{"id":715439,"date":"2026-08-17T03:15:21","date_gmt":"2026-08-17T03:15:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/715439\/"},"modified":"2026-08-17T03:15:21","modified_gmt":"2026-08-17T03:15:21","slug":"obesidad-abdominal-y-deficit-de-vitamina-d-elevan-el-riesgo-de-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/715439\/","title":{"rendered":"Obesidad abdominal y d\u00e9ficit de vitamina D elevan el riesgo de muerte"},"content":{"rendered":"<p><strong>Redacci\u00f3n<br \/><\/strong>La combinaci\u00f3n de <strong>obesidad abdominal y deficiencia de vitamina D<\/strong> se asocia con un riesgo de muerte un <strong>123% mayor<\/strong> en personas de m\u00e1s de 50 a\u00f1os. As\u00ed lo concluye un estudio que compara a estos pacientes con aquellos que no presentan ninguna de las dos condiciones.<\/p>\n<p>Los resultados, publicados en la revista Diabetes, Obesity and Metabolism, indican que cada una de estas alteraciones supone un riesgo por separado. Sin embargo, <strong>su presencia conjunta multiplica el riesgo de mortalidad.<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa obesidad abdominal es un factor de riesgo bien conocido, ya que se asocia con inflamaci\u00f3n y problemas metab\u00f3licos. La vitamina D, por otro lado, es una hormona que act\u00faa sobre diversos \u00f3rganos, y su deficiencia afecta varias funciones corporales. Cuando estas dos condiciones se presentan juntas, una amplifica los efectos de la otra, aumentando a\u00fan m\u00e1s el riesgo de muerte\u00bb, ha explicado <strong>Tiago Silva<\/strong>, profesor del Departamento de Gerontolog\u00eda de la Universidad Federal de S\u00e3o Carlos (UFSCar), en Brasil.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n de obesidad abdominal y deficiencia de vitamina D eleva un 123% el riesgo de mortalidad<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n, realizada en colaboraci\u00f3n con el <strong>University College London (UCL)<\/strong> y financiada por Fapesp, sigui\u00f3 durante seis a\u00f1os a <strong>5.520 personas de 50 a\u00f1os o m\u00e1s<\/strong>. Los participantes formaban parte del Estudio Longitudinal Ingl\u00e9s del Envejecimiento (ELSA).<\/p>\n<p>\u00abPor ello, el control de los niveles de vitamina D y el tratamiento del exceso de grasa abdominal son medidas esenciales para prevenir la muerte prematura, especialmente despu\u00e9s de los 50 a\u00f1os\u00bb, ha a\u00f1adido Silva, quien ha coordinado el estudio.<\/p>\n<p>Los datos analizados mostraron que la <strong>deficiencia de vitamina D<\/strong> (niveles inferiores a 30 nmol\/L) por s\u00ed sola representa un riesgo mayor que la obesidad abdominal, definida como una circunferencia abdominal superior a 102 cent\u00edmetros en hombres y 88 cent\u00edmetros en mujeres. La obesidad abdominal por s\u00ed sola aumenta el riesgo de muerte en un 47%, mientras que la deficiencia de vitamina D por s\u00ed sola puede incrementarlo hasta en un 91%. El estudio demostr\u00f3 que, cuando ambas condiciones coexisten, el <strong>riesgo de muerte se duplica con creces.<\/strong><\/p>\n<p>La obesidad abdominal por s\u00ed sola aumenta el riesgo un 47% y el d\u00e9ficit de vitamina D puede elevarlo hasta un 91%<\/p>\n<p>Seg\u00fan Alexandre, estas dos condiciones crean un c\u00edrculo vicioso. La grasa abdominal \u00absecuestra\u00bb la vitamina D circulante y la almacena en los adipocitos (c\u00e9lulas grasas), impidiendo que llegue al torrente sangu\u00edneo. \u00abEsto significa que, aunque el cuerpo tenga la vitamina almacenada en la grasa, no est\u00e1 disponible libremente en la sangre para desempe\u00f1ar funciones vitales en otros \u00f3rganos y sistemas\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Otro factor importante es que las personas obesas tienen una menor expresi\u00f3n de las enzimas necesarias para el metabolismo de la vitamina D, lo que reduce a\u00fan m\u00e1s su disponibilidad. \u00abLa obesidad abdominal reduce la vitamina D circulante, y esa deficiencia perjudica el sistema inmunitario, exacerbando la inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica causada por el exceso de grasa y aumentando dr\u00e1sticamente el riesgo de mortalidad\u00bb, explica Alexandre.<\/p>\n<p><strong>Efecto cascada<\/strong><\/p>\n<p>Este estudio es el m\u00e1s reciente de una serie que investiga el papel de la <strong>vitamina D en el envejecimiento<\/strong>. \u00abEn estudios anteriores, identificamos un efecto en cascada. La deficiencia de vitamina D conlleva una p\u00e9rdida de fuerza, lo que resulta en una menor velocidad al caminar, causando una p\u00e9rdida de independencia y una mayor dependencia en las actividades diarias\u00bb, ha detallado explica Alexandre.<\/p>\n<p>Los investigadores relacionan el d\u00e9ficit de vitamina D con p\u00e9rdida de fuerza, menor velocidad al caminar y deterioro cognitivo<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, otro estudio realizado por el mismo grupo revel\u00f3 que la deficiencia de vitamina D aumenta el riesgo de deterioro cognitivo. \u00abLa vitamina D es una hormona con diversas funciones. Interviene en la regulaci\u00f3n de la presi\u00f3n arterial, la frecuencia card\u00edaca, el sistema nervioso central, el sistema inmunitario y el sistema endocrino. Por lo tanto, cuando sus niveles son bajos, varias funciones corporales esenciales se ven afectadas\u00bb, afirma.<\/p>\n<p>A esto se suma el hecho de que el envejecimiento se caracteriza naturalmente por un proceso conocido como inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica asociada al envejecimiento, un estado de <strong>inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica leve<\/strong>. \u00abEn condiciones normales, la vitamina D act\u00faa como regulador del sistema inmunitario, evitando que la inflamaci\u00f3n se descontrole. Cuando los niveles de vitamina D son bajos y hay exceso de grasa abdominal, se desarrolla un entorno sist\u00e9mico desfavorable que acelera las enfermedades cardiovasculares y metab\u00f3licas, as\u00ed como la p\u00e9rdida de masa muscular\u00bb, ha finalizado Alexandre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Redacci\u00f3nLa combinaci\u00f3n de obesidad abdominal y deficiencia de vitamina D se asocia con un riesgo de muerte un&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":715440,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[92],"tags":[3297,25,24,165,1294,11238,5693,166,23,1181],"class_list":["post-715439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-salud","tag-a1","tag-es","tag-espana","tag-health","tag-investigacion","tag-mortalidad","tag-obesidad","tag-salud","tag-spain","tag-vitamina-d"],"share_on_mastodon":{"url":"https:\/\/pubeurope.com\/@es\/117108679563090045","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/715439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=715439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/715439\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/715440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=715439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=715439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=715439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}