{"id":90749,"date":"2025-09-03T14:14:08","date_gmt":"2025-09-03T14:14:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/90749\/"},"modified":"2025-09-03T14:14:08","modified_gmt":"2025-09-03T14:14:08","slug":"maduro-ante-el-abismo-resistir-negociar-o-caer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/90749\/","title":{"rendered":"Maduro ante el abismo: resistir, negociar o caer"},"content":{"rendered":"<p><img src=\"data:image\/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAAgYAAAErAQAAAACNnnZ4AAAAAnRSTlMAAHaTzTgAAAAqSURBVHja7cExAQAAAMKg9U9tDB+gAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAJ4GTRYAAQAm+y8AAAAASUVORK5CYII=\" alt=\"Captura de pantalla 2025-09-02 100622\" data-src=\"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Captura-de-pantalla-2025-09-02-100622.png\" decoding=\"async\" class=\"lazyload\" data-eio-rwidth=\"518\" data-eio-rheight=\"299\"\/><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\">La FANB, entre la presi\u00f3n externa y el desgaste interno, <br \/>ha comenzado a replantearse el apoyo a Maduro: <br \/>el verdadero desenlace tendr\u00e1 su origen en los cuarteles, <br \/>no en Miraflores.<\/p>\n<p>En la historia de los reg\u00edmenes autoritarios, la apariencia de estabilidad suele ser el \u00faltimo recurso cuando se tambalean. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, hasta la v\u00edspera de su colapso, parec\u00eda inconmovible; la Polonia comunista de 1988 todav\u00eda organizaba desfiles militares mientras Solidaridad crec\u00eda en las f\u00e1bricas; y Pinochet acept\u00f3 un plebiscito convencido de que lo ganar\u00eda. Venezuela, hoy, vive esa misma paradoja: un Estado corro\u00eddo, dirigido por un presidente con una acusaci\u00f3n criminal en Nueva York y sostenido por un aparato coercitivo que solo responde a lealtades personales.<\/p>\n<p>A primera vista, despu\u00e9s del evidente fraude del 28J, Nicol\u00e1s Maduro sigue ostentando la investidura de un jefe de Estado: viaja a cumbres con sus aliados, pronuncia discursos contra el imperialismo y se autoproclama comandante en jefe. Pero tras esa fachada, su poder real sobre los aparatos de seguridad es casi inexistente. La Direcci\u00f3n General de Contrainteligencia Militar, DGCIM, n\u00facleo del control represivo, est\u00e1 bajo la influencia directa de Diosdado Cabello. El coronel Alexander Granko, operador central de la maquinaria de tortura, no obedece al general que figura en el organigrama, sino al jefe pol\u00edtico que ha hecho del miedo un verdadero ministerio.<\/p>\n<p>Los estrategas han descrito esta din\u00e1mica con distintos lenguajes. Para unos, se trata de un juego de movimientos secuenciales: cualquier intento de Maduro por recuperar el control coercitivo terminar\u00eda en un retroceso inevitable. Lo mismo ocurrir\u00eda si Cabello buscara desplazar a Maduro de la fachada pol\u00edtica: el costo internacional ser\u00eda demasiado alto. La l\u00f3gica dicta preservar el equilibrio actual: un presidente-fachada que maneja la diplomacia y un comisario pol\u00edtico. Otros lo explican con met\u00e1foras b\u00e9licas: el centro de la batalla, la \u201ctierra\u201d, pertenece a Cabello; a Maduro s\u00f3lo le queda moverse como el \u201cagua\u201d, adaptarse a la presi\u00f3n y ganar tiempo.<\/p>\n<p>Ese tiempo, sin embargo, se acorta. La Fuerza Armada Nacional Bolivariana vot\u00f3 mayoritariamente contra Maduro en las elecciones del 28 de julio. La obediencia que antes se basaba en complicidad ahora se percibe como riesgo. Seguir defendiendo a un r\u00e9gimen acusado de narcotr\u00e1fico expone a los oficiales a un futuro en tribunales internacionales. Aqu\u00ed, el c\u00e1lculo fr\u00edo de costos y beneficios ilumina la escena: la lealtad ya no rinde lo que antes, mientras que la deserci\u00f3n \u2014bajo promesas de amnist\u00eda condicional y preservaci\u00f3n institucional\u2014 se ha convertido en la opci\u00f3n m\u00e1s rentable.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, el marco de lo pol\u00edticamente posible se ha desplazado. Lo que parec\u00eda radical hace cinco a\u00f1os \u2014la ruptura con Maduro\u2014 hoy se considera sensato, incluso necesario. Las amnist\u00edas condicionales para oficiales han dejado de ser una herej\u00eda para transformarse en un instrumento viable de pol\u00edtica. El desarme, desmovilizaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n (DDR) de milicias y paramilitares, impensable hace una d\u00e9cada, empieza a discutirse como una medida aceptable. Y la narrativa internacional, reforzada por sanciones selectivas, despliegues navales y filtraciones de inteligencia, acelera este desplazamiento: la transici\u00f3n ha dejado de ser una utop\u00eda para convertirse en horizonte pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Los escenarios son claros. El primero, el statu quo represivo, depende de la milicia y los colectivos paramilitares. Pero es un escenario insostenible: la FANB muestra fisuras, los recursos se reducen, las incautaciones de coca\u00edna en Amazonas y otros estados contradicen la ret\u00f3rica oficial de un \u201cpa\u00eds libre de drogas\u201d y minan la credibilidad. El segundo, la transici\u00f3n negociada, aparece como el desenlace m\u00e1s probable: la FANB pivotando hacia un nuevo equilibrio a cambio de garant\u00edas institucionales, con verificaci\u00f3n internacional. El tercero, el colapso