La anemia es una de las complicaciones más frecuentes durante el embarazo y, pese a ello, sigue rodeada de mitos que pueden llevar a una falsa sensación de seguridad. Muchas mujeres creen que basta con tomar un suplemento o que, si no hay síntomas, no existe un problema real. Sin embargo, esto no siempre es así.

Según la doctora Irene Peñalver, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Valle del Henares, la prevención, la detección precoz y una dieta adecuada son fundamentales para evitar riesgos tanto para la madre como para el bebé. Además, explica qué alimentos ayudan a prevenir la anemia durante el embarazo y cuáles se deben evitar.

Una afección común, pero no banal

La anemia es una enfermedad en la que la cantidad de glóbulos rojos o la concentración de hemoglobina en ellos es inferior a lo normal. Esto provoca que el cuerpo no disponga de la suficiente hemoglobina para transportar oxígeno a los órganos y tejidos. Suele afectar a mujeres, niños y niñas.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 37% de las mujeres embarazadas en el mundo presentan anemia, una cifra que varía según el contexto socioeconómico, el acceso a la sanidad y los hábitos alimentarios. En el embarazo, la anemia se produce, en la mayoría de los casos, por una falta de hierro en sangre.

Durante la gestación, el volumen de sangre de la mujer aumenta de forma considerable, lo que incrementa la demanda de hierro, un mineral esencial para la formación de hemoglobina. Si esta necesidad no se cubre adecuadamente, aparece la anemia.

Espinacas y hierro: un mito muy extendido

Uno de los mitos más repetidos es que las espinacas son la mejor fuente de hierro. “Es falso”, afirma la doctora Peñalver. “La fuente de hierro más eficiente es la de origen animal, que se absorbe entre un 15% y un 35% y está presente en las carnes, los pescados, los mariscos y las vísceras”, señala.

Asimismo, la especialista comenta que el hierro “no está solo en la carne”, sino que también hay fuentes de hierro vegetales, presentes principalmente en “verduras de hoja verde, las legumbres, los frutos secos y las semillas y los cereales integrales”. Estas pueden contribuir de forma significativa a cubrir las necesidades diarias, especialmente cuando se combinan adecuadamente.

La fuente de hierro más eficiente es la de origen animal, que se absorbe entre un 15% y un 35%

¿Basta con tomar un suplemento?

Otra creencia habitual es que, si se toma un suplemento de hierro, da igual lo que comas. “No es cierto”, subraya la doctora. “El suplemento puede corregir un déficit puntual, pero no sustituye a una dieta rica y variada en hierro, que es la que nos va a conseguir mantener niveles de hierro y depósitos a largo plazo”, aclara.

Dra. Irene PeñalverDoctora Irene Peñalver

  • «Es fundamental detectar y tratar la anemia para evitar complicaciones importantes»

Además, una alimentación equilibrada y rica en hierro aporta otros nutrientes esenciales como ácido fólico, vitamina B12 y proteínas, fundamentales para el correcto desarrollo del embarazo.

No todo depende de cuánto hierro se consuma, sino también de cómo se consuma. “Sabemos que los lácteos, el café y el té afectan a la absorción del hierro”, comenta la doctora. Estos productos contienen calcio y taninos, sustancias que actúan como inhibidores de la absorción del hierro. Por ello, la especialista recomienda evitar el consumo de estas bebidas junto con suplementos o comidas ricas hierro.

Aun sin síntomas, el riesgo sigue

Uno de los aspectos más preocupantes de la anemia en el embarazo es que puede no haber síntomas evidentes, sobre todo en fases iniciales. Sin embargo, no tratarla puede tener consecuencias. “Es fundamental detectar y tratar la anemia para evitar complicaciones importantes como el parto prematuro, el bajo peso al nacer y un mayor riesgo de hemorragias e infecciones en el postparto”, advierte.

En definitiva, la anemia es una afección muy común durante el embarazo, por lo que cuidar la alimentación diaria y priorizar los alimentos ricos en hierro son las mejores herramientas para prevenirla. Mantener una vida saludable es el primer paso para vivir el embarazo con mayor tranquilidad y seguridad.