Daniel Herrera Rodríguez

26/08/2026

Actualizado a las 12:27h.

«Es un sueño hecho realidad. Quiero agradecer tanto a Frances (Solana) como a Juanmi (Morales) y al consejero de Deportes del Cabildo, Aridany (Romero) el esfuerzo por traerme a mi isla. Estoy muy orgulloso de poder representar a este equipo, con el que buscaremos el ascenso». Las palabras de Fran Guerra, pívot grancanario de 33 primaveras y una trayectoria más que camaleónica, resumen con nitidez su estado anímico tras ser presentado en el club de sus amores.

No en vano, el de Pedro Hidalgo no había tenido la oportunidad de defender la camiseta amarilla en su carrera profesional, desde que hizo las maletas desde muy joven a la cantera del Estudiantes. Desde el Ramiro pasó a ser un activo importante, aunque alternando su hoja de ruta entre la ACB y la segunda competición nacional. Ahora, tras siete temporadas en el equipo de la isla vecina -La Laguna Tenerife- asume el compromiso con la entidad claretiana junto con Christian Díaz, rompiendo ambos esta extraña sequía de un lustro sin ver jugadores isleños en el primer equipo -los últimos, Miguel Serrano, Adrián del Cerro y Javi López con Porfi Fisac de técnico-.

«Recuerdo de jovencito ir a ver al equipo al pabellón y ahora llego para vestir su camiseta. He cumplido un sueño. Es cierto que he ganado títulos pero el reto del ascenso me da una ilusión enorme. Mi objetivo es devolver al Gran Canaria al lugar que se merece», aseveró.

Un total de 10 temporadas con 245 encuentros contempla Guerra en su carrera en la ACB, todo ello capitalizado entre La Laguna y Estudiantes. A ello hay que sumar su importante experiencia en la LEB con el Força Lleida, Ourense, Melilla e Iberojet Palma, además de su título continental en la Champions League (2022) y un subcampeonato de Copa del Rey con los aurinegros. Además, con la selección cuenta con un bronce en el Eurobasket sub 20 de 2012 y varias convocatorias con la absoluta en la etapa de Sergio Scariolo, aunque se quedó con la espinita de ser descarte de última hora en las correspondientes ventanas.

(Cober)

De hecho, selló en el pasado ejercicio 6,4 puntos (con un 61% de acierto en tiros de dos y un 66% desde el 4,60), 3,5 rebotes y 8,4 créditos de valoración en los 16 minutos que jugó de media en 36 encuentros en la competición doméstica, mientras que el Viejo Continente promedió 7,1 puntos (con 69% de acierto en lanzamientos de dos y un 69% desde la línea de tiros libres), 3,4 rebotes y 7,1 créditos de valoración en los 18 minutos que disputó de media en 16 encuentros de la Basketball Champions League (BCL).

De esta forma, el interior de 2,14 metros se convierte en uno de los grandes argumentos y alicientes de la afición en un equipo que presume de una más que solvente nómina en la pintura junto al francés Pierre Pelos, el estadounidense Luke Fischer y el letón Roberts Stumbris. En este sentido, Guerra no se atrevió a calificarlo como uno de los mejores de la competición, si bien valoró la experiencia y polivalencia que ofrece dicho abanico, resaltando especialmente al ala-pívot galo, con el que ha tenido varias batallas en la zona en las últimas temporadas.

«Espero aportar solidez, veteranía y juego para ayudar a los compañeros. No conocía de nada a Bruno -Savignani, el técnico amarillo- pero me había informado previamente y me contaron muy buenas cosas de él. Llevamos apenas dos semanas y se nota que es un entrenador muy bueno y exigente. Nos pide mucho sacrificio para conseguir los objetivos esta temporada», subrayó.

A pesar de que en su vínculo con el conjunto lagunero contemplaba una renovación automática por una temporada, lo cierto es que Guerra tenía en su contrato una cláusula de salida a la que al final recurrió, al tener garantizado un contrato más amplio con los amarillos. Asimismo, el propio jugador reconoció en varios medios que su marcha de la entidad tinerfeña fue algo fría. A lo sumo correcta pero tibia, después de siete años de vínculo. Cabe recordar que, en todo ese tiempo, se había convertido en el único jugador canario en defender la elástica aurinegra en los últimos ejercicios, un factor que, en el parqué nacional y europeo actual, se cotiza como auténtico oro. En cualquier caso, no quiso entrar de lleno en esa cuestión: «Estamos en la presentación con el club de mi tierra. Creo que me fui bien y recibiendo el cariño de los aficionados», añadió.

El inevitable morbo se forjará en el primer amistoso de pretemporada, planificado precisamente ante el Tenerife el próximo 3 de septiembre en el Santiago Martín, aunque será un test algo descafeinado al ser a puerta cerrada. Un buen momento para calibrar sus sensaciones ante su exequipo, las impresiones de su anterior parroquia y las conclusiones de su nueva afición, la de su isla natal.

«Para nosotros es un fichaje estratégico, ya que reunía muchas de las condiciones de las que habíamos hablado a la hora de confeccionar la plantilla este verano. Un jugador que nació en la isla y que se sentía muy contento por venir. Esa cercanía y esa ‘canariedad’ del proyecto es lo que buscábamos para ayudarnos a crecer», explicó Francesc Solana, director deportivo del club claretiano.

Dicha presentación se llevó a cabo en las instalaciones de HPS, patrocinador y Servicio Médico Oficial del CB Gran Canaria, vínculo que en los últimos años ha garantizado una cobertura sanitaria integral al equipo claretiano. Una colaboración que se ha renovado por tres temporadas, garantizando la mejor atención sanitaria a jugadores y cuerpo técnico, contribuyendo de forma decisiva al rendimiento deportivo y al bienestar de la plantilla, tal y como aseveró Eva Molina Barber, directora Comercial, de Marketing y Comunicación del centro hospitalario.