El Departamento de Salud de Cataluña ha anunciado el refuerzo de la campaña institucional sobre el uso crónico de medicamentos contra el insomnio con un mensaje nítido sobre la jerarquía del tratamiento. La iniciativa, integrada en el proyecto ‘Pastilles, només les necessàries‘, subrayó que estas terapias no constituyen la solución principal ni definitiva para los trastornos del sueño. Según la autoridad sanitaria, el abordaje farmacológico solo debe considerarse si la patología afecta intensamente la calidad de vida del paciente y tras un periodo de tres meses donde se priorizaron los hábitos de sueño saludables.

La estrategia da continuidad a las acciones iniciadas en 2025, centradas entonces en las benzodiazepinas. El objetivo actual es promover un uso responsable de los fármacos y evitar riesgos para la salud asociados a su consumo prolongado. Salud clasifica el insomnio en ocasional, si dura días o semanas, o crónico, cuando persiste al menos tres noches por semana durante tres meses. En la mayoría de los casos, la mejora del estilo de vida reduce o resuelve el problema sin intervención química.

El protocolo clínico establecido por el departamento recomienda, antes de prescribir medicación, implementar pautas de higiene del sueño estrictas. Estas incluyen mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, reducir estímulos como ruidos o pantallas en la habitación y limitar las siestas a un máximo de 30 minutos. Asimismo, se insta a los ciudadanos a mantener una alimentación equilibrada y evitar el consumo de bebidas estimulantes como café o té a partir del mediodía.

### Riesgos asociados y criterios clínicos

Cuando los hábitos no funcionan tras el trimestre de prueba, el uso de medicamentos contra el insomnio pasa a ser una opción bajo criterios estrictos. La prescripción debe ser de corta duración, con un máximo de cuatro semanas, y siempre bajo seguimiento médico. Esta restricción responde a los riesgos significativos que presentan estos fármacos, especialmente en pacientes mayores de 65 años. Entre los efectos adversos detallados por la campaña figuran la somnolencia diurna, la confusión, la inestabilidad y un incremento notable en el riesgo de caídas.

La campaña pone especial énfasis en la seguridad de la retirada progresiva de la medicación. Salud informó de que el cese supervisado del tratamiento permite a los pacientes recuperar la capacidad natural del cuerpo para conciliar el sueño sin dependencias. Los indicadores de mejora tras la deprescripción incluyen un sueño más reparador, mayor claridad mental y una mejora en la memoria y los niveles de energía durante el día.

La intervención sanitaria resulta especialmente prioritaria para aquellas personas que toman diez o más medicamentos de forma simultánea y presentan criterios de fragilidad, ya sea por condiciones clínicas, sociales o de su entorno. Para facilitar este proceso, la administración ha elaborado material informativo con consejos prácticos destinados a mejorar el descanso y garantizar un uso seguro de los fármacos en el sistema sanitario.