{"id":86809,"date":"2025-09-01T20:12:11","date_gmt":"2025-09-01T20:12:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/86809\/"},"modified":"2025-09-01T20:12:11","modified_gmt":"2025-09-01T20:12:11","slug":"nada-te-gustaba-mas-que-leer-en-memoria-de-isabel-turrent","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/86809\/","title":{"rendered":"Nada te gustaba m\u00e1s que leer \/ En memoria de Isabel Turrent"},"content":{"rendered":"<p>\t\t\t\t\t<a data-redirect-url=\"https:\/\/letraslibres.com\/revista\/nada-te-gustaba-mas-que-leer-en-memoria-de-isabel-turrent\/01\/09\/2025\/\" data-display-label=\"1\" data-show-count=\"0\" data-bookmark-label=\"A\u00d1ADIR A FAVORITOS\" data-bookmarked-label=\"Favoritos\" data-loggedin=\"0\" data-type=\"post\" data-object_id=\"148179\" class=\"cbxwpbkmarktrig  cbxwpbkmarktrig-button-addto ld-ext-left\" title=\"Bookmark This\" href=\"#\">A\u00d1ADIR A FAVORITOS<\/a> Please login to bookmark<a class=\"cbxwpbkmarkguesttrig_close\" role=\"button\" title=\"Click to close bookmark panel\/modal\" href=\"#\"><br \/>\nClose<\/a>\t\t\t\t\t<\/p>\n<p>Los testimonios coinciden en que fue una mujer libre, una lectora voraz y una profesora excepcional. En la casa familiar disfrutaba los libros como ninguna otra cosa. Devoraba, aseguran sus hijos, no obras sino bibliotecas. En el aula, contagiaba a sus alumnos el rigor del an\u00e1lisis y el amor por la literatura. Fue generosa con todos, especialmente con sus lectores, a quienes ofreci\u00f3, desde las p\u00e1ginas de Letras Libres y Reforma, una mirada cr\u00edtica sobre los acontecimientos, en una prosa clara e inteligente, que apelaba a la historia y dejaba ver un compromiso aut\u00e9ntico con la libertad. Su sensible fallecimiento el 18 de junio de este a\u00f1o representa una irreparable p\u00e9rdida para la cultura mexicana. Sirva este homenaje para recordar su legado.<\/p>\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Crec\u00ed vi\u00e9ndote leer. Jugu\u00e9 videojuegos, invit\u00e9 a mis amigos, escuch\u00e9 m\u00fasica, vi la tele: hice todo lo que un ni\u00f1o y un adolescente hace, mientras t\u00fa le\u00edas enroscada en un sill\u00f3n donde insist\u00edas en acostarte, aunque tus piernas quedaran colgando. Alguien pensar\u00eda que ver a mi madre leer d\u00eda y noche fue lo que me contagi\u00f3 del virus lector. La realidad es otra. No me percat\u00e9 de cu\u00e1ntos libros ten\u00edas, ni de cu\u00e1nto tiempo pasabas leyendo, hasta que empec\u00e9 a visitar las casas de mis amigos de la preparatoria y advert\u00ed que no todas ten\u00edan ya no digamos una sala sino una pared que estuviera repleta de literatura, de piso a techo. Una noche, una compa\u00f1era de la escuela entr\u00f3 a la sala y, con cara de fuchi, me dijo que mi casa ol\u00eda a libro viejo.<\/p>\n<p>De ni\u00f1o nunca me obligaste a leer. Me contabas cuentos para que me durmiera en carretera mientras deslizabas tus u\u00f1as, antes largas y pintadas de rojo, desde mi frente hasta mi nuca. Todo lo que me platicabas y me le\u00edas conten\u00eda un atisbo de peligro; algo s\u00fabito, travieso y violento. Mi historia preferida, que no he vuelto a encontrar de adulto, trataba sobre dos hermanos, una chica y un chico, que escapaban del castillo de su madrastra malvada. Para vengarse, la madrastra maldec\u00eda el agua de diversos estanques. El ni\u00f1o, que mor\u00eda de sed, beb\u00eda de uno de estos cuerpos de agua y se convert\u00eda en venado\u2026 dentro de un bosque donde abundaban cazadores. Tambi\u00e9n me gustaba un cuento donde distintas criaturas del bosque despertaban y ca\u00edan en la cuenta de que su pelaje y su ropa hab\u00eda perdido color. El culpable era un hechicero \u2013un ladr\u00f3n de colores\u2013 que guardaba todo lo que robaba dentro de un ba\u00fal en la punta de una torre blanca.