La artritis reumatoide (AR) es un trastorno autoinmune que ataca las articulaciones y otras partes del cuerpo y afecta, aproximadamente,  a unos 23 millones de personas en todo el mundo. También es una de las principales causas de discapacidad. Hay evidencia de que Una comunidad bacteriana no saludable que vive bajo …


La artritis reumatoide (AR) es un trastorno autoinmune que ataca las articulaciones y otras partes del cuerpo y afecta, aproximadamente,  a unos 23 millones de personas en todo el mundo. También es una de las principales causas de discapacidad. Hay evidencia de que Una comunidad bacteriana no saludable que vive bajo la línea de las encías puede provocar inflamación local (encías) y sistémica (en todo el cuerpo), actuando como un vínculo mecanístico entre la periodontitis y la artritis reumatoide.

La presencia de estas bacterias y sus subproductos parece empeorar las respuestas autoinmunes en la AR, mientras que dicha patología en sí misma puede hacer que el entorno bucal sea más propenso a la disbiosis y la enfermedad, es decir, parece existir un círculo vicioso que ha sido constatado por investigadores de la Universidad de Michigan (UM) (EEUU). El estudio, publicado en el ‘Journal of Clinical Periodontology’, contribuye a la creciente comprensión de que la salud bucal está estrechamente vinculada a la salud general.

«Este trabajo pone de relieve que los pacientes con AR presentan cambios perjudiciales en las comunidades bacterianas orales que normalmente los protegen», según explicó Purnima Kumar, profesora y directora del Departamento de Periodoncia y Medicina Oral de la Facultad de Odontología de la UM y autora principal del estudio. Una vez que contraen la enfermedad periodontal, esta comunidad virulenta y la inflamación que genera se propagan de la boca al torrente sanguíneo. «Si bien es importante saber que la AR predispone a los pacientes a la enfermedad periodontal y que estos pacientes requieren monitoreo y atención frecuentes para prevenirla, nuestros datos respaldan un modelo de ‘círculo vicioso’, donde la periodontitis y la AR tienen una relación compleja que se refuerza mutuamente. Esto hace que sea vital que los profesionales clínicos integren la atención dental y reumatológica para los pacientes afectados», agregó la prof. Kumar.

Para el estudio se seleccionaron150 voluntarios, incluyendo personas con artritis reumatoide, AR, periodontitis y EP, pacientes con ambas afecciones y controles sanos sin ninguna de ellas. Nuestro primer descubrimiento fue que los pacientes con AR pero sin EP ya presentaban un grupo virulento de bacterias bajo la línea gingival y una inflamación gingival mucho más marcada, lo que sugiere que la inflamación inducida por la AR puede afectar negativamente la salud bucal. Posteriormente, asignamos aleatoriamente a los pacientes a uno de dos grupos.


Como ensayo controlado aleatorizado se incluyeron pacientes con AR y EP en dos grupos. Un grupo recibió una limpieza profunda; es decir, recibir una limpieza profunda (es decir, el tratamiento de las bolsas profundas ocultas bajo la línea gingival para eliminar la placa, el sarro y el tejido radicular dañado), seguido de un seguimiento y limpieza continuos a intervalos de tres meses; o recibir instrucciones sobre cómo cepillarse los dientes. Los pacientes asignados aleatoriamente al segundo grupo que recibieron instrucciones de limpieza solo recibieron la limpieza profunda después de un período de seis meses, al finalizar su participación en el estudio. Los autores del trabajo pudieron constatar que el grupo que recibió tratamiento para su enfermedad de las encías demostró una mejora mucho mayor de su estado de AR, en comparación con aquellos que solo recibieron instrucciones.

«Ahora sabemos que estamos ante un evento a nivel comunitario, lo que se conoce como disbiosis, en lugar de un único culpable. Y la magnitud de la respuesta a la limpieza profunda que observamos indica la necesidad de tratar el organismo como un sistema integrado de órganos, en lugar de cada sistema por separado», concluyó la prof. Kumar. 

Los investigadores, actualmente, están explorando otras enfermedades relacionadas, como la esclerodermia y el lupus, para determinar si existen mecanismos similares de relaciones circulares.