Yo no aguanto ahí metido ni cinco minutos, ¿y tú? Espero que más, porque parece que la sauna tiene muchos beneficios. De hecho, lleva siglos formando parte de la vida cotidiana en países como Finlandia, y en los últimos años ha ganado protagonismo mucho más allá de los países nórdicos. AARP destaca que el interés por esta práctica está creciendo, impulsado tanto por nuevas investigaciones sobre sus posibles efectos en la salud como por la búsqueda de espacios de relajación y desconexión.

La publicación recoge ejemplos como el del actor John C. McGinley, usuario habitual de sauna, y el de Rod y Sharon Juntunen, una pareja de Minnesota que mantiene una tradición familiar heredada de sus antepasados finlandeses. Para ellos, la sauna forma parte de la rutina desde la infancia y sigue siendo una actividad asociada al descanso y la tranquilidad.

Según explica AARP, la popularidad de las saunas también se refleja en el mercado. Un análisis de Grand View Research prevé que el mercado mundial de las saunas pase de 954,3 millones de dólares en 2025 a cerca de 1.600 millones en 2033. Más allá de la tradición y del componente social, la publicación recopila seis beneficios para la salud que diversas investigaciones han asociado al uso de la sauna.

1. Un entrenamiento para la regulación de la temperatura corporal

Ashley Mason, profesora asociada de Psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco, define la sauna como un «entrenamiento de regulación térmica».

La especialista explica que el calor obliga al organismo a activar los mecanismos que mantienen estable la temperatura corporal. El cuerpo responde sudando cuando hace calor y tiritando cuando hace frío.

Mason sostiene que la vida moderna, con calefacción y aire acondicionado, ha reducido gran parte de ese estrés térmico. Por ello, actividades como el ejercicio físico o la sauna pueden ayudar a que el sistema de termorregulación sea más fuerte y adaptable.

2. Posibles beneficios para la salud mental

AARP señala que un estudio publicado en 2016 encontró que los dispositivos de calentamiento corporal completo pueden mejorar el estado mental y reducir síntomas de depresión.

Justin Juntunen, empresario vinculado al mundo de las saunas en Minnesota, asegura que observa esos efectos entre sus clientes, especialmente durante el invierno. «Siempre sales sintiéndote más ligero, mejor», afirma.

3. Puede favorecer un mejor descanso

Rod Juntunen explica que una de las consecuencias que percibe tras una sesión de sauna es una mayor facilidad para dormir.

Mason coincide en que el calor puede contribuir a mejorar el sueño. La especialista relaciona este efecto con el funcionamiento del sistema de regulación térmica del cuerpo.

Para él, cuando este sistema funciona de forma adecuada, el organismo puede adaptarse mejor a los cambios naturales de temperatura asociados al ciclo del sueño.

4. Beneficios asociados a la salud cardiovascular

AARP recoge numerosas investigaciones que comparan algunos efectos fisiológicos de la sauna con los que produce el ejercicio físico.

Cuando el cuerpo intenta enfriarse, los vasos sanguíneos se dilatan y la frecuencia cardíaca aumenta, lo que activa el sistema cardiovascular.

La publicación destaca especialmente un estudio realizado durante 20 años con 2.300 hombres finlandeses y publicado en JAMA Internal Medicine. Los investigadores observaron que quienes utilizaban la sauna entre cuatro y siete veces por semana presentaban una menor probabilidad de fallecer que quienes la utilizaban una vez por semana o menos.

El trabajo también encontró una reducción del riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y un menor riesgo de muerte cardíaca súbita entre los usuarios más frecuentes.

5. Alivio del dolor y posibles efectos respiratorios

La dilatación de los vasos sanguíneos también podría contribuir al alivio del dolor asociado a la artritis y otras afecciones crónicas.

AARP subraya que un mayor flujo sanguíneo podría ayudar a reducir la inflamación y los espasmos musculares.

Además, algunos estudios de pequeño tamaño han encontrado una posible relación entre el uso de saunas y una mejor función pulmonar, así como un menor riesgo de determinadas enfermedades respiratorias crónicas, entre ellas la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y la neumonía.

6. Posibles beneficios para el cerebro

La publicación subraya que todavía es necesaria más investigación, pero menciona un estudio finlandés publicado en la revista Age and Ageing.

Ese trabajo sugiere que el uso regular de la sauna podría estar relacionado con un menor riesgo de demencia y enfermedad de Alzheimer, además de una mejora general de la función cognitiva.

Los propios investigadores reconocen que todavía no se comprende con claridad cuál sería el mecanismo fisiológico responsable de estos posibles efectos.

Junto a estos beneficios potenciales, AARP recuerda que el uso de la sauna requiere algunas precauciones básicas. Entre ellas figuran mantenerse bien hidratado, comenzar con sesiones cortas, evitar el alcohol antes y después de la sauna y no utilizarla cuando se está enfermo o se tienen molestias físicas.

La publicación también aborda la llamada terapia de contraste, que combina calor y frío mediante la alternancia entre sauna e inmersión en agua fría. Diversos estudios citados apuntan a posibles efectos sobre la circulación, la inflamación y el dolor muscular, aunque también advierten de riesgos potenciales asociados a la exposición al frío extremo.