Hlinason levanta el trofeo de campeón de la FIBA Europe Cup con Miribilla en pie.Hlinason levanta el trofeo de campeón de la FIBA Europe Cup con Miribilla en pie. (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

SURNE BILBAO 89 (162) – PAOK SALÓNICA 74 (153)

«La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada».

Rudyard Kipling

Surne Bilbao Basket seguramente no juegue la FIBA Europe Cup del año que viene, por lo que añadir un trofeo a sus vitrinas le va a costar más. Pero el cuadro bilbaino el ha dado lustre a esta competición menor ganando con todas las de la ley a un PAOK de Salónica que ha echado de menos a sus estrellas cuando más falta le hacía.

Los helenos han sido superiores durante el primer cuarto y medio, pero los hombres de negro han sabido encontrar soluciones colectivas, así en defensa como en ataque para voltear un inicio muy preocupante. Pantzar ha sostenido a los bilbainos con nueve puntos de inicio, y luego se han sumado Petrasek, Margiris Normantas y Darrun Hilliard –elegido MVP de la final por sus dos grandes partidos– con sus puntos, sin olvidar la labor sorda de Hlinason y un Bilbao Arena que ha rugido, ha aullado, ha sufrido y ha gozado en una final que se ha resuelto por 162-153 y con las gradas de Miribilla aplaudiendo a los griegos.

Bilbao Basket ha sido leal a las ideas de su entrenador y Ponsarnau no ha sucumbido a ningún «ataque de entrenador». Los «lobos« han aullado más alto que nunca por la fuerza de su propia manada, y ha sido esa misma manada la que ha dado la fuerza necesaria cada uno de los lobos para poder arreglar un mal arranque y revalidar este título con todas las de la ley.

La final antes de la final

Como es bien habitual, la final ha empezado mucho antes, con las aficiones encontrándose en los aledaños del Bilbao Arena y demostrándose mutuamente que en esto de sacar ruido, es babor quien gana a estribor, y viceversa, y sin miedo ninguno a los momentos en los que ha arreciado la tormenta. VIPs de toda clase y condición en las gradas de prensa –incluyendo a Andrea Trinchieri, próximo entrenador del PAOK–, como para echar pestes del «Torneo de la Galleta», excepto cuando toca una final y algo gordo se reparte.

Descamisados y acantonados, los 500 hinchas del PAOK se han metido en el papel de darlo todo desde mucho antes de las 20.00, sonando «Jo Ta Ke» de Su Ta Gar a todo trapo. Los partidos y las finales se empiezan a ganar o a perder por una cuestión de actitud. Que se anote o se defienda no depende de quien va a dejarse la voz y hasta la vergüenza en el intento, y a diferencia de los jugadores, que saben muy bien que en el deporte no existe la revancha, buena parte de los aficionados del PAOK salieron del Palataki el 23 de abril de 2023 en inverso orden de entrada al grito de «¡Puta Bilbao!», con un dolor muy profundo en sus almas, rumiando la oportunidad perdida y ansiando el desquite.

Frente a los «sans-culottes» helenos, camiseta negra con una suerte de lobo –parecido al coyote de la Warner–, que ha esperado bien dobladita en cada asiento para uniformarse. Y durante las presentaciones, mosaico al canto, para que en la liturgia de las ocasiones especiales no falte de nada. Todo listo y dispuesto, con los dos equipos repitiendo el quinteto titular que mostraron en el Palataki, para dirimir los 40 minutos –o más– definitivos de esta final de la FIBA Europe Cup.

Pantzar vs PAOK

Moore ha anotado la primera canasta y se ha llevado un tortazo en toda regla que lo ha llevado a la silla de cambios. Hlinason, sin percance alguno, le ha replicado en la pintura. A pesar de la sobreexcitación en el ambiente, el acierto ha aparecido desde el arranque, pero también las ganas, como el amago de rifi-rafe que Hilliard y Omoruyi han tenido en la pintura defendida por un PAOK que, accidentes y todo, ha empezado mejor con un 4-9 a su favor.

