Si algo caracteriza a Pedro Sánchez es su capacidad para sobreponerse a los contratiempos y su afición a los golpes de efecto para desbaratar la agenda de sus adversarios. Pero por una vez no ha sido él quien ha dado la sorpresa sino el presidente … andaluz. Juanma Moreno ha cogido fuera de juego a La Moncloa y a la oposición convocando las elecciones andaluzas para el domingo 17 de mayo con el objetivo de iniciar un tercer mandato. La principal consecuencia es la salida inmediata de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que encabeza la candidatura socialista a la Presidencia de la Junta por deseo expreso de su propio jefe.

Aunque su marcha se daba por descontada, en el Gobierno central no esperaban tener que despedirse tan pronto de la número dos del presidente. Trabajaban con la fecha posible del 31 de mayo. El calendario del proceso electoral no les permitirá estirar tanto tiempo el escaparate que le proporciona su perfil institucional para hacer campaña. Apurando, Montero tiene hasta el 13 de abril para dimitir, cuando se cierra el plazo para presentar las listas. La jugada maestra de Moreno acorta el margen para la transición en el Ejecutivo y fulmina la posibilidad de un superdomingo electoral –con generales y andaluzas conjuntas– con el que se especuló en el Gobierno para movilizar el «voto progresista».

En el PSOE andaluz están muy atentos a quien sustituya a «la mujer con más poder en el conjunto de la democracia», como se ha presentado ella misma para hacer valer lo que representa su aterrizaje en Andalucía y el vacío que deja en el Ejecutivo. Aunque nadie en el PSOE-A lo reconozca en público, en privado no descartan que el viaje de la ministra a Andalucía sea con un billete de ida y vuelta dependiendo del veredicto de las urnas. «Eso lo vamos a ver cuando sepamos a quién nombra Sánchez para relevarla. Si elige a Carlos Cuerpo [el ministro de Economía] y suma a sus competencias las de Hacienda, eso es un movimiento reversible. Puede guardarle el sitio y recuperarla para el Gobierno si fracasa», pronostica un antiguo cargo público del partido en la región con muchos procesos electorales a sus espaldas.

La maquinaria de La Moncloa trabaja contra reloj para cubrir el hueco que deja Montero. Pero sustituir a quien ha llevado la cartera de Hacienda durante casi ocho años y una persona de la máxima confianza de Sánchez no es un trámite sencillo. La secretaria general del PSOE andaluz tendrá que examinarse en las urnas dejando tareas pendientes. Las fundamentales son la reforma de la financiación autonómica o la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, aparcados ahora por la guerra de Irán.

«No creo que Pedro Sánchez permita que una de las personas más valiosas de su equipo se queme en la oposición si los resultados del 17 de mayo son desastrosos», señalan otras fuentes socialistas. El umbral del batacazo electoral lo marcan los 30 escaños (de un total de 109) que sacó al anterior candidato del PSOE y actual portavoz socialista en el Senado, Juan Espadas, quien obtuvo el peor resultado en los comicios de junio de 2022 para el partido que ha gobernado durante casi 37 años Andalucía. «Sacar menos de 30 diputados es un fracaso. En ese caso se tendría que ir. No sabemos si haría como [Joaquín] Almunia o como el extremeño [Miguel Ángel] Gallardo: si dimitirá la noche electoral o a las 24 horas», augura otro exdirigente socialista consultado por ABC.

«No creo que Sánchez deje que una de las personas más valiosas de su equipo se queme en la oposición si los resultados son desastrosos», augura un exdirigente socialista

En el PSOE andaluz no contemplan para nada ese escenario y acarician el sueño de una movilización sin precedentes enarbolando la bandera del «desmantelamiento» de la sanidad pública bajo la gestión del PP. Sin embargo, son conscientes de que las expectativas no son favorables a su candidata. Sin visos de ser una alternativa y sin posibilidad alguna de sumar con la izquierda que está a su izquierda, incapaz de ponerse de acuerdo en una candidatura de unidad, los socialistas lo fían todo a que Moreno pierda la mayoría absoluta que tiene ahora. A eso y a que el presidente andaluz se vea obligado a comprar la agenda extremista de Vox en asuntos como la inmigración, la violencia de género o el cambio climático, para maquillar así su derrota electoral.

Diputada hasta el final y aforada

Por si acaso, Montero va a mantener su escaño en el Congreso hasta conocer qué destino le reservan las urnas. No tendrá que dimitir hasta que prometa como cargo electo del Parlamento andaluz, algo que no está claro que lo vaya a hacer si las encuestas que la dan como perdedora atinan. Su condición de diputada por Sevilla le permitirá seguir aforada en el caso de que las investigaciones judiciales que afectan a personas de su entorno, como el exsecretario de Organización Santos Cerdán o el expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, terminan salpicándole.

El 17 de mayo no solo se decidirá quién gobierna Andalucía, sino también el futuro profesional que aguarda a María Jesús Montero: la reconquista de San Telmo, la jefatura de la oposición o el retorno a Madrid bajo el ala protectora de quien la envió a batirse contra Moreno, su jefe Pedro Sánchez.