Naia Amondarain (Ibarra, 2001) acabó el domingo en Niza su primer Tour de Francia, una experiencia que define como «increíble» pese a la dureza de … la carrera. La ciclista del Laboral Kutxa ha vivido en primera persona una de las grandes citas del ciclismo mundial, rodeada del apoyo de su familia, sus amigas y sus compañeras. Tras cumplir uno de sus grandes sueños deportivos, mira hacia el final de temporada con la intención de mantener el nivel y seguir creciendo como corredora.

– Acaba de terminar su primer Tour. ¿Cómo lo ha vivido?

– Ha sido una experiencia muy bonita, un sueño. Ha sido una carrera durísima. Por algo dicen que el Tour es el Tour, pero la verdad es que la experiencia ha sido increíble. He disfrutado muchísimo viendo a la gente animándonos. Había un gentío.

– A nivel personal, ¿cómo es afrontar una prueba tan importante en el mundo del ciclismo?

– Antes de la competición ya dije que para mí era un sueño. No voy a decir que desde pequeña, porque cuando empecé en la bici desgraciadamente no había Tour femenino. Pero desde que volvió a celebrarse, sí que ha sido un sueño para mí estar en la mejor carrera del mundo. Cuando me dijeron que estaría ahí, la verdad es que estuve muy emocionada y orgullosa de mí misma.

– Destacaba la presencia de aficionados en las carreteras…

– Me acuerdo que el primer día, cuando empezamos, me quedé alucinada. La mayoría de mis compañeras ya habían vivido lo que era el Tour y a ellas no les sorprendió tanto. Yo las miraba diciendo: ‘¿hay otra carrera como ésta?’ He tratado también de disfrutarlo al máximo. Tanto en las llegadas como en los puertos había muchísima gente, hasta el punto de que no escuchabas ni tu propia respiración. La verdad es que ha sido increíble.

– ¿Y la familia y los amigos?

– He estado con mis padres y mi hermana durante todo el Tour. También con los familiares de las compañeras, que han hecho un grupo muy bonito para apoyarnos. Tampoco han faltado mis amigas de la cuadrilla. Así que han sido días muy bonitos y hemos compartido mucho con ellas. Como siempre digo, todo lo que estoy consiguiendo también es gracias a ellos, que me dan mucho apoyo en el día a día.

– ¿Algún momento remarcable junto a tus familiares y compañeras?

– Me acuerdo que durante el quinto día, que fue una etapa muy dura y en la que había puertos exigentes, me encontré con mis padres. De tanto ruido que había, no podíamos ni escuchar nuestra respiración, pero hubo un momento en el que cruzamos miradas y fue una sensación indescriptible que se me ha quedado en la memoria.

– Volviendo a los inicios, ¿cómo se inició en el ciclismo?

– Todo empezó por mi hermana, que es tres años mayor que yo. Además, mi padre andaba siempre con la bici, compitiendo con la mountain bike. Siempre he tenido el recuerdo de cuando íbamos de vacaciones con las bicis, haciendo rutas. Mi hermana empezó con la bici de carretera a competir y siempre desde pequeña he seguido un poco todo lo que hacía. Empecé a ir a ver sus carreras y, al año siguiente, yo también quería probar. Por eso también ha sido especial tener a mi hermana ahora aquí, porque gracias a ella he llegado hasta donde estoy.

Inicios

«Mi padre siempre estaba con la mountain bike y mi hermana comenzó a competir. Empecé por ellos»

– ¿Y cómo se profesionalizó?

– Tengo muy buenos recuerdos tanto del club de Tolosa como de Sopela. Siempre nos dijeron que, al final, aquello no era un equipo profesional, sino un equipo de desarrollo para hacernos crecer. Siempre digo que tuve muchísima suerte de estar rodeada de gente muy buena, que siempre creía en lo mejor para nosotros: tanto el director como todo el staff y toda la directiva del equipo, y luego también las compañeras. La verdad es que tengo unos recuerdos increíbles. Fueron años en los que aprendí muchísimo y está claro que también es gracias a ellos que ahora estoy aquí.

– Después llegó a Laboral Kutxa, donde está actualmente.

– El equipo del Laboral Kutxa empezó a crecer poco a poco en estos últimos años y cuando yo estaba en Sopela se hicieron equipo continental también y, al final, teníamos prácticamente el mismo calendario. Luego recibí la llamada de ellos diciendo que tenían intención de llevar el proyecto todavía más lejos, dar otro paso más, y por eso decidí también fichar por ellos. Para mí también ha sido todo algo que ha ido progresivamente cambiando. Tampoco he vivido igual, quizás, el salto que ahora mismo viven las compañeras más jóvenes que saltan al Laboral Kutxa. Ha sido todo un poco más progresivo y, en parte, también agradezco eso. Fue poco a poco: empezar a hacer carreras más grandes y profesionalizarme, que al final es mi trabajo y me dedico a ello.

– Ha mencionado carreras grandes, como el Giro. El año pasado debutó, pero no pudo terminarlo. Este año ha ido mejor, ¿no?

– El Giro es una de mis carreras favoritas, de las que me han gustado muchísimo. Cuando empecé a competir en la categoría élite, era la única gran vuelta que había. Me acuerdo de intentar buscar información porque no había redes sociales y mucho menos se podía seguir la carrera en directo. Me acuerdo de buscar con mi hermana en Facebook cómo iba la carrera y siempre le decía que me gustaría competir en el Giro. El año pasado tuve la oportunidad y disfruté mucho. En la quinta etapa tuve dos caídas, una de ellas bastante fea. Al día siguiente decidimos no salir. Hablamos con el médico y lo hicimos con bastante rabia. Este año he podido volver a Italia y he disfrutado mucho. También me he quitado esa sensación que se me quedó del año pasado.

– ¿Cómo ve el futuro?

– Ahora estoy en casa y estoy pensando en descansar, pero todavía nos quedan algunas carreras. Me gustaría terminar la temporada en el mejor nivel posible. Me encuentro con ganas y estoy motivada para entrenar. Me da muchas ganas y motivación. Voy a intentar terminar la temporada lo mejor posible.