Este parón ha refrenado el ímpetu con que ha empezado la final y le ha echado agua helada por el cogote, sobre todo por la eternidad que se ha tardado el trío arbitral revisar la jugada, al tiempo que la hinchada del PAOK las ha empezado a tener tiesas con «¡Puta Bilbao!», con la visita de rigor de la Ertzaintza, como en aquella Recopa de 1996 del Araba Arena. Al final, falta «normal» de Omoruyi y pelillos a la mar.

En lo que es el juego en sí, el cuadro heleno ha empezado con las ideas muy claras, aislando a Harald Frey para atacarlo en uno contra uno y cargando el rebote en ataque. Sea como fuere, Bilbao Basket no le ha perdido la cara al arranque y con los cambios, se ha sabido soltar a la estela de su rival. Eso sí, el conjunto heleno ha sabido buscar las faltas y las cosquillas a la defensa bilbaina, pudiendo viajar a la línea de tiros libres con asiduidad, aunque dejándose algún tiro libre en la gatera.

Pronto ha entrado el propio PAOK en el bonus de faltas, lo cual ha empezado a darle a la final el aspecto de Paso de Semana Santa, con Pantzar erigido en líder y faro bilbaino. Pero cuando el base sueco ha anotado el 17-18, el conjunto visitante no se ha cortado en replicar con un parcial de 0-5 de la mano de Dimsa y Allen. Pantzar ha anotado 9 tantos en este primer acto, pero el 19-23 del marcador ha mostrado a las claras que algo más haría falta para salir victorioso.

Aúllan los lobos

El mate de Petrasek y un «casi mate» de Hlinason ha demostrado a los hombres de negro el camino para hacer daño al PAOK con el arranque del segundo asalto. Eso ha llevado al técnico Pantelis Boutskos a parar el partido, antes de que esas jugadas obligasen a los suyos a cerrarse en la zona y liberar a los tiradores bilbainos, desacertados hasta ese momento.

Mientras, el cuadro heleno ha perdido el acierto y el rebote ofensivo, lo que ha permitido a los de Ponsarnau echarse encima en el marcador e igualar a 25 con una canasta de Normantas.

Ha aguantado este primer embate bilbaino el PAOK, aunque al primer triple de Hilliard le ha seguido una explosión de Miribilla en pleno proceso de acoso y derribo y tomando cada vez más la iniciativa en el juego ante un rival tratando de ir a la defensiva –ante la mejoría en la retaguardia de los hombres de negro– y sin un referente claro.

Un triple de Normantas ha dado la primera –fugaz– ventaja a Bilbao Basket, 35-34 y además los jugadores del PAOK han empezado a cargarse de personales. Pantzar al fin ha encontrado un compañero acertado; dos, con los puntos que al fin ha encadenado Jaworski para contestar a los tiros libres de Moore, los rebotes de Omoruyi y los ocasionales triples de Dimsa. Pero el cuadro heleno se ha quedado sin noticias de Beverley ni Tyree. Cuando Margiris Normantas ha elevado el 42-39, Pantelis Boutskos ha vuelto a llamar al orden a los suyos.

A base de defender y sacar personales, Bilbao Basket ha empezado a hacer mella también en la confianza helena, a quien tampoco le ha sentado bien el mate fácil que Clifford Omoruyi ha errado para regocijo de los espectadores bilbainos. Al descanso, 43-41 para los de Jaume Ponsarnau, con la final aún de lado tesalonicense, pero con una tendencia clara hacia el bando local.

Completar la remontada

Cuatro puntos de Hilliard –y otro mate errado por Omoruyi– ha igualado por delante en la final a los hombres de negro por primera vez. Y a pesar de los triples de Dimsa y una primera ráfaga de Tyree, sendos triples de Petrasek y Hilliard han vuelto a poner el equilibrio absoluto en la final y la locura en las gradas. Faltaba ponerse arriba de una vez para siempre.