<\/p>\n<p>En la universidad me ayudaste a leer y entender algunos libros de filosof\u00eda para una clase particularmente \u00e1rida, pero no recuerdo que hayamos empezado a intercambiar lecturas hasta tiempo despu\u00e9s. En ese entonces viv\u00edamos juntos y solos. Intent\u00e9 que te llamara la atenci\u00f3n el cine y la televisi\u00f3n, mis dos pasatiempos favoritos. Logr\u00e9 que te engancharas con algunas series de aquel momento (te gustaba ver\u00a024\u00a0y\u00a0House), pero sospecho que la tele te parec\u00eda una de esas distracciones que no agitaban la imaginaci\u00f3n. Odiabas las sitcoms como\u00a0Seinfeld. Todos los personajes, dec\u00edas, eran insoportables.<\/p>\n<p>Si pasabas por la sala mientras yo ve\u00eda la tele te sentabas detr\u00e1s de m\u00ed y me acompa\u00f1abas por diez minutos. De pronto ve\u00edamos una pel\u00edcula completa, pero rara vez prend\u00edas la tele por tu cuenta. Recuerdo que viste\u00a0Tarde de perros\u00a0y te gust\u00f3 mucho. Tambi\u00e9n\u00a0Network. Juntos vimos algunas de Kurosawa (Kagemusha\u00a0era tu favorita). Tu apetito, como en todo, era ecl\u00e9ctico. Una vez me mandaste un email para decirme que hab\u00edas vuelto a ver la segunda de\u00a0Star wars\u00a0y que era tu preferida. Juntos vimos varias veces\u00a0El se\u00f1or de los anillos. Y un d\u00eda, en un avi\u00f3n, viste la \u00faltima de\u00a0Avengers\u00a0y me platicaste que te hab\u00eda gustado \u201cla pel\u00edcula esa con el villano morado\u201d. Pero el cine nunca te apasion\u00f3 como los libros.<\/p>\n<p>Durante mi paso por la universidad llegaste a rega\u00f1arme por leer poco. Y ten\u00edas raz\u00f3n: le\u00eda lo que me dejaban en la universidad, as\u00ed como las novelas que me recomendaban en el taller literario al que acud\u00eda. Nuestro di\u00e1logo sobre libros empez\u00f3 cuando me fui a estudiar fuera de M\u00e9xico. Viv\u00ed solo, por dos a\u00f1os, en una \u00e9poca en la que no exist\u00eda el\u00a0streaming. Tal vez por eso empec\u00e9 a ver menos pel\u00edculas y a leer m\u00e1s. Nunca lo platiqu\u00e9 contigo (tantas cosas que no hablamos), pero quiero creer que, al advertir que tu hijo empezaba a leer cada vez m\u00e1s, decidiste que era hora de entablar una conversaci\u00f3n que no termin\u00f3 hasta tu muerte, veinte a\u00f1os despu\u00e9s. No hab\u00eda en ti un \u00e1nimo did\u00e1ctico ni admonitorio: no se trataba de hacerme lector. Se trataba de disfrutar que hab\u00edas encontrado a alguien con quien platicar. Siempre he pensado que te faltaron interlocutores que te pudieran llevar el paso al hablar de lecturas.