Los farmacéuticos de Burgos ponen el foco en los riesgos asociados al uso de las nuevas inyecciones para adelgazar, especialmente Wegovy y Mounjaro. Aunque se trata de medicamentos autorizados para el tratamiento de la obesidad y que requieren receta médica para su adquisición, los profesionales advierten de que su uso como una vía rápida para perder peso puede derivar en un acusado efecto rebote y en la pérdida de masa muscular si no se acompaña de una reeducación alimentaria y de ejercicio físico.
Tras meses de desabastecimiento y polémica, la situación en las farmacias se ha normalizado. El suministro de Ozempic está regularizado desde el pasado otoño y su uso ha quedado prácticamente limitado a pacientes con diabetes, a quienes se lo financia el sistema público. La demanda relacionada con la pérdida de peso se ha desplazado ahora hacia Wegovy y Mounjaro, dos fármacos de la misma familia terapéutica cuyo coste debe asumir íntegramente el paciente.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de Burgos, su director técnico, Diego Sánchez, explica que esta separación ha permitido evitar que los pacientes diabéticos se queden sin su tratamiento. Durante los meses más complicados, las farmacias priorizaron las recetas de personas con diabetes y derivaron a quienes buscaban adelgazar hacia los medicamentos indicados específicamente para la obesidad. «Ahora cada fármaco se utiliza para la patología que le corresponde y el suministro está normalizado», recalca.
La principal preocupación no es tanto la eficacia inmediata de estos tratamientos como sus consecuencias a medio y largo plazo.«El problema es que muchas personas pierden peso muy rápido, pero no de la forma adecuada», explican desde una farmacia local. La pérdida de masa muscular, añaden, es uno de los efectos más frecuentes cuando no hay un seguimiento nutricional adecuado, y tiene un impacto directo en el metabolismo y en la salud general del paciente.
Esta situación favorece el denominado efecto rebote. Al dejar el tratamiento, el organismo responde con una intensa sensación de hambre, lo que facilita la recuperación del peso perdido. «Si durante el tiempo que se utiliza la inyección no se aprende a comer ni se incorpora ejercicio, el cuerpo vuelve a pedir lo que necesita, y el peso acaba regresando», advierten los profesionales.