Esta vez ha sido Hilliard quien se ha encargado de los puntos, que para esto se le trajo a Bilbo el pasado verano. Pero ha sido un triple de Normantas el que al fin ha puesto el ansiado más siete en el marcador. Eso sí, el cupo de faltas bilbaino se ha empezado a llenar más de la cuenta –con algún silbatazo algo cochambroso–, aunque ha sido Petrasek en elevar el tono alegre con un «dos más uno» de lo más valiente para poner un 63-53 precioso. Y aún más precioso el 65-53 que ha anotado Hlinason, aguantando la somanta de palos que le ha caído de sus rivales con estoicismo, porque el bueno del capitán bilbaino no cobra falta en estas circunstancias ni de casualidad.

Tiempo muerto visitante y el cielo abierto para Bilbao Basket. Y la hinchada griega, ¡callada! durante un ratito. Y para redondearlo del todo, cuarta falta de Moore, uno de los dolores de cabeza helenos por su brega en la pintura –se ha recuperado bien del trastazo inicial–. Poco después ha llegado la cuarta personal de Beverley, dando opción de Pantzar para poner el 68-55 en el marcador, con el tercer cuarto inmerso en sus dos últimos minutos. A falta de diez minutos, el 70-57 ha dejado la reválida del título europeo para los hombres de negro a puntos de caramelo.

Condenados a ganar

Por primera vez en toda la eliminatoria, PAOK de Salónica ha renunciado a triples claros, urgentes en su caso con un 72-57 adverso tras canasta de frey para inaugurar el último cuarto. Y para más inri, Beverley ha cometido la quinta falta. Otra canasta de Frey ha elevado el 74-57 y la final ya ha empezado a tomar tintes de irreversibilidad.

Y aún más irreversible cuando la renta se ha ido a 20 puntos, 77-57 con secundarios como Dimsa (!) y Koniaris (!!!) asumiendo los tiros que Tyree, Cleveland Melvin y demás no se han atrevido a tomar. A pesar del empuje de su hinchada, el cuadro heleno se ha disuelto como un azucarillo a pesar de la experiencia de sus componentes. Y cuando Harald Frey le ha latrocinado la bola a Tyree en plena penetración, es que Bilbao Basket ya estaba condenado a ganar.

Con todo perdido para el PAOK, Tyree ha dicho que ahí estaba él con un triple y asumiendo al fin la jefatura de las acciones visitantes. Un «a buenas horas» de manual, aunque con más de cuatro minutos por jugarse, pasar del 80-58 al 80-63 ha empezado a sembrar la inquietud. ¿Se ha celebrado antes de hora?

No. Bilbao Basket ha sabido manejarse y con dos canasta de Hlinason y la determinación Hilliard ha certificado este título, menor, pero un título ganado a sangre y fuego a un PAOK de Salónica que no querrá volver a jugar una final contra equipos vascos en su vida, ya que ya son tres en los que  ha caído. Y es que, la fuerza de la manada es el lobo, y la manada es la fuerza del lobo, como escribió Kipling, y esa fuerza grupal le ha dado la victoria a Jaume Ponsarnau y su proyecto.

FICHA DEL PARTIDO

BILBAO BASKET: Harald Frey (9), Margiris Normantas (17), Darrun Hilliard (16), Luke Petrasek (13) y Tryggvi Hlinason (9) –quinteto inicial–, Melwin Pantzar (14), Justin Jaworski (5), Aleix Font (3), Bassala Bagayoko (2), Martin Krampelj y Amar Sylla.

PAOK: Tyree (17), Beverley (9), Cleveland Melvin (4), Moore (13) y Persidis –quinteto inicial–, Allen (9), Dimsa (13), Koniaris (2),  Clifford Omoruyi (7) y Fillios.

Parciales: 19-23, 24-18, 27-16, 19-17.

Árbitros: Gedvilas (Lituania), Prakasch (Hungría) y Vulic (Croacia). Han eliminado por faltas a los heleno Beverley y Moore.

Incidencia: Lleno total en el Bilbao Arena, 10.104 espectadores, para el partido de vuelta de la final de la FIBA Europe Cup, con unos 500 seguidores del PAOK de Salónica. Lazarevic ha sido el descarte de Jaume Ponsarnay y Kepa de Castro, el canterano elegido. El marcador definitivo de la final ha sido de 162-153.

Honi buruzko guztia:
Fiba Europe Cup 2025-26