{"id":72640,"date":"2025-08-26T04:30:09","date_gmt":"2025-08-26T04:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/72640\/"},"modified":"2025-08-26T04:30:09","modified_gmt":"2025-08-26T04:30:09","slug":"mi-comida-llegaba-en-maletas-gastronomia-recetas-restaurantes-y-bebidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/72640\/","title":{"rendered":"Mi comida llegaba en maletas | Gastronom\u00eda: recetas, restaurantes y bebidas"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">Soy del extrarradio de Madrid, de los ochenta y en mi casa de Alcorc\u00f3n hemos sido <a href=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/recetas\/2017\/11\/22\/receta\/1511380578_141733.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/recetas\/2017\/11\/22\/receta\/1511380578_141733.html\">de cocido madrile\u00f1o<\/a> o paella los s\u00e1bados y de modica con truchas o lubina (depende del estado de la econom\u00eda) o pollo con salsa de cacahuete los domingos. De servirnos lo que fuera con unas atangas hervidas a las que le pon\u00edamos <a href=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/2023-12-05\/la-sal-vive-su-momento-mas-gastronomico.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/gastronomia\/2023-12-05\/la-sal-vive-su-momento-mas-gastronomico.html\">un poquito de sal<\/a> como guarnici\u00f3n o con pl\u00e1tano o con yuca. Y, por supuesto, de chuparnos los dedos tras el postre que, si est\u00e1bamos de suerte, pod\u00eda ser coco, pi\u00f1a o mango. De esos cocos y pi\u00f1as y mangos que revientan la escala de dulzura Brix, que saben a chucher\u00eda, que huelen a kil\u00f3metros, que se deshacen en la boca y que dejan las manos pegajosas porque supuran az\u00facar, sol y Ecuador. <\/p>\n<p class=\"\">Ya hace tiempo de eso, tanto que todav\u00eda <a href=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2020-11-17\/malaga-la-provincia-que-produce-mas-aguacates-y-mangos-de-europa-busca-agua.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2020-11-17\/malaga-la-provincia-que-produce-mas-aguacates-y-mangos-de-europa-busca-agua.html\">no hab\u00eda casi mangos en la huerta malague\u00f1a. Ni aguacates.<\/a> En los ochenta, los que nos llegaban eran de Guinea Ecuatorial y ten\u00edan un tama\u00f1o enorme, estaban sabrosos y no se tomaban para desayunar o en el brunch ni, desde luego, se utilizaban para hacer bodegones proteicos y subirlos a Instagram. Ni siquiera sab\u00edamos lo que era un brunch y quedaban algunas d\u00e9cadas para llegar a la era de esta red social. <\/p>\n<p class=\"\">Nuestra comida guineoecuatoriana no pod\u00eda adquirirse en el s\u00faper. Como mucho, alguna cosita, en ese cuyo logo tiene un tri\u00e1ngulo verde, pero el precio era tan alto que hab\u00eda que pens\u00e1rselo entre dos y cien veces. Todav\u00eda faltaban a\u00f1os para que el madrile\u00f1o mercado de Mostenses, entre otros, fuera el resumen del mundo actual donde, ahora s\u00ed, se puede adquirir pr\u00e1cticamente de todo y de un mont\u00f3n de sitios. Por aquel entonces, los productos, los nuestros, al menos, no llegaban en camiones o en barcos sino en maletas. Los tra\u00edan los familiares y amistades que regresaban del pa\u00eds y nos los entregaban en el aeropuerto. Cada fruta, verdura o plato ya hecho era una forma de matar la morri\u00f1a o de mandarla a descansar por unos d\u00edas. Por eso, Barajas era una cita ineludible, debido a que la nostalgia migrante si no se alimenta de recuerdos, de reuniones, de llamadas telef\u00f3nicas y de comida, no solo pesa, sino que duele y hasta enferma. <\/p>\n<p class=\"\">As\u00ed que, como si se tratara de un ritual quincenal o semanal, yo me acostumbr\u00e9 a acompa\u00f1ar a mi padres al aeropuerto y a esperar. Esper\u00e1bamos porque el vuelo de Malabo tardaba y debido a que lleg\u00e1bamos antes de la cuenta a prop\u00f3sito. La