{"id":87739,"date":"2025-09-02T06:39:07","date_gmt":"2025-09-02T06:39:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/87739\/"},"modified":"2025-09-02T06:39:07","modified_gmt":"2025-09-02T06:39:07","slug":"el-fin-de-la-amistad-entre-dos-mujeres-babelia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/87739\/","title":{"rendered":"El fin de la amistad entre dos mujeres | Babelia"},"content":{"rendered":"<p class=\"\">Solo se rompen las cosas que importan. Me refiero a que la conciencia de que algo ha sido verdaderamente quebrado, pisoteado o hecho trizas llega a nosotros cuando lo que estamos a punto de perder es un bien preciado. No resulta raro, entonces, que uno de los conceptos predilectos de los te\u00f3ricos de las relaciones y de las \u201cnuevas maneras de amar\u201d sea el duelo, hoy resignificado como una p\u00e9rdida no solo mortal, sino tambi\u00e9n ligada a la ruptura amorosa y, sobre todo, a la desaparici\u00f3n de una amistad. Se duela la muerte y se duela el desprecio. Por eso siempre he pensado que en esto del \u201camar nuevamente\u201d hab\u00eda una trampa. Nov\u00edsimo deseo, nov\u00edsimo cari\u00f1o y nov\u00edsima pasi\u00f3n, s\u00ed, pero \u00bfqu\u00e9 pasa con el nuevo detestar? \u00bfC\u00f3mo pensamos las nuevas formas de odiarnos, para que la violencia no sea tanta, o para que el desencuentro no caiga en imposici\u00f3n o injusticia? \u00bfSe puede odiar bien? \u00bfSe puede detestar un poquito mejor? \u00bfPodemos des-enamorarnos, des-relacionarnos, rabiarnos, pelearnos, separarnos, repudiarnos de una manera un poco m\u00e1s calmada, manchada de una capa m\u00e1s ligera de rencor?<\/p>\n<blockquote class=\"a_q\">\n<p>La autora disecciona ese v\u00ednculo que de la noche a la ma\u00f1ana se extingue sin grandes estallidos<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"\">Es que a m\u00ed me parece bien que las amistades acaben. Me parece sano, justo y bello que los v\u00ednculos de un cari\u00f1o no sangu\u00edneo puedan duelarse como cualquier otro. O al menos ese es el pensamiento que me asalta cuando cierro Amiga m\u00eda, de<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ccaa\/2019\/03\/04\/madrid\/1551716397_200909.html\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/ccaa\/2019\/03\/04\/madrid\/1551716397_200909.html\"> Raquel Congosto <\/a>(Blackie Books), una novela breve de corte ernauxiano y escrita a dos tiempos: con una narraci\u00f3n m\u00e1s l\u00edrica dirigida a un t\u00fa, casi epistolar; y con otra relatada en clave memor\u00edstica, en la que el presente de la narradora y su maternidad lo ocupan todo. A trav\u00e9s de frases limpias y veloces, Congosto expone con precisi\u00f3n el fin de una amistad entre dos mujeres: su relaci\u00f3n larga, compleja, sus envidias, las pelusas de la casa que comparten y en la que aprendieron a ser adultas, los proyectos laborales inacabados, las tensiones irresolubles\u2026, y as\u00ed disecciona ese v\u00ednculo que de la noche a la ma\u00f1ana se extingue, sin grandes estallidos, sino con el fino goteo del desinter\u00e9s, los roces y los malentendidos acumulados.<\/p>\n<p class=\"\">Congosto no dramatiza. Ella deja que el relato sencillo de un duelo se airee frente a nuestros ojos, como si las vidas contadas fueran cuerpos expuestos al polvo de lo cotidiano. En el resquebrajarse de esta relaci\u00f3n no hay traici\u00f3n expl\u00edcita \u2014no hace falta\u2014, ni tampoco gritos. Lo ir\u00f3nico del fin de ese amor es que, llegado un punto del libro, ni narradora ni lector seremos capaces de entender por qu\u00e9 algo tan valioso se ha terminado, aunque estaremos de acuerdo en que lo \u00fanico posible y deseable era su extinci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"\">Amiga m\u00eda lleva a la pr\u00e1ctica, as\u00ed, aquella teor\u00eda que <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/sara-barquinero-del-toro\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/sara-barquinero-del-toro\/\">Sara Barquinero <\/a>expuso en una columna de La Lectura: que enfadarse con alguien es f\u00e1cil, pero que el problema con cualquier ruptura amistosa \u201ces cuando la ira desaparece y emergen, sin permiso, detalles f\u00fatiles de la vida cotidiana en los que el otro jam\u00e1s puede ser le\u00eddo como enemigo, solo como un ser humano m\u00e1s, un ser humano que, por ejemplo, ten\u00eda problemas de coordinaci\u00f3n, o te barri\u00f3 las pelusas bajo la cama, o se present\u00f3 en tu casa de empalmada muy confusa despu\u00e9s de un after\u201d. Cuanto m\u00e1s insignificantes y alocados sean los recuerdos de esa que se ha ido \u2014y, es curioso, porque tanto en el libro de Congosto como en la columna de Barquinero la pelusa de la otra se vuelve protagonista\u2014, m\u00e1s doloroso resultar\u00e1 hacerse a la idea que esa persona ya no est\u00e1 contigo.