la dictadura franquista, la censura abarc\u00f3 todos los \u00e1mbitos de la vida p\u00fablica. \u00abRecuerdo cuando <strong>Mars\u00e9 me cont\u00f3 que le hicieron cambiar &#8216;muslo&#8217; por &#8216;antepierna&#8217;<\/strong> porque sonaba demasiado concupiscente. Obviamente, la carga sensual de la escena queda masacrada\u00bb, afirma. La censura franquista no solo cambiaba palabras, sino que tambi\u00e9n manipulaba el sentido de las obras: se alteraban novelas, se doblaban pel\u00edculas cambiando sus tramas y se impon\u00edan eufemismos para esquivar cualquier atisbo de sensualidad, cr\u00edtica social o ambig\u00fcedad moral. La serie &#8216;Celia&#8217;, de <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/abci-nuevo-inedito-sale-armario-elena-fortun-202204170014_noticia.html\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"Elena Fort\u00fan\" data-mrf-link=\"www.abc.es\" rel=\"nofollow noopener\">Elena Fort\u00fan<\/a> (muy popular durante la II Rep\u00fablica), fue prohibida a partir de 1945: Celia representaba a una ni\u00f1a muy alejada del ideal impuesto durante la dictadura, y por ello, se prohibi\u00f3 la publicaci\u00f3n de todos los libros anteriores de la autora. M\u00e1s tarde volvieron a publicarse, pero con numerosos recortes.<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">La censura de hoy es distinta en forma. Se suaviza la dureza, se liman los extremos, y en ese proceso puede diluirse la esencia misma del autor. Dahl, dice Otero, es \u00abexpresionista\u00bb; <strong>subraya con palabras que escuecen para retratar la crueldad de los adultos y el sufrimiento de los ni\u00f1os.<\/strong> \u00abSi un personaje noquea a otro d\u00e1ndole una paliza hasta que acaba en el suelo, pero en otra versi\u00f3n lo \u00fanico que hace es darle una buena rega\u00f1ina, es obvio que el sufrimiento del que acaba en el suelo no es el mismo\u00bb, explica el escritor. La forma con la que se cuentan las historias importa. Cambiarlo, para Otero, trasciende a la cuesti\u00f3n de correcci\u00f3n; es una alteraci\u00f3n del ritmo, del tono, del universo emocional del relato. En el caso de Dahl, <strong>tambi\u00e9n del trauma del que emerge, pues escribi\u00f3 desde la memoria:<\/strong> sufri\u00f3 maltrato infantil en los internados donde creci\u00f3, combati\u00f3 en la Segunda Guerra Mundial, experiment\u00f3 la p\u00e9rdida y la violencia. Ese pasado, para Otero, marca su forma de contar: \u00abSus personajes adultos no ser\u00edan como son si hubiera tenido otra infancia.\u00bb<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">\u00bfDeber\u00eda entonces revisarse su legado desde los ojos del presente? Para Otero, s\u00ed, pero<strong> cr\u00edticamente,<\/strong> no reescribi\u00e9ndolo: \u00abLo ideal ser\u00eda publicarlo todo tal como es, pero acompa\u00f1ado de buenas ediciones cr\u00edticas, pr\u00f3logos, notas al pie. Como cuando Michael Chabon le\u00eda &#8216;Huckleberry Finn&#8217; a sus hijos y dudaba entre <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/abcm-huckleberry-finn-queda-negratas-201101050000_noticia.html\" target=\"_self\" data-voc-vtm-id=\"in-text-traffic\" title=\"suavizar el lenguaje o explicar el racismo.\" data-mrf-link=\"www.abc.es\" rel=\"nofollow noopener\">suavizar el lenguaje o explicar el racismo.<\/a> A veces, el eufemismo contribuye m\u00e1s a la confusi\u00f3n que a la pedagog\u00eda\u00bb, porque la literatura infantil, dice, no est\u00e1 para proteger a los ni\u00f1os del mundo, sino para prepararlos para \u00e9l. Dahl no vende consuelo, sino herramientas: \u00abLa <strong>literatura en la infancia no te salva, pero s\u00ed te avisa.<\/strong> Genera defensas para cuando vengan las enfermedades adultas. Haber le\u00eddo sobre la humillaci\u00f3n te ayuda a detectarla, a defenderte\u00bb, dice Otero. <\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Esta funci\u00f3n de la literatura \u2013desestabilizar, incomodar, generar pensamiento\u2013 <strong>no calza bien con una mirada moralista.