El envejecimiento muscular podría contribuir al crecimiento del cáncer al liberar menos vesículas extracelulares, partículas diminutas que las células utilizan para comunicarse entre sí. Así lo sugiere un reciente estudio impulsado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke-NUS (Singapur).Los efectos del envejecimiento muscular son especialmente evidentes en la …


El envejecimiento muscular podría contribuir al crecimiento del cáncer al liberar menos vesículas extracelulares, partículas diminutas que las células utilizan para comunicarse entre sí. Así lo sugiere un reciente estudio impulsado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Duke-NUS (Singapur).

Los efectos del envejecimiento muscular son especialmente evidentes en la sarcopenia, una afección caracterizada por la pérdida de masa y fuerza muscular esquelética con la edad, impactando en la movilidad, la independencia y la calidad de vida.

El estudio, publicado en ‘Nature Communications’, ofrece nuevas perspectivas sobre el envejecimiento saludable y la prevención del cáncer, además de señalar posibles biomarcadores y terapias adaptadas a los adultos mayores.

En colaboración con investigadores del Hospital General de Singapur y la Universidad de Cardiff, los científicos descubrieron que el músculo sarcopénico secreta menos vesículas extracelulares. Con el envejecimiento muscular, estas vesículas también contienen niveles más bajos de miR-7a-5p, un microARN (una molécula de ARN muy pequeña) que ayuda a regular la expresión génica controlando los tipos y cantidades de proteínas que producen las células. El miR-7a-5p desempeña un papel importante en la inhibición del crecimiento tumoral.


En la misma línea, los investigadores pudieron constatar que la liberación de vesículas extracelulares del músculo está controlada por una vía biológica que disminuye con la edad, pero que puede reactivarse mediante el ejercicio.

«Las células musculares utilizan vesículas extracelulares para enviar mensajes e influir en el comportamiento de otras células, pero aún no se comprende del todo cómo se transmiten y reciben estos mensajes. Nuestra investigación desvela este proceso oculto, demostrando que, a medida que los músculos se debilitan con la edad, estas señales pueden modificarse de forma que favorezcan el crecimiento tumoral», explicó la prof. Tang Hong-Wen, del Programa de Investigación de Excelencia en Biología del Cáncer y las Células Madre de la Facultad de Medicina Duke-NUS y autora principal del estudio.

«Con la edad, es aún más necesario realizar ejercicios de resistencia y aeróbicos con regularidad para mantener un volumen muscular saludable. Esto es importante no solo para la función y la movilidad, sino también para la salud en general. Esperamos que los hallazgos de nuestra investigación nos ayuden a desarrollar nuevas terapias dirigidas para nuestros pacientes, así como a convencer a más personas de los beneficios del ejercicio regular», indicó el Dr. Kenon Chua, consultor del Departamento de Cirugía Ortopédica del Hospital General de Singapur y uno de los autores del estudio.

En definitiva, este estudio abre nuevas vías para estrategias terapéuticas que permitan preservar la salud muscular y reducir el riesgo de cáncer, al tiempo que subraya la importancia de la actividad física en el envejecimiento, así como la necesidad de una mayor inversión en programas de envejecimiento saludable e intervenciones basadas en el ejercicio.