El Club Baloncesto Zaragoza firmó este domingo una gran victoria colectiva tras imponerse por 78-76 al Amics Castelló, hasta este fin de semana líder de la competición. El partido se disputó en un pabellón Siglo XXI que, con cerca de 700 espectadores, volvió a empujar a los suyos cuando más lo necesitaban.
El equipo que dirige Toño Martín volvió a demostrar que funciona mucho mejor cuando despliega un juego coral por encima de las individualidades: cinco jugadores superaron la barrera de los 10 puntos, sosteniendo al grupo en un partido durísimo y de máxima exigencia, en el que además supieron sobreponerse a la importante baja de Gatell.
Desde el salto inicial, Amics Castelló exhibió el potencial de una plantilla diseñada para el ascenso, con físico, experiencia y talento, y justificó por qué llegaba como líder. Aun así, el CBZ compitió de tú a tú durante la primera mitad, alcanzando el descanso con una ligera ventaja (40–34) gracias a su intensidad defensiva y al acierto repartido en ataque.
El partido cambió de guion tras el paso por vestuarios. En apenas unos minutos del tercer cuarto, el conjunto castellonense dio un golpe sobre la mesa, remontó el marcador y llegó a colocarse diez puntos arriba (46–56), silenciando momentáneamente al Siglo XXI. Fue el tramo más delicado del encuentro para los locales.
Ahí apareció el empuje de la afición y una defensa excelsa del CBZ: los rojillos fueron limando la desventaja punto a punto, resistiendo el empuje de un rival poderoso para llegar con opciones al último cuarto.
Los diez minutos finales fueron un auténtico cara o cruz. Cada posesión se jugó como si fuera la última, cada defensa se celebró como una canasta. En ese contexto emergió la figura de John Zhao, que pese a no haber tenido su mejor noche ofensiva, firmó una acción decisiva: un 2+1 providencial que encendió a la grada y, segundos después, una defensa monumental a falta de siete segundos que terminó de sellar el triunfo. Tuvo un triple final Amics para llevarse la victoria, pero el tiro en el último suspiro se topó con el hierro.
El 78-76 desató la alegría en un Siglo XXI entregado, que disfrutó no solo del resultado, sino del juego, la lucha y la personalidad de un equipo que sueña con meterse en los play off en su año de debut en la categoría.