violento, sigue siendo posible, sobre todo si una represi\u00f3n fallida coincide con una escalada externa: un riesgo que evoca a la Centroam\u00e9rica de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>Las comparaciones hist\u00f3ricas ofrecen lecciones. En Polonia 1989, el r\u00e9gimen negoci\u00f3 con Solidaridad porque la lealtad de las fuerzas armadas y la polic\u00eda pol\u00edtica ya no era confiable. En Chile 1988, Pinochet acept\u00f3 un plebiscito porque pens\u00f3 que controlaba el tablero, pero al perderlo debi\u00f3 retroceder ante el c\u00e1lculo institucional de las Fuerzas Armadas. En Alemania Oriental, Honecker subestim\u00f3 el efecto acumulativo de peque\u00f1as fisuras \u2014migraciones, protestas, concesiones parciales\u2014 que condujeron al derrumbe del Muro de Berl\u00edn. Venezuela combina todos esos ingredientes: un liderazgo fatigado, una estructura represiva sostenida en lealtades personales, una sociedad que ya no aplaude y un entorno internacional que presiona.<\/p>\n<p>El desenlace, como en esos casos, depende menos de la c\u00fapula del c\u00e1rtel que de los actores intermedios. La FANB, enfrentada a bajos salarios, falta de recursos b\u00e1sicos y presi\u00f3n externa, tiene m\u00e1s incentivos a negociar que a sostener. Los colectivos armados y la milicia bolivariana, en cambio, representan el factor de desestabilizaci\u00f3n futura: sin un plan de DDR, podr\u00edan mutar en mafias armadas o guerrillas urbanas, replicando el fen\u00f3meno de las maras en El Salvador tras la guerra civil. De all\u00ed la importancia de preparar un esquema binacional \u2014con una Colombia sin Petro, la ONU y la Uni\u00f3n Europea\u2014 para registrar, desarmar y reintegrar a esos grupos armados.\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde queda Maduro en esta geometr\u00eda? Sus opciones son limitadas. Puede resistir con la milicia, prolongando el sufrimiento nacional y elevando el riesgo de colapso violento. Puede aceptar una negociaci\u00f3n que lo deje reducido a figura decorativa mientras otros gestionan la transici\u00f3n. O puede intentar huir hacia adelante, apostando por una represi\u00f3n que termine acelerando su ca\u00edda. Ninguna de esas rutas le garantiza inmunidad personal: la acusaci\u00f3n en Nueva York lo seguir\u00e1, con o sin poder.<\/p>\n<p>En este tablero, las lecciones de los antiguos estrategas y de la teor\u00eda de los juegos se cruzan. La primera advierte que Maduro no puede reconquistar el centro: la coerci\u00f3n ya no le pertenece. La segunda muestra que cualquier intento en esa direcci\u00f3n lo devolver\u00eda al mismo punto de partida: un retroceso. El c\u00e1lculo fr\u00edo de costos y beneficios a\u00f1ade que, para la FANB, la opci\u00f3n racional es inclinarse por una transici\u00f3n negociada antes que por una resistencia suicida. Y el cambio en los m\u00e1rgenes de lo pol\u00edticamente posible confirma que la ruptura con Maduro ya no se percibe como una herej\u00eda, sino como una necesidad.<\/p>\n<p>Venezuela est\u00e1, pues, en un momento de definiciones. El teatro de la represi\u00f3n y las concesiones t\u00e1cticas puede prolongarse algunos meses m\u00e1s, pero no a\u00f1os. Como en Varsovia, Santiago o Berl\u00edn, el cerco no siempre se ve: es silencioso, progresivo, invisible. Y, sin embargo, cuando finalmente se cierra, es inevitable.<\/p>\n<p>El tel\u00f3n del C\u00e1rtel de los Soles a\u00fan no ha ca\u00eddo. Los actores repiten sus parlamentos, los aplausos no se escuchan y el p\u00fablico comienza a abandonar la sala. La pregunta no es si la obra terminar\u00e1, sino c\u00f3mo: con un \u00faltimo estallido de violencia o con la transici\u00f3n negociada que hoy, m\u00e1s que nunca, parece ser el desenlace m\u00e1s probable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La FANB, entre la presi\u00f3n externa y el desgaste interno, ha comenzado a replantearse el apoyo a Maduro:&hellip;\n","protected":false},"author":2,"featured_media":90750,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42],"tags":[17,18,33149,33150,13,14,11,61,62,63,64,19,20,9,1194,10,15,16,12,20013,21,22,65,66,67],"class_list":{"0":"post-90749","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internacional","8":"tag-breaking-news","9":"tag-breakingnews","10":"tag-cartel-de-los-soles","11":"tag-colapso","12":"tag-featured-news","13":"tag-featurednews","14":"tag-headlines","15":"tag-internacional","16":"tag-international","17":"tag-international-news","18":"tag-internationalnews","19":"tag-latest-news","20":"tag-latestnews","21":"tag-news","22":"tag-nicolas-maduro","23":"tag-noticias","24":"tag-noticias-destacadas","25":"tag-noticiasdestacadas","26":"tag-titulares","27":"tag-transicion","28":"tag-ultimas-noticias","29":"tag-ultimasnoticias","30":"tag-world","31":"tag-world-news","32":"tag-worldnews"},"share_on_mastodon":{"url":"","error":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90749","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=90749"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/90749\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/90750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=90749"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=90749"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.europesays.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=90749"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}