<\/p>\n<blockquote class=\"a_q\">\n<p>La valent\u00eda o la gracia del libro se debe no solo a su cuesti\u00f3n central, sino a lo que inteligentemente calla<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"\">Con todo, creo que la valent\u00eda o la gracia del libro de Raquel Congosto no se ci\u00f1e \u00fanicamente al hecho de poner en el centro una tem\u00e1tica tan compleja y discretamente explorada \u2014al menos como eje central del motor creativo\u2014, sino tambi\u00e9n a lo que inteligentemente calla. En los \u00faltimos a\u00f1os, y especialmente en los \u00faltimos meses, han visto la luz ensayos, novelas, pel\u00edculas y memorias marcadas por este filosofar alrededor de lo amistoso: pienso, por ejemplo, en La pasi\u00f3n de los extra\u00f1os (Galaxia Gutenberg), de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/marina-garces-mascarenas\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/marina-garces-mascarenas\/\">Marina Garc\u00e9s<\/a>, en el que la fil\u00f3sofa no aborda la amistad como mero refugio emocional, sino como una pasi\u00f3n intermitente, o una experiencia de extra\u00f1eza que puede descentrarnos y cuestionarnos a la vez que nos sostiene; pienso tambi\u00e9n en el ensayo Amistad (Debate \/ Libros del Asteroide), de <a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/jacobo-bergareche-mendoza\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/jacobo-bergareche-mendoza\/\">Jacobo Bergareche<\/a> y <a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/mariano-sigman\/\" target=\"_self\" rel=\"nofollow noopener\" title=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/mariano-sigman\/\">Mariano Sigman<\/a>, en el que, entre dudas y testimonios propios y ajenos, el espa\u00f1ol y el argentino no evitan jam\u00e1s la incomodidad esencial que toda amistad plantea; y pienso en la antolog\u00eda (h)amor 9 amigas (Continta Me Tienes), con textos que van m\u00e1s all\u00e1 del t\u00f3pico de la \u201cfamilia elegida\u201d en la exploraci\u00f3n de la diferencia de clase, de la tensi\u00f3n er\u00f3tica o hasta de las adicciones. El oto\u00f1o de 2025 trae dos obras que continuar\u00e1n hurgando en la herida: Peque\u00f1o tratado sobre la amistad, de Joana D\u2019Alessio (Tr\u00e1nsito) y La amiga que me dej\u00f3, de Nuria Labari (EnDebate).<\/p>\n<p class=\"\">Porque s\u00f3lo se rompen las cosas que importan. Quiz\u00e1 est\u00e1 bien que as\u00ed sea. La amistad es ese milagro que no sigue ninguna l\u00f3gica: no est\u00e1 garantizada, no est\u00e1 protegida por instituci\u00f3n alguna, no tiene l\u00edmites, por lo que puede caducarse a su antojo. La amistad se construye en la conciencia de su desigualdad, y ah\u00ed radica su intensidad: en la posibilidad de desaparecer sin grandes razones, pero dejando en nosotros un cambio, una marca tan imborrable como la que Congosto dibuja en su protagonista. Cualquier lector se dar\u00e1 cuenta, pues, de que la narradora de Amiga m\u00eda vive con 3.300 azotes tatuados en el cuerpo. Los mismos que Quijote prometi\u00f3 dar a Sancho para salvar a Dulcinea del encantamiento. Recibir un azote \u2014escribir un libro\u2014 como ritual imposible. Quiz\u00e1 no haya manera m\u00e1s generosa de entender la p\u00e9rdida: entrega sin recompensa, gesto sin c\u00e1lculo, \u00faltimo intento de quedarse un poco m\u00e1s cerca de las pelusas de quien ya no est\u00e1. Y aunque ning\u00fan n\u00famero de azotes ni de p\u00e1ginas podr\u00e1 traer de vuelta a nuestra amiga, seguimos contando los rastros de ese afecto que alguna vez nos uni\u00f3.<\/p>\n<p><img alt=\"\" decoding=\"auto\" class=\"_re lazyload a_m-v\" height=\"680\"  width=\"414\" src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/6NPZ3BOR2NABZMTDW777YV5HSE.jpg\" loading=\"lazy\"\/>Amiga m\u00eda<\/p>\n<p>Raquel Congosto<br \/>Blackie Books, 2025<br \/>176 p\u00e1ginas, 14 euros<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Solo se rompen las cosas que importan. 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