Una grata sorpresa para el CB Gran Canaria. Los claretianos han anunciado el regreso de Jakub Urbaniak a la entidad insular pese a que, hace más de un mes, el pasado 23 de julio, se hacía oficial su llegada al baloncesto universitario de Estados Unidos de la mano de la Brigham Young (BYU). Este giro en los acontecimientos se explica de forma sencilla: la universidad de Utah no cumplió con los requisitos de elegibilidad exigidos para firmar a jugadores procedentes del baloncesto extranjero.
El runrún del polaco sobre su futuro como jugador del Granca ha sido digno de una telenovela turca. Después de consumarse el descenso del conjunto claretiano a la Primera FEB, se confiaba en que Urbaniak fuera una de las figuras del nuevo proyecto tras una temporada más que aceptable con el Slask Wroclaw, con el que además disputó la Eurocup el curso pasado. Sin embargo, pese al deseo de juntarle con Pierre Pelos como una pareja de ensueño para el puesto de cuatro en la categoría de plata, ese anhelo parecía desvanecerse con los rumores de un posible desembarco en la NCAA. Una situación que no es nueva para un Gran Canaria que ya vio marchar a Estados Unidos el verano pasado a una de sus perlas, Massamba Diop.
Normativa estricta
Ese fichaje contaba con un gran asterisco: la competición universitaria estaba obligada a revisar minuciosamente todos los contratos y movimientos financieros del canterano claretiano. La NCAA ha establecido para esta nueva temporada una estricta normativa que obliga a la universidad que recluta al jugador a garantizar que los ingresos percibidos durante su etapa profesional se hayan limitado exclusivamente a cubrir los gastos necesarios para competir (viajes, comida, etc).
En un principio, la Brigham Young parecía haber justificado este aspecto, pese a lo complicado que pudiera parecer, por lo que el jugador tenía vía libre para firmar con los de Utah. Sin embargo, más de un mes después se ha demostrado que Urbaniak no cumplía esos requisitos, tras haber disputado ya tres temporadas con ficha profesional. Cabe destacar un aspecto primordial en este asunto: el CB Gran Canaria poco ha tenido que ver en la operación. Las universidades no negocian con los clubs, sino con las agencias. En este caso, se garantizaron unos requisitos que finalmente no se cumplían, dando lugar a esta problemática que se convierte en agua de mayo para el club amarillo.
Un cupo que refuerza la planificación
Sí, por algo se esperaba a inicios de verano que Urbaniak fuera un activo valioso para el Granca: por su condición de cupo. El polaco demostró la pasada temporada con el Wrocław que tiene nivel para la élite, dejando promedios de 7,7 puntos, 4,7 rebotes y 8,9 créditos de valoración en la EuroCup. Su incorporación sería, por tanto, la de un jugador de calidad que, además, ayuda y mucho en el puzzle de los jugadores nacionales.
La plantilla confeccionada por Francesc Solana cuenta con cinco jugadores de este corte: Carlos Alocén, Christian Díaz, Miquel Salvó, Juan Rubio y Fran Guerra, además de la posibilidad de incluir a canteranos como Saba Merebashvili o Code Mbenguek, que será cupo en unos meses. Sin embargo, teniendo en cuenta la lesión de Salvó, al que todavía le quedan algunos meses para regresar, y que la plantilla era hasta el momento de 12 fichas, un canterano debía entrar sí o sí. Ahora, con el ala-pívot en el plantel, los 12 jugadores tendrán ficha profesional y, si surge algún inconveniente con los cupos, Savignani no deberá hacer malabares al contar, hoy por hoy, con cinco jugadores nacionales sanos.
Salto de calidad en el juego interior
Una de las críticas recurrentes en la confección de la plantilla de este curso apuntaba a la veteranía de su juego interior, con una media de 32,5 años. La llegada de Jakub Urbaniak, de 23, aporta esa juventud y proyección tan necesarias, además de ampliar el abanico táctico de su entrenador.
Ayer, en el amistoso ante el Fuenlabrada, se volvió a ver muy poco en pista a Luke Fischer —al igual que ocurrió frente al CB Canarias—, e incluso el joven Code Mbengue tuvo una carga de minutos similar a la del pívot con pasaporte armenio. Ante este panorama, Savignani recurrió en algunas fases del choque a Pierre Pelos como falso cinco. Si esta solución se consolida como una alternativa real, contar con el joven interior polaco se antoja un alivio capital a la hora de gestionar las rotaciones sin necesidad de acumular parches en el mismo quinteto.
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