realidad es que no \u00edbamos \u00fanicamente a por comida o a recibir las noticias que llegaban de un pa\u00eds herm\u00e9tico del cual no se habla nada en este, tambi\u00e9n nos desplaz\u00e1bamos hasta ah\u00ed con la necesidad imperiosa de vernos y de encontrar espejos. Nos junt\u00e1bamos para que los mayores se contaran alegr\u00edas y penas, con el fin de dejar de echar de menos un rato, para que hablaran espa\u00f1ol en voz alta y con acento de Guinea o en sus otras lenguas, a que quienes ya hab\u00edamos nacido aqu\u00ed entendi\u00e9ramos que hab\u00eda m\u00e1s como nosotros, de la periferia madrile\u00f1a, s\u00ed, pero con las ra\u00edces repartidas en varias tierras. Jug\u00e1bamos con chavalas y chavales a quienes ya conoc\u00edamos de otros martes. O puede que fueran viernes. Desconoc\u00edamos nuestros nombres y, sin embargo, hab\u00eda algo que nos hermanaba. No \u00e9ramos conscientes de lo que significaba eso, solo sab\u00edamos que, a diferencia de en nuestros portales, en las aulas de nuestros coles o en nuestros grupos de amistades, en ese rinc\u00f3n de la terminal de llegadas no \u00e9ramos los \u00fanicos con or\u00edgenes de fuera ni negros, ten\u00edamos padres y\/o madres que llegaron de Guinea y en nuestros hogares se com\u00eda, hablaba y pensaba en, al menos, dos mundos. <\/p>\n<p class=\"\">Tan pronto como se abr\u00eda la puerta, el juego cesaba, empezaban los oyenga, que son los gritos agudos de j\u00fabilo de las mujeres de mi etnia (Fang), el baile de las nucas entrechocando de los hombres, la sala se llenaba de alegr\u00eda por los que regresaban y de expectaci\u00f3n por todo lo que ten\u00edan que narrar de un pa\u00eds cerrado a cal y canto y del cual era casi imposible saber algo salvo\u2026 yendo al aeropuerto. Y luego, s\u00ed, tambi\u00e9n, por la comida. Tras seis horas de vuelo, no hab\u00eda tiempo que perder, despu\u00e9s de los saludos y los \u201cqu\u00e9 tal\u201d pertinentes, ah\u00ed mismo, se abr\u00edan las maletas. De repente, el aire se cargaba de esa humedad que pesa y todo se volv\u00eda verde y ol\u00eda al bosque primario que cubre el centro del planeta y a todas los frutos que pare su tierra f\u00e9rtil y roja. Y como antes val\u00eda todo y no hab\u00eda un control tan estricto de aduanas, tra\u00edan fruta fresca, cacahuetes de esos peque\u00f1itos, envueltos de calabaza rellenos de pescado seco o de carne, o hasta puercoespines cocinados con mimo y que, a falta de tuppers, se cubr\u00edan con papel de peri\u00f3dico. <\/p>\n<p class=\"\">Tras recoger lo nuestro, nos volv\u00edamos a casa con el maletero a media carga y con ganas de llenar el est\u00f3mago. Eso sol\u00eda suceder o en la cena o, como muy tarde, al d\u00eda siguiente, porque para qu\u00e9 esperar m\u00e1s. Recuerdo escuchar a mi padre, con el radiocasete puesto y sonando Mael\u00e9 o Sam Fan Thomas, tostando los cacahuetes y moli\u00e9ndolos sobre la encimera con una botella vac\u00eda a modo de rodillo o rayando la modica, que es una condimento extra\u00eddo del d\u00e1til de palma y al que tambi\u00e9n llamamos chocolate, ya que una vez se torra y se machaca, adquiere un aspecto similar. <\/p>\n<p class=\"\">Para m\u00ed, todo ol\u00eda a esa Guinea que yo solo pod\u00eda imaginar bas\u00e1ndome en los recuerdos de mi progenitor, algunas fotos y en lo que nos llegaba en maletas y era como un viaje o\u2026 como una fiesta. <\/p>\n<p class=\"\">En una \u00e9poca en la que, a excepci\u00f3n de los vascos, no era tan habitual como en este siglo que los hombres se acercaran a los fogones, salvo que trabajaran en alg\u00fan restaurante, los guineanos siempre fueron buenos cocineros. Muchos llegaron de ni\u00f1os a estudiar aqu\u00ed cuando su hoy pa\u00eds todav\u00eda era colonia o provincia espa\u00f1ola, de modo que, a miles de kil\u00f3metros de sus hogares, tuvieron