<\/p>\n<p>Creo que el primer libro que le\u00ed por recomendaci\u00f3n tuya fue\u00a0Expiaci\u00f3n\u00a0de Ian McEwan. Luego me abriste las puertas a varios escritores brit\u00e1nicos: Christopher Hitchens, Richard Dawkins y Kazuo Ishiguro, cuya novela\u00a0Los restos del d\u00eda\u00a0se convertir\u00eda en mi predilecta. A Dawkins y a Hitchens los le\u00edste para alimentar tu vena anticlerical, aunque Hitchens te parec\u00eda estridente. Cuando me visitabas en Estados Unidos siempre \u00edbamos a una librer\u00eda especializada en literatura japonesa. Me ped\u00edas que leyera a Tanizaki y a O\u00e9. Ese a\u00f1o visit\u00e9 Jap\u00f3n y me recomendaste una cantidad de libros tan absurda que habr\u00eda tenido que posponer el vuelo un a\u00f1o para poder leerlos antes de subirme al avi\u00f3n.<\/p>\n<p>Recuerdo que no solo le\u00edas libros sino le\u00edas\u00a0sobre\u00a0libros. En tus setenta, segu\u00edas al pendiente de los libros que empezaban a llamar la atenci\u00f3n de los cr\u00edticos y el p\u00fablico. No hab\u00eda semana en la que no llegara un paquete de Amazon a tu casa y pocas cosas te emocionaban m\u00e1s que pedir un libro nuevo. Tan es as\u00ed que lo \u00faltimo que me pediste que te comprara fue un libro. Y lo \u00faltimo que me regalaste fue, obviamente, un libro. Siempre ped\u00edas novelas recientes o quer\u00edas platicar sobre autores nuevos. Creo que fuiste la primera fan\u00e1tica en M\u00e9xico de las novelas de Elena Ferrante y de Hilary Mantel (dos autoras que me rogabas que leyera). Recuerdo un d\u00eda, hace d\u00e9cadas, cuando llegu\u00e9 a tu casa y, sobre tu mesa, encontr\u00e9 todos los ejemplares de\u00a0Harry Potter. Era hora, dijiste, de ver qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de tanto furor. Una semana despu\u00e9s te encontr\u00e9 leyendo el quinto libro. \u201cEs literatura infantil\u201d, dijiste. Pero los le\u00edste todos.<\/p>\n<p>A los veintinueve a\u00f1os me fui de nuevo, esta vez a estudiar literatura. Sospecho que estabas m\u00e1s emocionada que yo. Apenas entr\u00e9 a clases me pediste que te mandara la lista de lecturas que me hab\u00eda asignado mi mejor maestro: leer\u00edas esas novelas a la par que yo, aprendiendo lo mismo que yo. Entre esas lecturas estaba\u00a0Las hermanas Makioka. Tras a\u00f1os de negarme a leer a Tanizaki finalmente tuve que leerlo. Me gust\u00f3 tanto que te marqu\u00e9 apenas cerr\u00e9 la novela. \u201c\u00a1Te dije que la leyeras! \u2013me gritaste al tel\u00e9fono\u2013. \u00a1Te dije!\u201d<\/p>\n<p>Le\u00ed a Tanizaki, pero me arrepiento de no haber le\u00eddo a m\u00e1s autores que me recomendaste. No le\u00ed\u00a0Una historia de amor y oscuridad\u00a0de Amos Oz, no le\u00ed a Bulg\u00e1kov, a Stendhal, a Tolst\u00f3i ni a Neal Stephenson, cuya novela\u00a0Seveneves\u00a0te hab\u00eda parecido extraordinaria. Aun as\u00ed, en tu \u00faltima d\u00e9cada compartimos muchos autores. Recuerdo cu\u00e1nto me gust\u00f3\u00a0Man with a blue scarf, un libro que me compraste, escrito por un cr\u00edtico de arte que pos\u00f3 para un retrato de Lucian Freud (y que es, en s\u00ed, un retrato del gran pintor ingl\u00e9s). Durante una comida en tu casa te platiqu\u00e9 de un art\u00edculo que hab\u00eda le\u00eddo sobre David Mitchell, el autor de\u00a0El atlas de las nubes. Ese mismo d\u00eda pediste\u00a0Relojes de hueso. Estabas segura de que Mitchell ten\u00eda influencia de\u00a0El maestro y Margarita. Leerlo nos regal\u00f3 decenas de pl\u00e1ticas, incluso cuando te detuviste y yo segu\u00ed leyendo hasta el \u00faltimo de sus libros.