Una pregunta es con qué edad se siente uno si no supiera su edad biológica. Precisamente, uno de los temas tratados este jueves en Eventofarma, de Microcaya, fue el de la longevidad saludable, qué dice la ciencia y qué papel puede jugar la farmacia. Marta González-Freire, investigadora titular y directora del grupo de investigación …
Una pregunta es con qué edad se siente uno si no supiera su
edad biológica. Precisamente, uno de los temas tratados este jueves en Eventofarma,
de Microcaya, fue el de la longevidad saludable, qué dice la
ciencia y qué papel puede jugar la farmacia. Marta González-Freire, investigadora
titular y directora del grupo de investigación TRIAL (Translational Research in
Aging and Longevity group) del IdISBa y directora de BioAgeHub Mallorca,
recordó que fue Leonardo Da Vinci quien describió la sarcopenia.
«El proceso de envejecimiento es heterogéneo», afirmó. El envejecimiento
saludable pasa por «envejecer con salud», en un contexto en el que el
envejecimiento implica una pérdida fisiológica progresiva en todos los sistemas
del organismo.
Insistió en la importancia de empezar a cuidarse desde
edades tempranas y advirtió de que se trata de «un problema de salud
pública». En este sentido, señaló el interés por comprender qué ocurre en
el envejecimiento fisiológico, biológico, fenotípico y funcional. Según
explicó, los test que evalúan el envejecimiento biológico permiten medir
parámetros relacionados con el envejecimiento, la resiliencia o el estrés, en
un ámbito en el que «se solapan conocimientos».
González-Freire aludió a los llamados hallmarks of
aging o mecanismos biológicos del envejecimiento, un conjunto de
procesos celulares y metabólicos que ayudan a explicar cómo envejece el
organismo y cómo determinados hábitos pueden acelerar o ralentizar ese
deterioro funcional. Entre ellos citó la inflamación crónica de bajo grado,
la disfunción mitocondrial, la alteración de la microbiota, el desgaste
celular o los cambios en la comunicación intercelular. Además,
incidió en la estrecha relación entre envejecimiento, composición corporal y
salud metabólica, al considerar que factores como la alimentación, la
actividad física o el mantenimiento de la masa muscular influyen directamente
sobre muchos de estos procesos biológicos.
El objetivo, remarcó, es retrasar la aparición de
enfermedades relacionadas con la edad, lo que explica la relevancia de la
detección precoz de patologías como la diabetes tipo 2. «Los mecanismos que
hay detrás de la mayoría de las enfermedades son los mismos que hay detrás del
envejecimiento», sostuvo. Junto a conceptos como la esperanza de vida o la
calidad de vida, introdujo el término peak span, utilizado para
describir el periodo vital en el que una persona alcanza y mantiene su máximo
nivel de capacidad física, metabólica y funcional.
La realidad es que «eres tan mayor como mayores son
tus músculos«. La sarcopenia constituye una de las manifestaciones más
características del envejecimiento. Gonzalez-Freire destacó el interés de
herramientas como InBody por las variables que proporcionan y defendió
la necesidad de «trasladar la ciencia del laboratorio al día a día». Bajo el
concepto The Aging Muscle Challenge, detalló cómo la
sarcopenia y la acumulación de grasa visceral pueden desarrollarse incluso en
personas con normopeso, lo que dificulta su detección precoz.
La pérdida de masa y funcionalidad muscular suele figurar
entre los primeros signos del deterioro asociado a la edad. Por ello, abogó
por la mejora de las herramientas de cribado y valoración corporal. Asimismo, avisó
de que muchos parámetros diagnósticos continúan presentando diferencias según
el sexo, una circunstancia que dificulta la implementación clínica y refuerza
la necesidad de avanzar hacia evaluaciones más individualizadas.
Durante su intervención, alertó igualmente del riesgo de
obsesionarse con los datos y las métricas vinculadas al cuidado de la salud.
«Me encuentro a gente muy estresada con los datos y eso les genera más
perjuicios», contó. A su juicio, el análisis debe hacerse desde el
equilibrio, ya que existen personas que «comen bien y entrenan bien»,
pero desarrollan síndromes de estrés asociados a esa búsqueda constante de
control. También recordó que, aunque la restricción calórica ha
demostrado aumentar la esperanza de vida en modelos animales, resulta complejo
trasladar esos resultados a la vida humana.
Por último, reivindicó el papel estratégico de la
farmacia comunitaria como uno de los puntos de acceso más cercanos y
accesibles al sistema sanitario. Las farmacias ofrecen atención sin cita
previa, amplios horarios y una elevada capilaridad territorial, lo que las
convierte con frecuencia en el primer lugar al que acuden los pacientes para
recibir consejo sanitario. Más allá de la dispensación de medicamentos, alabó
su capacidad para desarrollar acciones de prevención, cribado y seguimiento
de patologías crónicas, contribuyendo así a acercar la atención sanitaria a
la comunidad y a reducir la presión asistencial sobre otros niveles del
sistema.