<\/strong> Elvira Lindo lo dijo en una ocasi\u00f3n, Otero coincide: \u00abYo creo mucho en la capacidad de la ficci\u00f3n para empalabrar la experiencia, que es confusa, ca\u00f3tica, injusta&#8230; pero tambi\u00e9n brillante y preciosa\u00bb. La ficci\u00f3n no organiza el mundo, pero lo hace visible. No ense\u00f1a lecciones cerradas, sino que abre preguntas, y por eso incomoda tanto; no ofrece una moral de f\u00e1bula, sino una \u00e9tica de la complejidad.<\/p>\n<p>\n\u00bfDeben leerse los cuentos de Dahl en las aulas?\n<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">\u00bfSe deber\u00edan leer sus cuentos en las aulas? Otero responde con humor: \u00abYo ser\u00eda p\u00e9simo eligiendo lecturas escolares. Pero sus cuentos son brillantes, eso seguro\u00bb. La literatura infantil siempre ha sido cambiante: &#8216;Caperucita Roja&#8217; ha tenido m\u00faltiples versiones (desde el horror sexual de Perrault hasta la dulzura de Disney), pero eso ocurr\u00eda en el territorio an\u00f3nimo del cuento popular. <strong>Cambiar a Dahl no es lo mismo:<\/strong> \u00abPuedes publicar una versi\u00f3n del Superzorro donde el zorro sea vegano o Guardia Civil. Pero no ser\u00eda de Dahl\u00bb, dice Otero, y vuelve a destacar a Elvira Lindo, la otra prologuista de &#8216;Cuentos Completos&#8217; como ejemplo contempor\u00e1neo: \u00ab&#8217;Manolito Gafotas&#8217; fue clave en cuestiones de clase y diferencia. No porque se lo propusiera, sino porque lo consigui\u00f3\u00bb. La diferencia est\u00e1, en todo caso, en que Lindo escribe desde un presente plural.<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">Dahl sigue siendo inc\u00f3modo porque su escritura tiene una lucidez cruel y un lenguaje que, como dice Otero, \u00abno solo describe el sufrimiento, lo hace palpable\u00bb. El debate tambi\u00e9n se sit\u00faa en el cruce entre la pedagog\u00eda cr\u00edtica, la \u00e9tica editorial y la teor\u00eda literaria. A trav\u00e9s del prisma de autores como <strong>Paulo Freire o bell hooks,<\/strong> entendemos que educar es ense\u00f1ar al alumno a enfrentar el conflicto con conciencia. Como se\u00f1ala <strong>Perry Nodelman<\/strong>, la literatura para ni\u00f1os, parad\u00f3jicamente, es muchas veces el \u00ablugar donde el mundo adulto proyecta sus propias ansiedades\u00bb m\u00e1s que el inter\u00e9s genuino de formar lectores cr\u00edticos.<\/p>\n<p class=\"voc-p\" style=\"\">No se trata de canonizar al autor ni de negar sus posibles excesos. Se trata de preservar, en su estilo y en su tono, una forma de verdad literaria que no puede ser reemplazada por la moral del momento. La obra de Dahl incomoda, y en ello reside precisamente su capacidad de resonar. Como toda buena literatura, no ofrece respuestas, sino preguntas dif\u00edciles. Y eso, para la infancia y para el mundo que la educa, sigue siendo fundamental. Si algo deja claro la lectura de Dahl es que l<strong>os ni\u00f1os no necesitan que les escondan la dureza del mundo,<\/strong> sino que se la cuenten con inteligencia y honestidad. Leerle sin filtros, lejos de ser un acto de provocaci\u00f3n, es de confianza: en la capacidad de los ni\u00f1os para entender, imaginar, y sobre todo, sentir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u00abRoald Dahl entiende al ni\u00f1o que sufre porque fue un ni\u00f1o que sufri\u00f3\u00bb, dice Miqui Otero en el&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":70260,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[224,3374,28031,3825,13731,146,147,25,1631,24,225,6752,13730,23],"class_list":{"0":"post-70259","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-books","9":"tag-censura","10":"tag-completos","11":"tag-cuentos","12":"tag-dahl","13":"tag-entertainment","14":"tag-entretenimiento","15":"tag-es","16":"tag-escritos","17":"tag-espana","18":"tag-libros","19":"tag-llegan","20":"tag-roald","21":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=70259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/70259\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/70260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=70259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=70259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=70259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}