La revista Brain Medicine recoge un compendio de las últimas investigaciones que plantean la pregunta de si ¿existen evidencias de que la creatina pueda ayudar en la depresión. La respuesta no puede ser definitiva, ya que aunque estos trabajos recopilan datos que invitan al optimismo, la evidencia existente todavía no es concluyente. Brain Medicine se centró en cinco estudios realizados en Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Israel e India, que reunieron a un total de 238 participantes. Cuatro de ellos analizaron casos de, exclusivamente, trastorno depresivo mayor, mientras que el quinto también incluyó a personas con trastorno bipolar que estaban en una fase depresiva. Los resultados prometedores se registraron en dos de estos trabajos, ambos realizados con mujeres diagnosticadas de trastorno depresivo mayor.

En estas pacientes, al añadirles cinco gramos diarios de creatina al tratamiento con el antidepresivo escitalopram que estaban tomando, sus síntomas mejoraron significativamente al cabo de ocho semanas, una situación que no se repitió al cambiar la creatina por placebo. Los otros tres trabajos no arrojaron resultados similares. Uno de ellos no detectó efecto alguno de la creatina en pacientes que tampoco habían respondido a la medicación; el segundo, realizado con adolescentes, en los que se probaron distintas dosis de creatina, tampoco encontró diferencias respecto al placebo, y el último, en el que el seguimiento se hizo a pacientes con trastorno bipolar, tampoco halló beneficios. Esa diferencia en los resultados entre hombres y mujeres tenía un antecedente: en estudios realizados con animales, la creatina modificó el comportamiento depresivo de forma diferente en roedores machos y hembras. Brain Medicine señala que los resultados observados «son interesantes, pero no un veredicto. Dos ensayos apuntaron en una dirección y tres en otra. Ese no es el tipo de evidencia que justifica un cambio en la práctica clínica, sino el tipo de evidencia que indica que la cuestión merece una mayor investigación».

En estudios realizados con animales, la creatina modificó el comportamiento depresivo de forma diferente en roedores machos y hembras

Creatina y salud mental

El cerebro es uno de los órganos con mayor demanda energética del organismo –él solo consume un 20% del total de la energía disponible– y la sustancia que actúa para regenerarla es el trifosfato de adenosina, sobre el que interviene la creatina. Varios estudios realizados con personas con trastornos del estado de ánimo detectaron en estos pacientes alteraciones en el metabolismo de la creatina cerebral, por eso se estableció esa relación con la salud mental: se cree que un déficit en la producción de energía podría ser uno de los factores implicados en la depresión.

El cerebro es uno de los órganos con mayor demanda energética del organismo: él solo consume un 20% del total de la disponible

La creatina funciona como una especie de batería de emergencia, almacenando energía en forma de fosfocreatina y liberándola cuando las neuronas más lo necesitan. Además, la creatina también podría actuar sobre las vías que regulan la dopamina y la serotonina, los mismos neurotransmisores sobre los que lo hacen la mayoría de los antidepresivos. El potencial de la creatina como apoyo en el tratamiento de la depresión se presenta como muy interesante por varias razones. La primera es que es un suplemento que ya se usa ampliamente, resulta económico y su seguridad está avalada por numerosos estudios. Sus beneficios para la función muscular y el rendimiento físico sí están comprobados, lo que lo hace aún más interesante.

¿Qué es?

La creatina es una sustancia natural que se encuentra principalmente en los músculos y el cerebro. El cuerpo la produce a partir de aminoácidos como la arginina y la glicina, aunque también se puede obtener a través de la dieta (principalmente carne y pescado) y suplementos nutricionales.

Uno de sus efectos más conocidos es su capacidad para mejorar el rendimiento deportivo, ya que aumenta la disponibilidad de fosfocreatina, una molécula esencial para generar energía muscular. La creatina también podría mejorar la memoria y la concentración, especialmente en personas mayores, en veganas o en personas que sufran gran estrés mental.