La sensibilidad global de la salud del sueño a los factores que influyen en el cambio climático sigue estando estimada de forma conservadora y, en definitiva, poco caracterizada. De hecho, investigaciones de tiempo atrás sobre temperatura y sueño no son representativas de la población mundial. En este contexto, investigadores de la Universidad de Copenhague …



La sensibilidad global de la salud del sueño a los factores que influyen
en el cambio climático sigue
estando estimada de forma conservadora y, en definitiva, poco caracterizada. De
hecho, investigaciones de tiempo atrás sobre temperatura y sueño
no son representativas de la población mundial.

En este contexto, investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca)
junto con expertos como los presidentes de la Sociedad Mundial del Sueño y la
Asociación Internacional del Sueño Pediátrico, constatan que las noches cálidas ya están perjudicando el
sueño de miles de millones de personas en todo el mundo.

El estudio llevado a cabo y publicado en la revista ‘Sleep’ se sustenta en
la revisión de más de una década de investigación sobre la relación entre la temperatura y el sueño. Los investigadores documentan evidencia sólida,
tanto de experimentos controlados de laboratorio como de experimentos naturales
a gran escala en varios países, que demuestra que las noches cálidas provocan
que las personas se duerman más tarde y duerman menos.

«Ahora
disponemos de pruebas globales convergentes de que incluso los aumentos
moderados del calor nocturno hacen que cualquier grupo de población sude
durante noches de sueño clínicamente cortas, lo que conlleva consecuencias
reales para la salud pública», según el autor principal, Kelton Minor, profesor asociado del Departamento de Psicología y del Centro de
Ciencia de Datos Sociales de Copenhague, en la Universidad de Copenhague.



Las mejores estimaciones actuales
sugieren que, por cada 100.000 personas expuestas a una noche calurosa,
entendida esta de unos 27 °C, unas 9.300 personas adicionales duermen menos de
6 horas de lo que lo harían en una noche normal.

Impacto
prolongado

Diversas evidencias sugieren que un aumento de la temperatura local no solo afecta la falta de sueño la
primera noche, sino que puede prolongarse durante varios días. Esto significa
que unas pocas noches calurosas pueden causar privación de sueño acumulada durante mucho más tiempo.
Algo que resulta preocupante, al respecto, según los investigadores, que
también lo demuestran, es que, incluso las diferentes adaptaciones como el
acceso al aire acondicionado y la aclimatación gradual al calor con el tiempo,
no parecen proteger el sueño de manera adecuada ni fiable de sus efectos
nocivos.

«La
evidencia sugiere que el calor no solo dificulta conciliar el sueño durante la
noche. El entorno construido parece atrapar el calor que perjudica el sueño en
el interior, incluso después de que las altas temperaturas bajen en el
exterior. Esta falta de sueño prolongada representa un riesgo bien conocido
para la salud física y mental, que, según investigaciones independientes,
también aumenta en los días calurosos», apunta el prof. Minor. «La falta de sueño también puede perjudicar
la función neurocognitiva y el rendimiento general de las personas, y este
fenómeno también aumenta el riesgo de accidentes y la vulnerabilidad a
enfermedades e infecciones», agregó.

Los autores apuntan, por otra parte, que las
personas de África y el sudeste asiático, en particular, están enormemente
subrepresentadas en los estudios existentes. Se trata de regiones que albergan
una proporción desproporcionada de la población humana actual y futura, y que
ya experimentan niveles de calor y
aumentos de temperatura que superan el
promedio mundial. «La respuesta del sueño
humano a la temperatura parece no lineal, y la curva se vuelve más pronunciada
a medida que las noches se vuelven más calurosas, por lo que cada grado
adicional de calentamiento puede afectar más al sueño que el anterior»,
según dicho investigador.

Es por
ello que en este trabajo también se aboga por la creación de un grupo de
trabajo mundial sobre clima y sueño
para mejorar la monitorización y promover la adaptación donde esta sea deficiente, al tiempo que se unifica el
conocimiento entre países y comunidades de investigación.