Kobi Simmons y Eugene Omoruyi son el perfecto ejemplo de temporeros productivos capaces incluso de superar en protagonismo a otros compañeros con contrato garantizado en … la plantilla del Baskonia. El base estadounidense se ganó en su momento la continuidad hasta final de temporada tras llegar con un compromiso temporal para tapar la lesión de Trent Forrest. El ala-pívot nigeriano afronta un proceso similar. Llegó a la disciplina azulgrana a primeros de diciembre con una opción de corte de dos meses después de que Tadas Sedekerskis pasara por el quirófano para tratar la lesión de su tobillo derecho.
Si se trata de plazos, todo apunta a que hay flexibilidad para Omoruyi mientras la puesta a punto del capitán azulgrana se dilata más allá de la primera gran cita de la temporada, la Copa del Rey. Paolo Galbiati certificó hace dos semanas la ausencia del lituano en el torneo del KO y cuenta con el nigeriano en sus planes para asaltar el Roig Arena. Salvo un giro inesperado de la situación, Omoruyi disputará la Copa como integrante de un juego interior en el que ha caído de pie. La incertidumbre reside ahora en si terminará la temporada como jugador azulgrana. De momento, gana méritos mientras Sedekerskis progresa sin apresurarse en su recuperación.
10,4
Valoración
Es la media en la Euroliga de un Omoruyi que completa su estadística con 8,1 puntos, 3,2 rebotes y 1,7 asistencias.
Mientras en la dirección de juego el Baskonia debe lidiar con el excedente de extracomunitarios con Simmons, Forrest y Nowell, en la posición de ‘cuatro’ ha podido juntar a dos jugadores con alma de bases. Omoruyi y Kurucs coinciden en ser buenos lectores e intérpretes del baloncesto. En un juego que tiende a lo vertiginoso en la ejecución, ambos tienen la pausa como una de sus grandes virtudes. Los problemas físicos de Sedekerskis en el inicio de campaña y su posterior convalecencia han permitido que el jugador letón se convierta en la gran referencia en el puesto de ala-pívot. En esta nueva jerarquía, Omoruyi se destapa como un complemento de primer orden que aporta minutos de calidad y multiplica los registros al llegar a ejercer incluso de ‘cinco’.
Más rezagado en el reparto de minutos aparece Clément Frisch, en quien el preparador azulgrana parece detectar más futuro que presente a sus 24 años recién cumplidos. El francés trae de serie una muñeca triplista letal. Le queda moldear su solidez en otros aspectos del juego a ambos lados de la cancha. En este escenario, Omoruyi se abre paso como un jugador conocedor del oficio, que no parece necesitar pagar la novatada al ser primerizo en el baloncesto europeo.
Puesto de ala-pívot
El interior africano comparte con Kurucs la virtud de ser buen pasador
Galbiati no entiende de rigideces a la hora de poner en cancha diferentes parejas de interiores hasta agotar todas las posibilidades, quizás consciente de que es la parcela más inestable de la plantilla. El dúo Kurucs-Omoruyi es una opción más, bastante utilizada por el preparador italiano. El báltico se asienta como hombre de referencia en su primer curso como azulgrana con un peso en el juego muy superior a lo que dicen unas estadísticas que le llevan a promediar 7,7 puntos, 3,7 rebotes y 7,3 de valoración en la Euroliga.
El ‘cuatro’ nigeriano llegó a la capital alavesa con un perfil bajo del que se ha sabido desprender con rapidez. El nigeriano era un jugador situado en el extrarradio del mercado, con un físico que podía levantar recelos, pero que pronto se ha revelado como una de sus armas principales. Más corpulento que pesado, pero, sobre todo, inteligente. La presencia de Omoruyi permite al Baskonia rescatar la figura del interior pasador, capaz de repartir juego desde el poste alto y con una óptima lectura de situaciones como las ‘puertas atrás’. En doce partidos de Euroliga disputados, sus números son notables para un jugador que promedia 15 minutos en cancha; 8,1 puntos, 3,2 rebotes y 10,4 de valoración.
Como ‘cinco’
Su polivalencia puede llevarle a cerrar el curso en Vitoria como sustituto tardío de Samanic
Polifacético en su repertorio ofensivo, Omoruyi comparte con otros compañeros algunas desconexiones defensivas pero encaja en un esquema de plantilla construida para generar puntos por encima de todo. Poco después de su llegada, Galbiati lo definió como un falso ‘cinco’, una función que abre la opción a una continuidad que pueda extenderse hasta el final de temporada. Al final, la temprana marcha de Luka Samanic a finales de octubre rompió el esquema de tres ‘cincos’, que no ha vuelto a reeditarse. Sin el croata, el Baskonia perdió puntos en un puesto que ha quedado desierto debido a la ausencia de opciones asequibles en el mercado y a que surgieron otras prioridades que atender tras las lesiones de Forrest y Sedekerskis o la marcha a China de Hamidou Diallo.