que desempolvar su memoria y poner en pr\u00e1ctica lo que ve\u00edan hacer a sus madres y hermanas con el fin de que su est\u00f3mago, acostumbrado a otros sabores, no reclamase. <\/p>\n<p class=\"\">En cuanto mi padre terminaba de hacer el plato de turno, com\u00edamos Guinea y el dolor de coraz\u00f3n que provoca la distancia con los seres queridos paraba un rato y para quienes ni siquiera hab\u00edamos podido ir, las distancias se acortaban. Aunque donde m\u00e1s nos pasaba eso era en las BBC (bodas, bautizos y comuniones) en M\u00f3stoles, Torrej\u00f3n o Fuenlabrada que, junto a Legan\u00e9s y Alcal\u00e1 de Henares, son los municipios madrile\u00f1os donde se concentra mayor poblaci\u00f3n guineana en la di\u00e1spora. En la actualidad, se alquilan salas de eventos, antes, restaurantes chinos y, no s\u00e9 muy bien de d\u00f3nde las sacaban, pero los llenaban de ollas gigantes con guisos t\u00edpicos preparados a fuego lento por, aqu\u00ed s\u00ed, c\u00f3mo no, las mujeres. Luego, se retiraban las sillas y las mesas y, con el est\u00f3mago lleno, se bailaba pero\u2026 de verdad, sin verg\u00fcenza, d\u00e1ndolo todo, cerrando los ojos, creyendo o, sintiendo, al menos, que est\u00e1bamos en esa peque\u00f1a naci\u00f3n que, incluso quienes hemos nacido aqu\u00ed, aprendimos a amar sin pisarla, a base de escuchar an\u00e9cdotas que constru\u00edamos en restaurantes chinos situados en M\u00f3stoles repletos de ollas gigantes y en las juntanzas (reuniones) de casa. O en el djangu\u00e9, que es una forma de ahorro com\u00fan tradicional entre grupos de mujeres por la cual, con una periodicidad establecida, cada una de las que los integran van entregando dinero a quien corresponde por turno y la que lo recibe, ese mes, dispondr\u00e1 de un plus que le vendr\u00e1 muy bien para imprevistos, emergencias o celebraciones. En el djangu\u00e9 en el que participaba mi segovian\u00edsima madre con otras mujeres guineanas o espa\u00f1olas casadas con guineanos, la que recib\u00eda deb\u00eda preparar una cena. \u00a1Y qu\u00e9 cenas! <\/p>\n<p class=\"\">Por eso, tiene sentido que, d\u00e9cadas despu\u00e9s de esto que cuento, sea en las localidades que he citado anteriormente, donde se sit\u00faan buena parte de los restaurantes y bares de Guinea Ecuatorial. Bueno, m\u00e1s bien, de Nigeria y de la regi\u00f3n de \u00c1frica Central, en donde, como la forma de los pa\u00edses africanos no responden a l\u00edmites naturales, sino que se dise\u00f1aron en el Congreso de Berl\u00edn, hay pueblos, lenguas costumbres y platos coincidentes a los ambos lados de varias fronteras que nunca debieron existir. <\/p>\n<p class=\"\">Uno de mis preferidos era el Bar Planeta (en M\u00f3stoles) que, de momento, rest in peace, hab\u00eda una cocinera camerunesa que preparaba el mejor pescado a la brasa especiado que he probado en a\u00f1os. Le pon\u00eda como guarnici\u00f3n pl\u00e1tano o arroz y una cebolla cortada peque\u00f1ita deliciosa. Ah\u00ed tambi\u00e9n me he puesto las botas con la salsa de tomate con carne, tan rica que ni s\u00e9 qu\u00e9 le echaban, pero s\u00ed que jam\u00e1s podr\u00eda emularla en mi casa o con el ndol\u00e9, una verdura que recuerda a las espinacas pero m\u00e1s amarga, este plato, eso s\u00ed, era para paladares experimentados. El local era sencillo, los manteles de papel y la televisi\u00f3n, en la que sal\u00edan constantemente videoclips de grupos de varios pa\u00edses africanos, daba m\u00e1s para karaoke que para ambientar porque el volumen bajo no estaba. <\/p>\n<p><img alt=\"La cocinera Jenni Ngozi, del Sheraton Bar Kitchen en el barrio de Villafontana de M\u00f3stoles (Madrid).