Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, muchas mujeres que atraviesan la menopausia experimentan un empeoramiento de uno de los síntomas más comunes de esta etapa: los sofocos. Esta sensación repentina de calor intenso, que suele ir acompañada de sudoración, palpitaciones o enrojecimiento de la piel, …

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, muchas mujeres que atraviesan la menopausia experimentan un empeoramiento de uno de los síntomas más comunes de esta etapa: los sofocos. Esta sensación repentina de calor intenso, que suele ir acompañada de sudoración, palpitaciones o enrojecimiento de la piel, puede intensificarse durante los meses más cálidos y afectar significativamente al bienestar diario.

Según el Barómetro de la Menopausia, impulsado por STADA en colaboración con la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), los sofocos se sitúan entre los síntomas más frecuentes e incómodos asociados a la menopausia. Más de seis de cada diez mujeres en menopausia sufren este síntoma, pero solo una de cada cuatro sigue algún tratamiento.

La menopausia es una etapa fisiológica natural asociada al descenso de estrógenos y suele producirse entre los 45 y los 55 años. Aunque cada mujer la vive de manera diferente, los sofocos son uno de los signos más característicos y pueden prolongarse durante años.

El verano, un factor que puede agravar los sofocos

Factores externos como el calor, la humedad o determinados hábitos cotidianos pueden actuar como desencadenantes de los sofocos o aumentar su intensidad. Por ello, durante los meses estivales es especialmente importante adoptar medidas que ayuden a mejorar el confort y el bienestar.

Entre las recomendaciones más habituales destacan utilizar ropa ligera y transpirable, mantener una hidratación adecuada, evitar comidas picantes, alcohol y bebidas muy calientes, dormir en ambientes frescos y ventilados, practicar ejercicio físico moderado de forma regular, priorizar el descanso y cuidar la microbiota íntima, entre otras.

En este contexto, soluciones específicamente formuladas para esta etapa, como Lactoflora® Menopausia Día & Noche, de STADA, están diseñadas para acompañar a la mujer durante la menopausia, contribuyendo al cuidado de la microbiota y al bienestar femenino desde un enfoque integral. Su combinación de probióticos, extractos vegetales, vitaminas y minerales ayuda a manejar síntomas habituales como el insomnio, la fatiga, la irritabilidad o los sofocos.


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