<\/p>\n<p>En la pandemia, nuestro di\u00e1logo consisti\u00f3 en recomendarnos libros. Por poner solo un ejemplo: me diste\u00a0Empire of the summer moon, la historia del \u00faltimo jefe de los comanches, que me enloqueci\u00f3. Y tambi\u00e9n hablamos de lo que escrib\u00edamos. Aunque mis novelas y mis cuentos te parec\u00edan violentos (y te quejabas de que las madres que yo escrib\u00eda siempre eran \u201cespeluznantes\u201d) le\u00edas mis textos y, si estabas abierta a la cr\u00edtica, me enviabas lo que t\u00fa estabas trabajando.<\/p>\n<p>Pero no solo le\u00edas: amabas los libros. No hay ejemplar en tu casa que est\u00e9 descuidado y todo lo que compraste tiene, en sus primeras p\u00e1ginas, una etiqueta con tu nombre y la fecha en que lo le\u00edste. En 2023 pasaste por un a\u00f1o infernal: cinco meses en el hospital y luego el resto del a\u00f1o encerrada en casa. No pod\u00edas leer ni escribir. Durante ese tiempo te visit\u00e9 varias veces en terapia intensiva. Pero incluso ah\u00ed, al borde de la muerte, en un cuarto rec\u00f3ndito del \u00faltimo piso del hospital, aunque a duras penas pod\u00edas comunicarte conmigo, te rodeaban tus libros y tus revistas, as\u00ed como la pluma y el l\u00e1piz con los que subrayabas las oraciones que te llamaban la atenci\u00f3n. Supongo que tus libros te acompa\u00f1aban.<\/p>\n<p>Apenas recobraste la capacidad para hablar, leer y escribir te propusiste entender lo que te hab\u00eda pasado ese a\u00f1o. La respuesta estaba entre p\u00e1ginas impresas. Entraste a Amazon y compraste no s\u00e9 cu\u00e1ntos estudios sobre el cerebro. Ten\u00edas 77 a\u00f1os. El mundo nunca dej\u00f3 de fascinarte.<\/p>\n<p>Te fuiste una madrugada de junio. Junto a tu cama hab\u00eda, por supuesto, un par de libros. En la salita donde siempre le\u00edas quedaba un libro que yo te hab\u00eda prestado una semana antes, con el separador ya muy cerca del final. Y ahora que ya no est\u00e1s pienso en todo lo que le\u00edste y se fue contigo. Pienso en tu mente, prodigio de imaginaci\u00f3n y riqueza, llena de personajes propios y ajenos, y siento que contigo no se fue una persona sino un universo. Pero me he dado cuenta de que la mejor manera de seguir comunic\u00e1ndonos es gracias a tus objetos favoritos. Te fuiste y no he parado de leer. Leo libros que ten\u00eda pendientes y libros que me recomendaste. Vuelvo a tu casa y me llevo novelas que no le\u00ed aunque me pediste que les diera una oportunidad. Te fuiste, pero nuestro di\u00e1logo contin\u00faa, ma, a trav\u00e9s de los libros. ~<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"A\u00d1ADIR A FAVORITOS Please login to bookmark Close Los testimonios coinciden en que fue una mujer libre, una&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":86810,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[8286,224,32089,146,147,25,24,225,23],"class_list":{"0":"post-86809","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-libros","8":"tag-bibliotecas","9":"tag-books","10":"tag-en-memoria-de-isabel-turrent","11":"tag-entertainment","12":"tag-entretenimiento","13":"tag-es","14":"tag-espana","15":"tag-libros","16":"tag-spain"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/86809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=86809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/86809\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/86810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=86809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=86809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=86809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}