El 2025, el último año de Talgo antes de la era Jainaga, se cerró con unas pérdidas de 100 millones, un resultado que evidencia las … dificultades en las que se encontraba el fabricante de trenes antes de la entrada del consorcio vasco al accionariado. Aunque, eso sí, mejoró un 7% los números rojos de 2024, cuando el impacto de la multa de Renfe hizo a Talgo firmar en aquel ejercicio unos números rojos de 107 milllones.
La compañía acusó una caída de las ventas en 2025 del 6,7% con un total de 618 millones y, además, tuvo que ajustar sus resultados con un impacto de más de 40 millones por el dimensionamiento del contrato con la Renfe alemana, Deutsche Bahn, para reducir el pedido de 79 a 60 trenes, así como por la anulación de las entregas a la Autoridad del Transporte de Los Ángeles. Dos decisiones que evidenciaron el ahogo de producción de Talgo.
Así, el resultado operativo, obtenido de restar los gastos a los ingresos antes de pagar impuestos y créditos -ebitda-, libró las pérdidas que sí se firmaron en 2024, pero con unos exiguos 0,6 millones de euros. Una situación que da muestras de la urgencia que tenía la compañía para refinanciar su deuda. Esa reestructuración terminó de cerrarse el pasado diciembre, con la llegada de Jainaga a Talgo y ha supuesto inyectar 770 millones en préstamos con la banca, la Sepi y el fondo vasco Ekarpen, así como activar una línea de avales de otros 500 millones.
Crecimiento en Europa y España
De cara al futuro, la compañía destaca que «se inicia una nueva etapa, con nuevo accionariado y con una perspectiva de ingresos para este 2026 del entorno de los 750 millones de euros». La cifra supondría un récord y la mayor facturación de la historia de Talgo.
Tras los últimos pedidos cerrados por el fabricante vasco de trenes, como el del tren a La Meca con 1.320 millones, la cartera de pedidos roza los 6.000 millones. Una base desde la que desarrollar el negocio en la que el equipo de Jainaga trabaja con el objetivo de mejorar la rentabilidad de la empresa y aumentar su capacidad de producción. Para ello, ya anunció la semana pasada inversiones y el aumento de la plantilla de la planta alavesa de Rivabellosa en 200 personas para este mismo 2026.
Y es que el tiempo apremia porque el mercado ofrece ahora ventanas de contratación que la firma ha cuantificado en 7.900 millones y en las que ya está trabajando. El objetivo para crecer es hacerlo, en un 60%, en países europeos en los que Talgo cuenta con la plataforma 230. Un tren para largas distancias que el pasado año logró homologar para circular en Alemania, Dinamarca, Bélgica y Países Bajos.
Con ese modelo la firma participada por Gobierno vasco, el propio Jainaga, las fundaciones BBK y Vital y la Sepi, tiene ya un total de 4.600 millones de pedidos. Se trata de los contratos con Deutsche Bahn, adecuado a 60 trenes, las 16 unidades de Dinamarca y el gran pedido del primer operador privado de la UE, Flix Train, que podría alcanzar los 2.400 millones para entre 30 y 65 trenes.
Precisamente, la Comisión Europea desveló el pasado noviembre el Plan de Acción de Ferrocarril de Alta Velocidad. El objetivo es duplicar este tráfico hasta 2030 y triplicarlo en 2050. Una apuesta que supondrá 34.400 millones de inversión asignados en 804 proyectos. Un despliegue en el que Talgo ha fijado ya objetivos específicos en Polonia.
Los trenes del ministro Puente
Además, busca ubicarse ante la denominada ‘segunda ola’ de la liberalización de la alta velocidad en España. El Ministerio de Transportes prepara con urgencia una serie de licitaciones que podrían superar los 2.000 millones para entregar en 2029 entre 35 y 46 conjuntos en los que se priorizará la Alta Velocidad. Una oportunidad que Talgo no quiere desaprovechar, aunque se prevé una dura competencia entre los fabricantes con presencia, incluso, del gigante chino CRRC.
Talgo prepara para 2030 una nueva generación de tren de alta velocidad con la capacidad de circular a 350 kilómetros por hora, una velocidad que defendió el ministro de Transportes, Óscar Puente. Será el modelo que sustituirá al Avril, entregado a Renfe en 2024 con varios retrasos, que provocaron la multa de 116 millones.