Hay suficiente evidencia de que la duración del sueño influye en la salud metabólica, pero el impacto de la variación diaria del sueño en los niveles de glucemia en el organismo en personas sanas en condiciones reales es poco conocido. Importantes fluctuaciones en los niveles de azúcar en sangre pueden aumentar …




Hay suficiente evidencia de que la duración del sueño influye en la salud metabólica, pero el impacto de la variación diaria del sueño en los niveles de glucemia en el organismo en personas sanas en condiciones reales es poco conocido. Importantes fluctuaciones en los niveles de azúcar en sangre pueden aumentar la inflamación y sobrecargar el metabolismo, lo que con el tiempo podría contribuir a afecciones como la obesidad y la diabetes.

Al respecto, un nuevo estudio de la Universidad de Copenhague y de la unidad de investigación COPSAC del Hospital Herlev y Gentofte (Dinamarca) demuestra que dormir más tiempo se asocia con menos fluctuaciones en el nivel de azúcar en la sangre. Cada
hora adicional de sueño se asoció con una mayor concentración glucémica al día
siguiente y
menor riesgo de desviación, lo
que indica un menor riesgo de excursiones extremas de glucosa, según el estudio, publicado en la revista ‘Sleep’.

En concreto, los investigadores hicieron un seguimiento a 206 jóvenes daneses de 18 años durante dos semanas mientras realizaban sus actividades cotidianas. Los participantes llevaron dispositivos de seguimiento de actividad para monitorizar el movimiento y el sueño, además de sensores de glucosa que medían continuamente los niveles de azúcar en sangre.

Los resultados constataron que, en los días posteriores a un mayor número de horas de sueño, los participantes presentaron niveles de azúcar en sangre más estables y menos picos extremos. Sin embargo, también pudieron observar que dormir más estaba relacionado con niveles de azúcar en sangre ligeramente más altos durante la mañana y las primeras horas del día, con un incremento más pronunciado tras un sueño prolongado. Algo contrario de lo que los investigadores habían previsto hallar.



Lo más interesante del estudio fue comprobar la bidireccionalidad, es decir, «cuanto más estables eran los niveles de azúcar en sangre de los participantes durante el día, más tiempo dormían la noche siguiente», indicó David Horner, primer autor e investigador postdoctoral del COPSAC en el Hospital Herlev y Gentofte y la Universidad de Copenhague. «Así pues, lo principalmente novedoso es que el vínculo entre glucosa y sueño parece tratarse de una relación bidireccional».

En definitiva, el aumento natural matutino de la hormona del estrés, el cortisol, puede afectar el nivel de azúcar en sangre al despertar. «Nuestros hallazgos sugieren que la transición del sueño a la vigilia podría ser un momento crucial para el metabolismo», concluyeron los autores de este trabajo.


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