Durante años, Lydia Bosch ha convivido con una limitación visual que ha mermado su calidad de vida y ha afectado a su trabajo. Leer un guion, consultar el móvil o enfrentarse a largas jornadas de rodaje empezó a requerir un esfuerzo extra. Hablamos de la presbicia, un problema muy común del que ya habló Nuria Roca y por el que la presentadora también decidió operarse.
La presbicia, también conocida como vista cansada, hace que las personas que la padecen, la mayoría al pasar la cuarta etapa de la vida, tengan que depender de las gafas. Esta necesidad de usarlas puede resultar muy incómoda. Sobre todo, cuando hay que lidiar también con otros trastornos visuales. Pero existe una solución para este defecto de la vista: una operación sencilla. Y esta es la decisión que ha tomado Lydia Bosch.
Tras someterse a una intervención para corregir la presbicia, la actriz se siente feliz de haber dado este paso. «He recuperado la libertad y la seguridad». Y añade que «no es solo leer un guion, también un libro o simplemente un mensaje en el móvil… No depender de las gafas cambia completamente tu día a día» .
Para entender el defecto visual de Lydia Bosch y cuáles son las opciones de tratamiento, hablamos con la doctora Clara Martín, oftalmóloga de la Clínica Baviera, en Madrid.
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¿Qué es la presbicia?
«La presbicia es un proceso natural del envejecimiento del ojo, por lo que prácticamente todas las personas la desarrollarán con el paso del tiempo y generalmente a partir de los 40-45 años«, señala. Este problema se produce porque el cristalino pierde elasticidad y capacidad de enfocar de cerca de forma progresiva.
Se trata, por tanto, de una alteración que no se puede evitar, aunque sí se puede tratar.

Cuándo aparecen los síntomas y cómo reconocerlos
El primer signo suele ser muy reconocible: la dificultad para enfocar de cerca. Es habitual tener que alejar el móvil o un libro para ver con claridad o necesitar más luz para leer.
A esto se suman otros síntomas como fatiga visual, sensación de vista cansada o molestias tras varias horas de esfuerzo. Según la doctora Martín, estos cambios aparecen de forma progresiva y su intensidad puede variar en función de cada persona.
¿Se puede confundir con otros problemas de visión?
En sus primeras fases, la presbicia no siempre es fácil de identificar. «Puede confundirse con otros problemas de visión como la hipermetropía, ya que en ambos casos la dificultad se encuentra en ver bien de cerca», explica la especialista.
Además, muchos de los primeros síntomas se atribuyen al cansancio visual, especialmente en un contexto de uso intensivo de pantallas. Por eso, insiste en que ante cualquier cambio en la calidad de la visión es recomendable acudir a una revisión oftalmológica para confirmar el diagnóstico.
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Cómo es la cirugía de presbicia
La cirugía es una de las opciones más eficaces para corregir este problema. En el caso de Lydia Bosch, el tratamiento consistió en la implantación de una lente intraocular multifocal, que sustituye al cristalino y permite recuperar la visión a distintas distancias .
Se trata de un procedimiento rápido, que suele durar unos minutos por ojo, y que se realiza de forma ambulatoria con anestesia en gotas. Esto facilita una recuperación relativamente rápida y la vuelta a la rutina en pocos días.
Además, este tipo de intervención permite en muchos casos corregir varios defectos visuales a la vez, lo que mejora de forma global la calidad de vida del paciente.
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¿Qué requisitos hay para operarse?
Antes de someterse a una intervención, es fundamental realizar una valoración oftalmológica completa. «Es importante valorar factores como la edad del paciente, el estado del cristalino y la salud ocular en general», explica la doctora Martín.
También se tienen en cuenta aspectos del día a día, como el uso de pantallas, la necesidad de lectura o la conducción. Todo ello permite elegir la técnica más adecuada en cada caso.
¿Todo el mundo puede operarse?
Aunque los resultados suelen ser muy positivos, no todas las personas son candidatas. «Algunas personas con patologías de la retina o con ciertas alteraciones corneales pueden no ser aptas para determinados procedimientos», señala la especialista.
En estos casos, el oftalmólogo puede valorar otras opciones según la situación concreta del paciente.
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Qué opciones hay si no quieres operarte
Para quienes no pueden o no desean operarse, existen alternativas eficaces. Las gafas de cerca o progresivas siguen siendo la opción más habitual, aunque no son la única.
«También existen lentes de contacto multifocales que permiten ver bien a diferentes distancias», explica la doctora Martín.
En todos los casos, la valoración personalizada es clave.
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Un problema común con solución
La presbicia es uno de los problemas visuales más frecuentes a partir de los 40, pero también uno de los que mejor respuesta tiene hoy en día.
Casos como el de Lydia Bosch reflejan hasta qué punto puede afectar a la vida diaria y cómo una intervención adecuada puede marcar un antes y un después.
Porque, como resume la actriz, ver bien no es solo una cuestión de visión. También tiene que ver con recuperar la seguridad y la libertad en los pequeños gestos cotidianos.