\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-h\" height=\"311\"  width=\"414\"  src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/UHTFJBJI3JERZJGKVK34GIFNLU.jpg\" loading=\"lazy\"\/>La cocinera Jenni Ngozi, del Sheraton Bar Kitchen en el barrio de Villafontana de M\u00f3stoles (Madrid).Luc\u00eda- Asu\u00e9 Mbomio Rubio<\/p>\n<p class=\"\">Lo maravilloso es que, pese a que El Planeta parece haberse tomado un descanso, hay m\u00e1s: el Eyimba, por ejemplo, o el Sabor de nuestra tradici\u00f3n, as\u00ed como bares donde quiz\u00e1 no cocinan superelaborado, pero en los que te puedes comer unas alitas de pollo sabrosas.<a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/bar_sheraton\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.instagram.com\/bar_sheraton\/\"> En el Sheraton Bar Kitchen, que est\u00e1 en Villafontana<\/a>, barrio de M\u00f3stoles al que la gente de Guinea apodaba Malabo 2, tienen un buen egusi, normal, teniendo en cuenta que la cocinera es Jenny Ngozi, una mujer nigeriana, y que se trata de uno de los platos t\u00edpicos de su tierra y de varios pa\u00edses de \u00c1frica occidental. Lleva verdura y algo de carne, no obstante, lo que no pueden faltar son las pipas de una calabaza aut\u00f3ctona. Dir\u00eda que se te caen las l\u00e1grimas de bueno que est\u00e1, pero con lo que realmente puedes llorar y disfrutar al tiempo es con el \u2018pepe soup\u2019. Y no, no es la sopa de Pepe sino <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/DAb3-IYoO9r\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/www.instagram.com\/p\/DAb3-IYoO9r\/\">un caldo picante, que suele llevar pescado y cuyo nombre, en pidgin, deriva del ingl\u00e9s pepper soup<\/a>. En donde Jenny, lo ponen en ocasiones especiales, como el A\u00f1o Nuevo, o los fines de semana para desayunar. Tiene sentido, dado que en M\u00f3stoles y alrededores est\u00e1n situadas algunas de las mejores discotecas de m\u00fasica africana de toda la comunidad de Madrid desde hace d\u00e9cadas y, al salir, la mejor manera de espabilarse o de combatir una posible resaca es esa sopa cuyo picante va en serio. Es capaz de elevar la temperatura en invierno, de regularla en verano y hasta de levantar a un muerto. <\/p>\n<p class=\"\">Pero\u2026 volviendo a lo que he vivido en mi hogar, como hija de un hombre Fang de Guinea Ecuatorial y de una mujer de Castilla, he aprendido que ni los besos ni los abrazos son f\u00f3rmulas universales para expresar cari\u00f1o. En mi casa, se muestra afecto poniendo algo rico sobre la mesa, ya sean croquetas o macar\u00e1, que son bu\u00f1uelos de pl\u00e1tano, y en ambos casos y culturas y sabores, se trata de una manera excelente de decir te quiero.<\/p>\n<p><script async src=\"\/\/www.instagram.com\/embed.js\"><\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Soy del extrarradio de Madrid, de los ochenta y en mi casa de Alcorc\u00f3n hemos sido de cocido&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":72641,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[25775,16150,17,18,28615,25,24,13,14,4475,12098,11,19,20,205,890,28616,9,10,15,16,6604,2022,23,12,21,22],"class_list":{"0":"post-72640","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-titulares","8":"tag-aeropuerto-madrid-barajas","9":"tag-alcorcon","10":"tag-breaking-news","11":"tag-breakingnews","12":"tag-cocineras","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-featured-news","16":"tag-featurednews","17":"tag-gastronomia","18":"tag-guinea-ecuatorial","19":"tag-headlines","20":"tag-latest-news","21":"tag-latestnews","22":"tag-madrid","23":"tag-migrantes","24":"tag-mostoles","25":"tag-news","26":"tag-noticias","27":"tag-noticias-destacadas","28":"tag-noticiasdestacadas","29":"tag-platos-tradicionales","30":"tag-restaurantes","31":"tag-spain","32":"tag-titulares","33":"tag-ultimas-noticias","34":"tag-ultimasnoticias"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72640\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/72641"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}