Un 38% de la población adulta sufre la enfermedad hepática metabólica —también conocida como hígado graso— en fases iniciales. Sin embargo, hay un gran desconocimiento sobre una patología, asociada al sedentarismo y a la dieta, que los médicos consideran una «epidemia» y que cada vez afecta a más adultos jóvenes. También es conocida como la «enfermedad silenciosa», ya que las personas afectadas no presentan síntomas. El Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona acaba de lanzar un estudio para averiguar el grado de conocimiento que la población tiene sobre esta enfermedad y cuáles son los factores de riesgo.
«Nosotros nos encontramos con pacientes que, aunque tienen la enfermedad, la desconocen bastante. Porque es asintomática, no duele, no da síntomas visibles. Y, aunque hay formas de prevenirla, llegan aquí en un estado avanzado», señala a este diario la doctora Marina Rojo, investigadora postdoctoral del Grupo de Endicronologia, Diabetes i Nutrició del Institut Recerca de Sant Pau. La doctora Rojo explica que la enfermedad es «progresiva», que se inicia con «depósitos de grasa en el hígado» que van evolucionando a una mayor inflamación y a una fibrosidad. «Y esto puede acabar en cirrosis o cáncer hepático», advierte. En los casos más graves, esta enfermedad puede culminar con la necesidad de un trasplante hepático.
Factores desencadenantes
Sant Pau ha arrancado este estudio para saber si la población general, tenga o no esta enfermedad, conoce los riesgos del hígado graso y cuáles son los factores desencadenantes. «Nuestra encuesta es bastante sencilla y se basa en un estudio que ya se hizo en Egipto. Allí se hizo esta encuesta y encontraron que existe desinformación. Nosotros queremos ver si en nuestra población se replican estos resultados», dice la doctora Rojo.
El estudio es ‘online’ y se puede acceder a él a través de este enlace. Está abierto a toda la población española, aunque de momento la mayor tasa de respuesta se encuentra en Catalunya. «Los principales riesgos del hígado graso son, principalmente, el sobrepeso, la diabetes y estilos de vida como el consumo de alimentos ultraprocesados. Hay una asociación evidente entre la mala alimentación y el desarrollo de esta enfermedad», ilustra Rojo.
Se trata de una patología que está aumentando en todo el mundo y que constituye ya una «epidemia creciente». «Los países con mayores incidencias son los del norte globalizado. También existen variantes genéticas que hacen más propensa a cierta población, pero el estilo de vida es lo que desencadena esta enfermedad», asegura esta investigadora, quien además recalca que la «edad media» de los pacientes son «los adultos jóvenes». Y no solo eso, sino que esta enfermedad también «acelera los eventos cardiovasculares».
Falta de información
Datos procedents de la población general de paísos como Egipto, Corea, China, Estados Unidos, México y Jordania ponen de manifiesto que los niveles de conciencia y conocimiento sobre los factores de riesgo y las medidas preventivas de esta enfermedad son bajos. En España, sin embargo, no existen datos sobre el conocimiento de esta enfermedad ni sobre los niveles de concienciación. Por este motivo, Sant Pau está llevando a cabo este estudio.
Diversos estudios apuntan a la necesidad de aumentar la concienciación entre la población, así como de establecer medidas preventivas e implementar prácticas que permitan un diagnóstico más precoz.
Suscríbete para seguir leyendo